13 julio 2026
Plantea un relato en que su mujer le ha echado de casa dejando la duda de que parte es metafórico y que parte real
El escritor Juan Soto Ivars dedica una columna de ABC a anunciar su divorcio
Hechos
El 13 de julio de 2026 el periódico ABC publica el artículo ‘Circunstancias’ de Juan Soto Ivars.
Lecturas
Circunstancias
Este artículo iba a versar de cualquier otra cosa, pero un cúmulo de circunstancias me ha obligado a sentarme en un banco de la calle con el móvil entre los dedos. No tengo escritorio ni ordenador. Todo eso, mis cosas, están al otro lado de la cerradura para la que no tengo la llave correcta, en el piso de mi hermano, que en este momento viaja en coche a Murcia en el día de su cumpleaños. A casa de mi hermano llegué anoche con mis maletas, el portátil y todo lo necesario. Pero mi hermano me dio una llave equivocada, y ahora me encuentro en estado vagabundo y escribo en el móvil con e ojo puesto en la batería restante.
Hace calor fuera de la sombra del árbol, que se mueve. Todo se mueve en mi vida este mes de julio. Durante los últimos diez días estuve en casa de mi amigo Joaquín, ocupando una de las habitaciones de la tercera planta. Es una casa preciosa, como la página de un catálogo de muebles, pero no quería abusar, y cogí mis cosas, y llamé a mi hermano, que me dio un juego de llaves equivocado justo antes de salir de viaje a Murcia son su mujer y su hijo.
A la sombra del árbol medito sobre el cúmulo de circunstancias sobre el que em siento esta tarde. Llegué a casa de Joaquín después de contara mis hijos un cuento sobre la separación de sus padres. Llevábamos meses ocultándoselo a los niños. Convivíamos separados. Dormíamos cada uno en un cuarto. La relación hermosa que nos deja dos hijos debió terminar sin que yo me diera cuenta. No hubo grandes peleas, ni gritos, ni mi traición. Una progresiva grisura que yo supuse normal en las parejas largas que han tenido hijos. Pero yo pensaba demasiado en trabajar y no adiviné en lo que ella estaba pensando. El día en que dijo la palabra ‘separación’, yo lancé mi anillo al jardín con la esperanza de que un día brote un árbol y el anillo de oro aparezca en una rama. Como si el árbol tuviera un largo dedo.
Soluciono pegado al teléfono este engorro de las llaves. Estos días voy sin rumbo, salgo cuando visito a mis hijos y paso con ellos algunas tardes y fines de semana, y me refugió el resto del tiempo en el trabajo y en el vicio. Al menos, en unos días podré instalarme en un piso de alquiler, donde pondré una litera con tobogán y compraré cuentos y juguetes y lucharé contra la sordidez. Pero eso queda más allá de las fronteras del limbo. Cuando la estructura quiera volver a levantarse y el cúmulo de circunstancias haya conducido a otro lugar.
Quería dedicar estas líneas a meterme con algún político, o encender algún fueguito, a otra cosa, pero me he visto en un banco, debajo de un árbol, con unas llaves que no abren la casa donde tengo mi ordenador, y me ha dado la risa al pensar en las carambolas y cómo una cosa conduce a otra. En cómo manda la deriva en las ramas que caen al río sin anillo.
Juan Soto Ivars
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