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El periódico de Pedro J. Ramírez califica al ex ministro de Sanidad de 'intoxicador'

El ex ministro Ernest Lluch (LA VANGUARDIA) se suma a las acusaciones de ‘conspiración’ contra el Rey liderada por EL MUNDO

HECHOS

El 1.09.1994 el ex ministro de Sanida, D. Ernest Lluch, publicó un artículo en LA VANGUARDIA sobre la actitud de los diarios EL MUNDO y DIARIO16 contra el Rey.

La denuncia de que existía una «Conspiración republicana” de periódicos que querían derribar al jefe del Estado, Don Juan Carlos I,  que airearon LA VANGUARDIA y EL PAÍS no fue solo una gresca entre periodistas, también políticos se unieron a la denuncia como don Ernest Lluch (posteriormente asesinado por ETA). El Sr. Lluch señaló a los tres periódicos de El Sindicato del Crímen (apodo de la asociación AEPI): EL MUNDO, DIARIO16 y el ABC en un artículo.

En el artículo del Sr. Lluch se decían entre otras cosas:

EL MUNDO es el periódico en el que Ramírez, Conde y García Trevijano se concentran. DIARIO16 publica un continuo de procacidades, invectivas y sal gruesa. La campaña antimonárquica que se lleva a cabo en dos periódicos puede parecer que tiene algún aliado que paradójicamente es «el más monárquico» [ABC] con el que coinciden en el anti-socialismo. Sólo una obcecación cegadora le impide ver el peligro (D. Ernest Lluch, LA VANGUARDIA, 1-9-1994)

El diario EL MUNDO fue el único de los tres periódicos que replicó:

El ex ministro de Sanidad y rector de la Menéndez Pelayo, Ernest Lluch, se ha apuntado al coro de quienes se han inventado una fantasmagórica conspiración contra la Monarquía, en la que implican a EL MUNDO. Ayer -además de la sarta de memeces- escribió Lluch “una dura réplica de Trevijano aclara que él y Ramírez son durísimos críticos de la Monarquía por razones diversas”. Es terrible que un intoxicador de tal calibre haya ejercido… ¡de ministro de Sanidad! (EL MUNDO, 2-9-1994)

Hasta el propio presidente del Gobierno don Felipe González en una entrevista publicada en EL PAÍS el 4 de septiembre de 1994, declaraba: “Hay un proceso, más o menos organizado por un grupo de periodismo, de deslegitimación institucional, que estamos viviendo desde hace tiempo y que vamos a continuar observando con una cierta intensidad en los próximos meses. Esta deslegitimación institucional toca no sólo al Gobierno, sino que puede afectar también a todas las instituciones”.

La campaña de EL MUNDO contra el Gobierno de D. Felipe González (del PSOE, con el apoyo de CiU)  era más que evidente, pero a la teoría de que su verdadero objetivo fuera el Rey Juan Carlos I era difícil darle seriedad. La “Teoría de la Conspiración republicana” sirvió para que cada vez que a los periodistas de El Sindicato del Crímen se les señalaba como “conspiradores” contra el Gobierno, estos recuerden la ridícula “conspiración republicana” para restar credibilidad a todas las demás veces que se les acusara de algo.

01 Septiembre 1994

La Monarquía democrática

Ernest Lluch

EL MUNDO es el periódico en el que Ramírez, Conde y García Trevijano se concentran. DIARIO16 publica un continuo de procacidades, invectivas y sal gruesa. La campaña antimonárquica que se lleva a cabo en dos periódicos puede parecer que tiene algún aliado que paradójicamente es "el más monárquico" [ABC] con el que coinciden en el anti-socialismo.

Un artículo de José Luis de Vilallonga ha expresado, con valentía, alguna información sobre lo que denomina con fabulación contra el Rey. García Trevijano formaba parte de ella y las agencias de prensa han interpretado que los otros dos aludidos eran Pedro J. Ramírez y Mario Conde. Desde el lunes 22 de agosto he hablado con diversos compungidos, yo mismo uno de ellos, por no haber dicho lo mismo, sabiéndolo con anterioridad. El mérito de Vilallonga ha sido el de la valentía, lo que ya es mucho, más es necesario completar la información y matizar algún sustantivo.

No pienso que se esté ante una confabulación, sino ante una operación política pública que sería normal y corriente siempre que todos los pasos en los que se piense estén dentro del esquema constitucional. Lo expresado por la Escuela de Vitoria, grupo de apoyo de García Trevijano, no lo está.

Dado que uno de los tres objeta la Constitución española de una manera clara y frontal, no es interpretar abusivamente el apuntar la posibilidad de que esté pensando en una operación de inestabilidad que permita el forzamiento de la actual fuera de sus propios mecanismos de reforma. Una dura réplica de García Trevijano a Vilallonga aclara que él y Ramírez son durísimos críticos de la monarquía por razones diversas.

EL MUNDO es el periódico en el que Ramírez, Conde y García Trevijano se concentran, es visto como de derechas según una encuesta de Amando de Miguel, lo que da un carácter político inesperado en la historia de España al republicanismo. Algún monárquico de toda la vida me recordaría que pocos han tenido tanta fe republicana como el falangismo ibérico. Es cierto también que, en la prensa madrileña, otro periódico DIARIO16 publica una tira diariamente cuyo autor firma A+Mozo. Ha originado poca discusión, per bajo el título genérico de ‘Yo, el Rey’ es un  continuo de procacidades, invectivas y sal gruesa. Fue Lluis Foix quien tuvo que llamarme la atención sobre su existencia. Dado que el periódico no goza de buena salud económica, seguro que no es ninguna foturna modesta o inexistente quien permite que haya aparecido y vaya apareciendo diariamente.

El triunfo de Berlusconi ha dado alas a quienes desde los medios de comunicación y desde las finanzas desean gobernar. Los financieros que no los buenos financieros, buscan así desvirtuar sus fracasos y el que hayan arruinado o estén camino de arruinar a miles de accionistas, a través de campañas de prensa y de introducir altos grados de confusi´´on. Sabido es que a través de la niebla es más difícil ver los contornos precisos. Periodistas así influidos, pero también deseosos de entrar de lleno en la política, colaboran la mar de bien. Incluso protagonizan encuestas para saber su consideración pública.

Más que antimonárquico pienso que estamos ante algo poco cuidadoso sobre el sistema democrático legalmente establecido. Por este carácter antisistema son capaces de atraer, sin que los traídos parezcan darse cuenta, a personas provenientes de la extrema izquierda. Un caso es el del dirigente del Movimiento Comunista, Javier Ortiz. Son las cerezas del pastel, pero dan la impresión de sentirse cómodos en este papel o bien lo están po creerse que son pastel. La lista de los conversos es notoria y sobre uno de ellos hablaré la próxima semana.

Las maniobras republicanas de algunos dirigentes del Partido Popular, sin ningún enlace con el republicanismo ideológico e histórco, no pertenecen ya al presente. Pasaron hace ya unos 24 meses desde que algunos coquetearon con la idea de, sin cambiar la Constitución, poder elegir un presidente de la república que sustituyera al Rey. Con ello, decían, darían salida a sus sentimientos republicanos y de paso obligarían a definirse sobre dos únicos candidatos, puesto que solamente dos tendrían opción real con esta fórmula. Así, las bases de CiU y del PNV tendrían que optar por Aznar o por González. En la opinión de aquellos dirigentes, las bases electorales de estas formaciones optaría más por Aznar que por González. Ello debilitaría, además a las formaciones vasca y catalana. Todo ello, que acontecía antes del apoyo de CIU al PS, fue eliminado ante las contestaciones negativas en cuanto a su viabilidad por parte de, al menos, dos constitucionalistas.

La campaña antimonárquica que se lleva a cabo en dos periódicos de Madrid [EL MUNDO y DIARIO16] puede parecer que tiene algún aliado que paradójicamente es «el más monárquico» [ABC] con el que coinciden en el anti-socialismo, pero que sólo una obcecación cegadora le impide ver el peligro de no ‘moverse’ de algunas fotografías. El antisocialismo dentro de la COsntitución parece ser desborado por el antimonarquismo no plenamente dentro de ella.

Esta campaña tiene, pienso, pocas posibilidades de éxito, puesto que España no es Italia. Sin embargo, puede crear decibelios excesivos, rumores destructores, aliados impíos o inestabilidades negativas. Una monarquía parlamentaria, y, por tanto, democrática, reina pero no gobierna. Exigirle más o menos es desnaturalizaría democráticamente. Los problemas reales y urgentes son: asegurar una recuperación económica ya casi imparable, acabar de rematar los casos de corrupción y completar la España ‘austro-hungara’ de la Constitución. Enfrentarse con la confusión antimonárquica me costará, aunque menos que a Vilallonga, ataques de los que quieren ganar el monopolio de la expresión pública hablando, eso sí, de la libertad.

 Ernest Lluch

02 Septiembre 1994

Lluch, un ex ministro de Sanidad intoxicador

Editorial (Pedro J. Ramírez)

El ex ministro de Sanidad y rector de la Menéndez Pelayo, Ernest Lluch, se ha apuntado al coro de quienes se han inventado una fantasmagórica conspiración contra la Monarquía, en la que implican a EL MUNDO. Ayer -además de la sarta de memeces reproducidas supra- escribió Lluch en La Vanguardia: «Una dura réplica de Trevijano a Vilallonga aclara que él y [Pedro J.] Ramírez son durísimos críticos de la monarquía por razones diversas». Veamos lo que escribió Trevijano. En relación a sí mismo: «Entre una República parlamentaria, como la italiana o la alemana, y una Monarquía presidencialista, yo defenderé siempre a la Monarquía». Y en relación a Pedro J. Ramírez: «El cree en esta Monarquía Parlamentaria y culpa al «felipismo» de la degradación nacional». Es terrible que un intoxicador de tal calibre haya ejercido… ¡de ministro de Sanidad!

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