27 septiembre 1922

El fin de la guerra grego-turca acaba con la abdicación forzada del Rey Constantino I en favor de su hijo Jorge III

Hechos

La abdicación se produjo el 27 de septiembre de 1922.

Lecturas

En octubre de 1920 murió el anterior rey de Grecia. 

El 27 de septiembre de 1922 el rey de Grecia, Constantino I, abdicó hoy en favor de su hijo, Jorge III, ante las intensas presiones del ejército y la hostilidad de gran parte de la población, que responsabilizan al monarca de la derrota sufrida por los helenos frente a las tropas turcas en Asia menor.

El rey Constantino I se había convertido en blanco de la furia de los soldados que regresan derrotados de los frentes de guerra. Se considera que, virtualmente, la guerra entre Grecia y Turquía ha terminado, los griegos han sido expulsados de toda Asia menor, donde mantenían dese la antigüedad clásica, numerosas implantaciones. Jefes militares encabezados por el coronel Plastiras acusan a Constantino I de haber conducido la guerra ‘de una manera desastrosa’; el monarca, que había recobrado el trono en 1920, es acusado también de haber lanzado la guerra contra los turcos cediendo a las incitaciones de Reino Unido. Aunque la paz no ha sido firmada todavía, se considera que es inminente un armisticio.

El nuevo monarca, con el título Jorge II, anunció que gobernará con un comité militar revolucionario dirigido por los coroneles Plastiras y Ghonatás.

En marzo de 1924 caerá Jorge II. 

El Análisis

La segunda caída de Constantino I

JF Lamata

El 27 de septiembre de 1922 ha quedado grabado como el final definitivo del reinado de Constantino I, el monarca que en dos ocasiones ocupó el trono de Grecia y que en ambas acabó forzado a abdicar. Su primera caída, en 1917, fue fruto de la presión de las potencias aliadas, que desconfiaban de su inclinación germanófila en plena Primera Guerra Mundial. Restituido en 1920 tras la muerte de su hijo Alejandro y el triunfo electoral de sus partidarios, Constantino volvió al poder con la promesa de guiar a Grecia en un periodo de estabilidad. Sin embargo, la realidad fue bien distinta.

Su segundo mandato quedó marcado por la llamada “Gran Catástrofe de Asia Menor”. Bajo su reinado, el ejército griego, alentado por ambiciones expansionistas, avanzó hacia el corazón de Anatolia para enfrentarse a las fuerzas turcas lideradas por Mustafa Kemal Atatürk. Lo que comenzó como una aventura nacionalista terminó en un desastre militar: la derrota griega, el incendio de Esmirna y el éxodo de cientos de miles de griegos desde Turquía sellaron el fracaso. La humillación nacional, sumada al profundo malestar social y político, precipitó de nuevo la caída del rey, considerado símbolo de una política temeraria y desacreditada.

La abdicación de Constantino abrió paso a su hijo, Jorge II, quien heredará un trono debilitado, en un país traumatizado y en plena redefinición de su destino. Grecia, dividida entre monárquicos y republicanos, ya no contempla a la Corona como garante de estabilidad. El futuro de la monarquía helena se adivina incierto, condicionado por las heridas de Asia Menor y por un ejército que ha demostrado ser, más que el rey, el verdadero árbitro del poder político. Constantino, obligado a marcharse por segunda vez, deja tras de sí la imagen de un monarca que nunca pudo escapar de la sombra de sus propios errores y de los vientos de la historia.

J. F. Lamata