25 marzo 1924
El apoyo a la monarquía en la población podría causar el retorno de la institución en poco tiempo
Grecia se proclama República tras los enfrentamientos entre el rey Jorge II y el Jefe de Gobierno presidida por el almirante Pawlos Kunduriotis
Hechos
El 25 de marzo de 1924 se proclamó la República en Grecia.
Lecturas
EL Rey de Grecia Constantino abdicó en septiembre de 1922.
La Asamblea nacional griega reunida en Atenas, acaba de proclamar la instauración de la república. Esta decisión, adoptada por amplia mayoría, resuelve el explosivo conflicto entre el rey Jorge II y el primer ministro, Eleutherios Venizelos.
Grecia había asistido, en los últimos meses, a una sucesión de crisis espectaculares entre el soberano y el jefe de Gobierno.
Hace dos años, los jefes militares obligaron al rey Constantino a abdicar en favor de su hijo Jorge II, y este último renunció al trono en marzo de 1921.
La nueva república estará presidida por el almirante Kunduriotis que convocará pronto a elecciones generales.
El Análisis
En marzo de 1924, volvía a caer un rey de Grecia, Jorge II, heredero de un trono ya debilitado por los fracasos de su padre Constantino I, no pudo resistir la presión de un país sacudido por la derrota frente a Turquía y el trauma de la Gran Catástrofe de Asia Menor. El ejército y la sociedad, indignados por el éxodo masivo de refugiados, por la humillación militar y por el descrédito acumulado de la Corona, encontraron en el almirante Pávlos Kounduriotis —héroe nacional y figura de prestigio— la persona idónea para encabezar un nuevo rumbo político. Fue él quien tomó las riendas del poder y abrió el camino hacia la proclamación de la Segunda República Helénica.
La crisis estalló no tanto por un acto concreto de Jorge II, sino por la pérdida total de legitimidad de la monarquía tras la derrota. El ejército, convertido en árbitro de la política griega, ya no estaba dispuesto a sostener un rey identificado con la catástrofe nacional. La abdicación forzada y el exilio de Jorge II parecían inevitables en ese clima de furia popular. Así, el Parlamento proclamó la República, dando paso a un régimen que pretendía encarnar la regeneración del Estado y la superación de las divisiones del pasado.
Sin embargo, la proclamación republicana nació con un vicio de origen: la mayoría de la población griega seguía siendo monárquica en sus sentimientos. Esto sembró desde el primer día dudas sobre la estabilidad del nuevo régimen. Grecia entraba en una etapa republicana que se presentaba como la solución a todos los males, pero lo hacía sobre un terreno movedizo, con las heridas del fracaso bélico aún abiertas y con un país polarizado entre nostalgia realista y anhelo de cambio. La historia pronto demostraría que la República griega de 1924 sería tan frágil como sus cimientos.
J. F. Lamata