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El Fútbol Club Barcelona de Cruyff logra un hito deportivo al ganar su cuarta liga consecutiva

15 Mayo 1994

La cuarta de Cruyff

Santi Nolla

Uno, dos, tres, cuatro. Fue el final de Liga más impresionante que se haya vivido nunca. En La Coruña habían celebrado el título antes de jugar el partido en el que tenían que entrar en la historia. Y fue el Barça quien en un partido apoteósico, remontado un 1-2 y sufriendo el lanzamiento de un penalti en Riazor en el último minuto, volvió a vivir lo que ya lleva tres años conquistando: la desbordada euforia de otra Liga, absolutamente  merecida, con un sprint final increíble, con el juego de un auténtico campeón y, sobre todo, la suerte de Cruyff, esa varita mágica capaz de deshacer los conjuros de los brujos y hacer renacer las meigas cuando parecían olvidadas en una Galicia que celebraba el título anticipadamente.

La jornada de ayer merecía ser escrita por un guión de Cruyff… o de Hitchcok. El Barça fue lo que ha sido durante los últimos cuatro años: el mejor equipo de la historia. El Depor tuvo el triunfo en sus pies, pero Djukic, el jugador que ya falló un penalti ante el Madrid (¿Por qué no lo tiró Bebeto?), hizo ídolo del Camp Nou a un portero vasco, González, al detener su lanzamiento. El Depor merece la felicitación del fútbol español y, especialmente, del Barça ya que ha sido un rival de entidad y ha confirmado que está entre los grandes. Y el Valencia merece asimismo la felicitación por la profesionalidad de todos sus jugadores y cuerpo técnico. Mientras haya equipos como este, el fútbol seguirá vivo y será tan apasionante como lo fue ayer, el día en que el Barça volvió a entrar en la historia. Y van cuatro. Y el miércoles, en Atenas, este Barça que ha conseguido aunar un sentimiento colectivo de euforia incomparable y transmitir la desbordante alegría de su espectáculo podrá confirmar otra vez que es el equipo del siglo.

Santi Nolla

15 Mayo 1994

Tres títulos con agonía

Julián García Candau

El Fútbol Club Barcelona es el mejor equipo de España y, probablemente, de Europa, pero ha ganado tres ligas consecutivas de rebote. El Barcelona práctica el mejor juego del campeonato español, más en las tres últimas temporadas ha puesto a sus aficionados al borde del infarto. El ‘Dream Team’ ha tenido que esperar al último minuto de la Liga para proclamarse vencedor. Nunca en la historia del fútbol español se han producido tres triunfos tan agónicos.

Anoche pasó el Camp Nou por las situaciones anímicas más contradictorias. El Sevilla, que quería asegurar su puesto en Europa jugó al comienzo del encuentro como si además de ello, le fuera la vida. Y por dos veces se puso en ventaja en el marcador. Pero se impuso la aplastante superioridad barcelonista. EL Valencia sólo se jugaba el honor, que en los últimos tiempos es un valor a la baja. Pero actuó como si además del buen nombre se jugara la Copa de Europa. Cumplió con su obligación, pero el ejercicio de la ética, no hallará ningún tipo de reconocimiento en La Coruña, aunque no fue el Valencia quien le quitó la Liga al Depor, sino que fue este quien la perdió.

En La Coruña sufrieron anoche la peor de las decepciones y de esa angustia vital participaron miles de españoles. Que se habían apuntado a la revolución periférica del noroeste. De cierta decepción participaron los miles de valencianos que, según las últimas encuestas se habían manifestado partidarios de la derrota de su equipo porque primaba en ellos el deseo de que el Barcelona no fuera campeón.

Como se ve, en estos casos tan dramáticos las complacencias y los disgustos no obedecen a baremos previos.

Julián García Candau

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