22 noviembre 2017

El carnicero de los Balcanes intentó "destruir la población musulmana" de la ciudad

El General serbo-bosnio Rakto Mladic condenado a cadena perpetua por el genocidio de Srebrenica en la guerra civil de Yugoslavia

Hechos

El 22.11.2017 se hizo pública la condena a Rakto Mladic a cadena perpetua.

Lecturas

La sentencia estableció la responsabilidad de Mladić en cuatro operaciones criminales desarrolladas por las fuerzas serbobosnias:

  • La persecución étnica en Bosnia (1992-1995): asesinatos, exterminio, deportaciones, traslados forzosos y persecución de poblaciones musulmanas y croatas en territorios reclamados por los serbobosnios.

  • El asedio de Sarajevo: campaña prolongada de bombardeos y disparos de francotiradores contra civiles para aterrorizar a la población.

  • El genocidio de Srebrenica (julio de 1995): participación en la operación que acabó con la vida de aproximadamente 8.000 hombres y adolescentes bosniomusulmanes y provocó la expulsión de mujeres, niños y ancianos.

  • La toma de rehenes de Naciones Unidas (mayo-junio de 1995): captura de personal internacional para impedir nuevos ataques aéreos de la OTAN contra posiciones serbobosnias.

CRONOLOGÍA

Fecha Acontecimiento
24-25.07.1995 La Fiscalía presenta y el Tribunal hace pública la primera acusación contra Mladić y Radovan Karadžić por genocidio y otros crímenes durante la guerra de Bosnia.
16.11.1995 Se anuncia una segunda acusación específica por el genocidio de Srebrenica.
11.07.1996 El TPIY dicta órdenes internacionales de detención y denuncia la falta de cooperación de las autoridades yugoslavas y serbobosnias.
1996-2011 Mladić permanece prófugo durante casi dieciséis años. La Fiscalía reclama reiteradamente su entrega.
26.05.2011 Es detenido por las autoridades serbias en Lazarevo, localidad de Voivodina, y trasladado a Belgrado.
31.05.2011 Serbia lo entrega al TPIY. Ingresa en el centro de detención de Scheveningen, en La Haya.
03.06.2011 Primera comparecencia judicial. Rechaza declararse culpable o inocente.
04.07.2011 El Tribunal registra una declaración de inocencia en su nombre.
16.12.2011 Se presenta la versión definitiva de la acusación, con once cargos: dos de genocidio, cinco de crímenes contra la humanidad y cuatro de crímenes de guerra.
16.05.2012 Comienza el juicio oral ante la Sala presidida por el magistrado Alphons Orie.
15.04.2014 El Tribunal rechaza la solicitud de absolución presentada por la defensa al término de las pruebas de la Fiscalía.
2014-2016 Continúa la presentación de pruebas y testigos de la defensa.
05-15.12.2016 Se celebran los alegatos finales. La Fiscalía solicita cadena perpetua; la defensa reclama la absolución.
22.11.2017 Sentencia de primera instancia: cadena perpetua. Es declarado culpable de diez de los once cargos.
2018 La defensa recurre la condena y la Fiscalía impugna la absolución por el cargo de genocidio referido a varios municipios bosnios en 1992.
25-26.08.2020 Se celebran las vistas orales de apelación ante el Mecanismo Residual Internacional de Naciones Unidas.
08.06.2021 Sentencia definitiva: se confirma la cadena perpetua y las condenas por diez cargos. También se mantiene la absolución por el cargo específico de genocidio en los municipios de 1992.

El Análisis

Cadena perpetua para el general de Srebrenica

JF Lamata

La condena a cadena perpetua de Ratko Mladić constituye un acontecimiento decisivo en el largo proceso de depuración de responsabilidades por los crímenes cometidos durante la desintegración de Yugoslavia. Veintidós años después de la matanza de Srebrenica, el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia ha declarado culpable de genocidio al máximo responsable militar de la República Srpska, cuyas fuerzas participaron en la ejecución de miles de hombres y adolescentes musulmanes tras la conquista de una zona que Naciones Unidas había declarado protegida. La sentencia no se limita a Srebrenica: establece también la responsabilidad de Mladić por la campaña de persecución y expulsión de poblaciones no serbias en Bosnia, el prolongado terror ejercido sobre los habitantes de Sarajevo y la toma de rehenes de Naciones Unidas. El fallo permite distinguir entre los crímenes cometidos directamente por soldados y unidades militares y la responsabilidad de quienes dirigían las operaciones desde la cúspide de la estructura de mando. La cadena perpetua, máxima sanción prevista por el Tribunal, expresa la extrema gravedad de los delitos acreditados y sitúa al antiguo general entre los condenados a las penas más severas de la justicia penal internacional. No supone, sin embargo, una condena colectiva de la población serbia ni del conjunto de quienes combatieron en su Ejército: el proceso ha examinado la responsabilidad penal individual de Mladić, sobre la base de pruebas y decisiones concretas.

La sentencia adquiere una importancia adicional porque llega cuando el Tribunal de La Haya está a punto de cerrar sus puertas, después de más de veinticuatro años de actividad. Su balance incluye condenas contra responsables políticos y militares de diferentes bandos, pero también las limitaciones de una justicia que ha necesitado décadas para alcanzar a algunos de sus principales acusados. Slobodan Milošević, antiguo presidente de Serbia y de Yugoslavia, falleció en 2006 sin que concluyera su juicio; Radovan Karadžić, presidente de la República Srpska durante la guerra, fue condenado en 2016 a cuarenta años de prisión, aunque su sentencia permanece pendiente de apelación. Ahora el principal comandante militar serbobosnio recibe una pena todavía más severa, tras un procedimiento en el que la Fiscalía y la defensa han podido presentar centenares de testigos y miles de documentos. La decisión judicial no resolverá por sí sola las profundas divisiones que persisten en la memoria de la guerra: para las víctimas constituye un reconocimiento de los crímenes sufridos, mientras que determinados sectores nacionalistas serbios continúan rechazando la legitimidad del Tribunal. Pero su trascendencia histórica reside en haber sometido a un jefe militar de máxima jerarquía a las mismas exigencias de responsabilidad penal que a sus subordinados. La condena de Mladić no puede devolver la vida a las víctimas ni reparar por completo las consecuencias de la limpieza étnica, pero establece que el mando de un ejército y la invocación de una causa nacional no excluyen la responsabilidad por genocidio y crímenes contra la humanidad. La cuestión pendiente es si ese reconocimiento judicial contribuirá también a que las sociedades surgidas de Yugoslavia puedan examinar su pasado sin identificar la responsabilidad de sus dirigentes con la culpabilidad de pueblos

JF