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El PP obliga a nuevas normas para poder emitir por satélite frenando así que PRISA se adelante demasiado a su VÍA DIGITAL

Polanco presenta CANAL SATÉLITE DIGITAL (PRISA y Zeta) y el Gobierno Aznar aprueba un decreto-ley para bloquear su nacimiento

HECHOS

Al día siguiente de la presentación del nuevo CANAL SATÉLITE DIGITAL (Grupo PRISA + Grupo Zeta) el Gobierno Aznar aprobó un Decreto ley que obligaba a nuevos requisitos para poder comenzar a emitir en Digital.

El 30 de enero de 1997 D. Jesús Polanco Gutiérrez (PRISA) presentará oficialmente Canal Satélite Digital junto a D. Antonio Asensio Pizarro (Antena 3 TV), D. Pierre Lescure (Canal Plus Francia), D. Carlos March (Banca March).

El día 31 el Gobierno Aznar a través del ministerio de Fomento que regenta D. Rafael Arias Salgado aprueba un Decreto Ley con nuevas condiciones en el sector audiovisual que paraliza por unos meses para bloquear Canal Satélite Digital y permitir así el desarrollo de Vía Digital. El decreto ley es respaldado por El Mundo y ABC y criticado por El País, El Periódico y La Vanguardia. Aquel decreto ley supondría un pleito que termina en junio de 2003 por parte del Tribunal Supremo con una sentencia que condena al Estado a indemnizar a Canal Satélite Digital con 26,4 millones de euros.

PRESENTACIÓN BAJO LA AMENAZA DEL GOBIERNO

Canal_Satelite  El 30 de enero de 1997 el presidente del Grupo PRISA, D. Jesús Polanco, presentó públicamente el nuevo CANAL SATÉLITE DIGITAL junto a D. Juan Luis Cebrián (CEO del Grupo PRISA) y su nuevo socio D. Antonio Asensio (Presidente del Grupo Zeta y el canal ANTENA 3 TV). Durante la presentación el Sr. Polanco reconoció las tensiones con el Gobierno, pero aseguró que no les tenía miedo y recordó que en el libre mercado nada podía impedirles tener su propia plataforma.

INDIGNACIÓN EN LOS MEDIOS DEL GRUPO PRISA

Canal_Satelite Los periódicos vinculados al Grupo PRISA y socios como EL PAÍS o EL PERIÓDICO de Catalunya titularon en portada contra aquel repentino ‘Decreto-Ley’ del Gobierno Aznar.

LA GUERRA DIGITAL EN LAS RADIOS

Gabilondo_Ser_2004antonio_herrero_cope La tertulia de D. Iñaki Gabilondo en la Cadena SER (de PRISA) y la de D. Antonio Herrero de la Cadena COPE se volcaron en el tema. En la primera todos respaldaban a PRISA mientras que en la COPE todos apoyaban al Gobierno contra PRISA, salvo D. Justo Fernández.

D. Joan Barril: «Detrás de esto están los residuos intervencionistas de corte fascistoide y franquista en una decisión que dividirá dolorosamente al país» (SER, 27-1-1997)

D. Iñaki Gabilondo: «Hasta el 24 de diciembre, cuando se firmó el acuerdo entre CANAL PLUS y ANTENA 3 no había ningún problema. No se habría prodecido tanto jaleo sin el fútbol de por medio» (SER, 27-1-1997)

D. Jaume Ferrús: «El problema es saber quién manda aquí. Quien estaba con el Gobierno en el balcón por Semana Santa, Pedro J. Ramírez, no quiere que otros señores saquen tajada y le dice a Aznar que le devuelva los favores prestados que le llevaron a la presidencia» (SER, 27-1-1997)

D. Pedro J. Ramírez: «Jesús Polanco dirige un monopolio de hecho y quiere estafa a los ciudadanos colocando en cada casa un descodificador que sólo sirva para sus canales» (COPE, 27-1-1997)

D. Antonio Herrero: «Hace falta tener caradura, el pornoempresario Polanco, que trae lo más guarro que hay en la televisión y luego critica que el la plataforma de Telefónica tenga el canal ‘Playby’ (COPE, 27-1-1997)

D. Ramón Tamames: «Los de Sogecable no se han leído la directiva europea ni por fecha. Aquí lo que hay son abusos de dominio, discriminaciones y monopolios» (COPE, 28-1-1997)

D. Justo Fernández: «Yo discrepo de vosotros. Creo que el decreto ley es una maniobra gubernamental, la más grave que se ha producido en el país desde el cierre del diario MADRID durante el régimen de Franco por el minisro Alfredo Sánchez Bella» (COPE, 28-1-1997)

D. Antonio Herrero: «¡Tú no te enteras de lo que pasa, Justo!» (COPE, 28-1-1997)

D. Justo Fernández: «Y tú te enteras demasiado echándole siempre la culpa de todo al PSOE. ¿Acaso tiene mejor catadura el de Telefónica, Juan Villalonga, que Polanco?» (COPE, 28-1-1997)

D. Antonio Herrero: «Eso pregúntaselo a tu amigo Polanco» (COPE, 28-1-1997)

D. Ramón Tamames: «Tengamos en cuenta que el Banco Central Hispano ha puesto a la venta el 25% de su participación en el Grupo Zeta, que está endeudado en 70.000 millones. Eso quiere decir que la plataforma es una operación de gran riesgo. (COPE, 28-1-1997)

D. José Luis Gutiérrez: «Yo confieso estar avergonzado como español porque EL PAÍS amenaza en un editorial con la disolución de las cámaras. ¿Quién manda aquí, González o Polanco? Porque EL PAÍS se presente como el campeón de la lucha por la democracia cuando no fueron ellos, fue el Grupo16 de Juan Tomás de Salas» (COPE, 28-1-1997)

D. Antonio Herrero: «Estamos viendo a Antonio Gutiérrez, líder del sindicato CCOO defender a Polanco, Ybarra, March y Botín, que son los dueños de Sogecable, está todo patas arriba» (COPE, 28-1-1997).

LA GUERRA DIGITAL ANTE LAS CÁMARAS DE ANTENA 3 TV:

zap_cafe_cebrian El 31.01.1997 el CEO del Grupo PRISA, D. Juan Luis Cebrián, compareció ante las cámaras de ANTENA 3 TV (socio de PRISA desde el ‘Pacto de Nochebuena’ del diciembre anterior), para defender CANAL SATÉLITE DIGITAL y recriminó la actitud de TVE, el canal público, por el hecho de que hubieran silenciado completamente el nacimiento de CANAL SATÉLITE DIGITAL, y en cambio estuvieran dedicando minutos para hablar de la inminente creación de su plataforma rival: VÍA DIGITAL.

zap_1997_cafe_lorenzo En esa misma emisión del 31.01.1997 y un claro gesto de respaldo de ANTENA 3 TV a sus nuevos socios), compareció el Director General de ANTENA 3 TV, D. José Manuel Lorenzo, para respaldar al Grupo PRISA – CANAL SATÉLITE DIGITAL en sus postulados sobre el fútbol de pago.

zap_1997_cafe_anson A modo de compensación en la misma franja horaria, el 4.02.1997 compareció ante las cámaras de ANTENA 3 TV el Director del diario ABC, D. Luis María Anson, que era, además, el representante de Televisa en España (Televisa era uno de los impulsores de VÍA DIGITAL). El Sr. Anson justificó el decreto-ley del Gobierno contra PRISA: «Había que impedir que un monopolio de hecho que se estableció en la etapa socialista se prorrogue indefinidamente» y mostró su confianza en que se acabe constituyendo una plataforma de televisión digital única.

EL PNV SALE EN APOYO DEL GOBIERNO AZNAR CONTRA PRISA

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) fue una de las primeras formaciones políticas en respaldar al Gobierno Aznar en su guerra contra el Grupo PRISA. El portavoz del PNV, D. Iñaki Anasagasti, tuvo una vibrante intervención en Radio Nacional de España (RNE) cargando contra el Grupo PRISA y echando en cara tanto los planes monopolísticos del Sr. Polanco como el extraño cambio de actitud del Sr. Asensio. Así como a la vez denunciar la hostilidad de EL PAÍS hacia el PP, CiU y PNV.

02 Febrero 1997

Contra la libre empresa

Editorial (Director: Jesús Ceberio)

Estamos ante un tentativa de golpe contra las libertades. Con el decreto-ley publicado ayer en el BOE, este Gobierno intervencionista y autoritario está intentando paralizar el desarrollo de una empresa privada, CANAL SATÉLITE DIGITAL.

La arbitrariedad del Gobierno de Aznar al legislar para dañar a una empresa concreta, en vez de gobernar con arreglo al interés general, produce una inquietud generalizada. Pues estamos ante un tentativa de golpe contra las libertades. El ciudadano no debe llamarse a engaño, pese a la manipulación informativa a la que TVE le somete a diario: con el decreto-ley publicado ayer en el BOE, este Gobierno intervencionista y autoritario está intentando paralizar el desarrollo de una empresa privada, CANAL SATÉLITE DIGITAL, y poner todo tipo de trabas al proyecto empresarial que lo sustenta.Es el cuidado a la independencia y las libertades políticas y comerciales el que nos impulsa a alertar sobre la gravedad de la situación creada. Esperamos, no obstante, que finalmente prevalecerá la sensatez y el derecho desde los pilares que siempre hemos defendido: la Constitución y el ordenamiento europeo. Es lástima que diez años después del ingreso de España en la Comunidad Europea aún tengamos que lanzar un suspiro de alivio, porque esperamos que esta pertenencia evite las arbitrariedades que contiene un decretazo gubernamental que viola reglas básicas comunitarias de la competencia y del libre mercado.

El lanzamiento esta semana de la primera plataforma de TELEVISIÓN DIGITAL vía satélite en España debería haber sido motivo de gozo para todos. Desde luego para los ciudadanos, que tendrán así la posibilidad de ver multiplicada la oferta televisiva, en términos de calidad y cantidad. Pero también debería serlo para un Gobiemo que creyera en sus empresas y fuera consciente del esfuerzo y el éxito que representa estar entre los primeros países europeos que pueden comercializar un sistema de esta naturaleza. Pero a lo que se ve por el decreto-ley de ayer, han preferido continuar en la obsesión de dañar al enemigo que sumarse al bien común.

El BOE publicó ayer toda una serie de trabas a la comercialización de CANAL SATÉLITE DIGITAL y en general a la televisión de pago. A nadie puede engañar el pretexto de que se legisla para todas las plataformas de televisión digital por satélite, porque es obvio y evidente que sólo existe una, cuyos socios, privados, han invertido ya muchos miles de millones en un proyecto difícil y que requerirá notables desembolsos.

El uso del decreto-ley, que la Constitución sólo justifica «en caso de extraordinaria y urgente necesidad», indica la deriva autoritaria de este Gobierno. Pero también de la imposibilidad de saltarse, tal y como pretendió la semana pasada, todos los mecanismos de control de que se ha dotado un Estado de derecho para protegerse de las arbitrariedades gubernamentales. Porque el primer intento del Gobierno fue usar la vía del decreto, puro y duro. Ahora, cuando menos, se ha visto obligado a confrontar este texto en el Parlamento, donde el Partido Popular tendrá que explicar sus razones y los restantes grupos políticos las suyas. Será interesante comprobar cómo justifica un Gobierno que tanto ánimo liberalizador prometió un decreto tan intervencionista, tan alejado de su programa… y del de sus socios parlamentarios.

Porque el intervencionismo del decreto-ley es más que evidente: introduce una subida del IVA en estas materias respecto de lo que recogían los Presupuestos del Estado, aprobados hace pocas semanas, en contra de las promesas del Gobierno de reducir los impuestos. Y el Ministerio de Fomento y la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, nombrada por el Gobierno, se atribuyen competencias de todo tipo, al tiempo que no duda en meterse en el jardín técnico de los descodificadores. Insiste el Gobierno, una vez más, en intentar legislar sobre algo que no debe hacerlo. Diga Fomento si no valen los descodificadores que ahora se utilizan, con todas las homologaciones pertinentes europeas, en Francia, Bélgica o Italia. Y si no, que diga y explique cuál quiere, porque otros no existen. Esperemos que el debate parlamentario aporte nuevas luces y rectificaciones a lo que es un cúmulo de errores, despropósitos y abusos, que se volverán en contra de toda plataforma digital que aspire a emitir, incluso la que el Gobierno pretende poner en pie.

Pero en lo inmediato, éstas son disposiciones encaminadas a hacer daño a Sogecable, la empresa que explota Canal Satélite Digital. El único sentido que parece desprenderse del decreto es el recurso a la amenaza: utilicemos el BOE para obligar al contrario a doblegarse a los deseos de La Moncloa. Porque la anunciada plataforma del Gobierno, impulsada por Telefónica y Televisa -¿también explicará el Gobierno en el Parlamento su obsesión por favorecer a este grupo mexicano?-, aún no ha invertido una sola peseta en ningún sitio, y nadie sabe cuál es su plan de negocio, el producto que va ofrecer y el descodificador que utilizará. El Gobierno ha querido cambiar las reglas del juego cuando éste ya había empezado y la resolución de la guerra de los derechos del fútbol había aportado paz. Y su arbitrariedad ha generado en numerosos ámbitos empresariales y financieros, e incluso políticos, una clara sensación de inseguridad. Hoy le toca a la televisión de pago. ¿Y mañana? Que a estas alturas haya que velar por la preservación de las libertades más esenciales no parece, desgraciadamente, que sea un progreso. En cambio, sí es un deber evitar que la llamada por Aznar segunda transición se convierta en una nueva regresión.

02 Febrero 1997

El Gobierno rompe con el liberalismo

Antonio Franco

Con la bandera de hacer una liberalización, el Gobierno de Aznar está rematando su ofensiva intervencionista respecto a la nueva TV digital por satélite. Y llega a niveles que no sería capaz de alcanzar ni Julio Anguita.

El proyecto de la nueva TV era muy sencillo. Íbamos a seguir recibiendo la misma tele pública y privada descodificada y gratuita que hasta ahora (TVE, ANTENA 3 TV, TELECINCO y las autonómicas) con sus mismos partidos de fútbol en abiertos. Podríamos seguir optando por abonarnos o no a CANAL PLUS (codificado de pago) y tendríamos la novedad de recibir, también voluntariamente, uno o dos paquetes con decenas de nuevas cadenas de pago codificadas, con más cine, fútbol y programas de todo tipo, por muy poco dinero más: CANAL PLUS más uno de esos paquetes costaría menos de 6.000 pesetas mensuales.

El Gobierno del PP ha decidido meterse, pese a que eso ya está reglamentado por la Unión Europea, para impedir que la sociedad CANAL SATÉLITE DIGITAL (que lideran Polanco y Asensio) se asiente antes de que preparan con mucho más retraso sus amigos (Telefónica, EL MUNDO, ÉPOCA, Televisa…). Para conseguirlo, ha redactado un reglamento puñetero que modifica las reglas del juego existentes hasta ahora: sube el IVA correspondiente del 7% al 16% anuncia que hará una normativa propia, bloquea los ingresos obtenidos por las fianzas depositadas por los abonados, quiere fijar el precio que tendrá que pagar una empresa para utilizar un descodificador ajeno…

Tal como advertíamos hace unos días, se confirma el posible abuso de poder. Luego las instancias europeas obligarán a rectificar este desaguisado, pero el obstruccionismo a la libertad de empresa de CANAL SATÉLITE DIGIAL ya está hecho y algunos de sus efectos serán irreversibles.

Sepa que esto afecta a todos, incluyendo a quienes no miran la TV. Si esto modo de mandar prospera, el Gobierno hará con la misma impunidad lo que quiera, y entonces quizá le tocará más directamente a usted, lector. Si ahora no se queja, luego no proteste. Y es que este Gobierno acaba de romper algo.

01 Febrero 1997

El impuesto digital

Abel Hernández

Los ciudadanos, que leen determinados periódicos o escuchan unas u otras emisoras de radio y de televisión, tienen que estar necesariamente desconcertados o mal informados sobre lo que está pasando en torno a la televisión digital en España. Los  grandes medios de comunicación tienen intereses manifiestos en esta batalla. Algunos de ellos se juegan ser o no ser. De ahí la especial virulencia y tendenciosidad con que está abordándose el tema. Son muchos miles de millones de pesetas los que están en juego como para esperar objetividad de los que se los juegan.

Esto quiere decir, ante todo, que esta descomunal trifulca  está poniendo a prueba la veracidad en la información y la ecuanimidad en el análisis. Se impone la propaganda. Nadie admite que la otra parte tenga algo de razón. Es una lucha despiadada de intereses, en la que los medios concernidos pierden de antemano la razón y se la hacen perder a sus lectores y a sus radioyentes o telespectadores. A todos éstos habría que pedirles que desconfíen en esto de los medios habituales de comunicación de los que se nutre. Les están manipulando inevitablemente.

Si, además, detrás de la batalla de intereses por el control del poder mediático están enmascarados los intereses políticos de socialistas, populares, nacionalistas, etc. la confusión es parecida a la que debió de seguir al primer momento de la Creación. Los intereses políticos, económicos y mediáticos se cruzan y entrecruzan, sin tener en cuenta los intereses de los ciudadanos. Sorprende que un asunto de tal trascendencia y que está causando tanto ruido en la opinión público no se haya llevado ya al Parlamento para abrir, en torno al futuro de las telecomunicaciones, un esclarecedor debate. El Gobierno actúa por decreto. Ayer mismo aprobó el Consejo de Ministros el decreto-ley y el reglamento sobre la televisión digital, con los descodificadores del a discordia en el punto de mira. Todos ellos deberán ser compatibles entre sí, y hay dos meses de plano. Además se liberalizan las televisiones locales y se dan otras normas de interés.

Parece que el Gobierno no se atreve a enfrentarse con el cúmulo de intereses que se mueven en torno al fútbol codificado y que los usuarios pagarán el palo. Un nuevo impuesto indirecto – enormemente costoso – se cierne amenazante sobre todos nosotros. Esa es la realidad. El impuesto del fútbol y, en general, del fantástico mundo de la televisión digital. Éste es el mayor impuesto revolucionario: el impuesto digital.

02 Febrero 1997

El amo del pelotón

Pedro J. Ramírez

LAS cadenas de televisión no deben dictar la política futbolística. El fútbol profesional debe recuperar, urgentemente su soberanía perdida». ¿Tiene alguien la más mínima esperanza de que tan certero diagnóstico siga siendo asumido por quien lo elevó el pasado 12 de agosto a rango de solemne editorial? ¿Cabe la más remota posibilidad de que el vocero más largón de la nueva hornada radiofónica vuelva a denunciar que los titulares de los derechos de retransmisión van a ser «amos y señores de todo el fútbol, es decir, dueños de las fechas, de los futbolistas, de los estadios, de los directivos, de los presidentes, dueños absolutamente de todo» y que tenga de nuevo la clarividencia de advertir que «si consiguen el fútbol en exclusiva pueden tener la forma de comer el coco a todos con ideas políticas»? No, lasciate ogni speranza, esas fundadas denuncias ya no volverán a salir de la hemeroteca y la fonoteca porque El País y la Ser -tal y como disecciona hoy nuestro suplemento Crónica- son simples y obedientes provincias del Reich de Polancolandia. Y es el Reich de Polancolandia el que, en un abrir y cerrar de ojos, acaba de anexionarse el fútbol como quien se zampa Austria en una fulgurante anchlüss.

Hace tiempo que para esta gente las palabras son meros instrumentos de combate al servicio de su afán acaparador y su codicia. Cuando tratan de atribuirse también el monopolio nada menos que de «la defensa de las libertades», recuerdan a aquellos próceres sureños que, al alzarse en armas, la libertad que reivindicaban era la de tener esclavos.

¿Resistirían la tentación de obligar a que el Logroñés perdiera hoy con el Zaragoza, si en ello se decidiera el descenso de categoría, por el hecho de que en Aragón las posibilidades de explotar el pay-per-view -aquí te pillo, aquí te cobro- son al menos el triple que en la Rioja? De momento no es nada tranquilizador -aunque quizás sí sea clarificador- que se haya elegido como gauletier del nuevo negocio a quien más flagrante y reiteradamente ha mentido en público y privado a lo largo del último mes, un señor que tras hartarse de decir con todo desparpajo que lo pactado el 24 de diciembre se circunscribía al fútbol y no había ningún apartado secreto referido a la televisión de pago, exhibió anteayer ufano su palmito de socio fundador de Canal Satélite.

Escandalizarse a estas alturas de que haya quien supedite a la quimera del oro -y no es una metáfora- el valor de la palabra dada o de que un sedicente periodista diga sin parpadeo alguno lo contrario de lo que piensa con intención de engañar, probablemente sea una ingenuidad. Y no son los sentimientos personales sino los intereses colectivos los que están en juego en esta madre de todas las batallas. Si el Gobierno no tiene encima de la mesa ninguna norma que regule las retransmisiones del fútbol en sus distintas variedades televisivas, tal y como dijo el portavoz Rodríguez el viernes, esperemos que al menos la tenga en la antesala, tal y como sugirió el vicepresidente Cascos la víspera.

El Ejecutivo tiene el deber de proteger derechos fundamentales que pueden verse seriamente lesionados desde tres perspectivas diferentes: la libertad de información, el derecho a la competencia y el libre acceso de todos los ciudadanos a contemplar los acontecimientos deportivos más relevantes. Da lo mismo si en cada uno de estos ámbitos se actúa por separado o si al final todo se refunde en una iniciativa legislativa única que dé pie a un gran debate parlamentario y social. Pero la libertad de empresa no es la ley de la selva.

Tal y como pondrá de relieve este periódico, los contratos en vigor entre los grandes clubes y el consorcio Polanco-Asensio incluyen cláusulas anticonstitucionales que limitan gravemente el derecho de los españoles a recibir información libre y plural. Por otra parte la famosa sentencia del Tribunal de Defensa de la Competencia de junio del 93 -dando, por cierto, satisfacción a una demanda de Antena 3- define las retransmisiones futbolísticas como un «mercado relevante» en el que las posiciones de dominio no pueden desembocar en hegemonías abusivas. Por eso propone dividir «en bloques» la comercialización de los derechos exclusivos de los clubes e insta al Ejecutivo -habrá que preguntarse por qué los gabinetes felipistas no le hicieron el menor caso- a que dicte normas para que todas las televisiones puedan participar en pie de igualdad en el reparto.

Queda, por último, el derecho de los aficionados a no ser desvalijados cuando con motivo de una semifinal o final de Copa, de un Madrid-Barcelona o de una última jornada liguera de infarto el interés social se dispara. Así lo entiende el Parlamento Europeo, decidido a plantar cara a los Murdoch, Kirch, Berlusconi o Polanco, y a instar a que cada Gobierno establezca una lista de acontecimientos de especial relevancia que no podrán ser codificados. En el caso español hay que considerar la cantidad de dinero público bombeado hacia los clubes a través del llamado plan de saneamiento y los propios servicios de policía, tráfico y demás infraestructuras que se movilizan a costa del contribuyente. Una cosa es que el fútbol deba funcionar con los criterios propios de las sociedades anónimas y otra que mientras las arterias principales de las ciudades se colapsan por el bien del espectáculo, cuatro presidentes espabilados se forren a ganar miles de millones, repartiendo con Polanco, Asensio y sus banqueros.

Si examinamos la composición accionarial de Canal Satélite entenderemos cuáan desigual es esta pelea en el terreno de los poderes fácticos. En primera línea, Carlos March; tras las bambalinas Ybarra, Botín y Amusátegui. Es el dinero de esa gran oligarquía mediática y financiera lo que en definitiva sigue protegiendo un partido que se dice socialista y obrero. En cambio Aznar tendría motivos de empezar a repetir aquel eslogan electoral de Adolfo Suárez que tanto caló en el ciudadano: «Yo también tengo problemas con la banca».

Es durante estos intensos finales días de enero cuando el Gabinete del PP y en especial su presidente y vicepresidentes están acreditando la talla y la madurez política que quienes confiaron electoralmente en ellos esperaban ver aflorar con impaciencia. Estamos ante un gobierno dispuesto a ganarse el apellido de popular defendiendo los intereses del hombre corriente, encabezando la rebelión de los enanos frente a los superpoderosos. Un Gobierno que además de determinación política para responder al desafío del 24 de diciembre, está demostrando que funciona ya como una máquina bien ensamblada, capaz de detectar los problemas y encontrar soluciones para ir desmontando inauditos privilegios. ¿Cómo es posible que los descodificadores tuvieran un IVA menor que los televisores o los vídeos? ¿Por qué se le ha permitido al grupo Prisa hacer y deshacer con las fianzas de su millón y pico de abonados como si fueran recursos propios?

Es lógico que en ese empeño por evitar que todos desfilemos cual disciplinado pelotón al paso del monopolio, Aznar y Anguita vuelvan a darse la mano en pro del pluralismo, la regeneración y la decencia. También el PNV y Coalición Canaria permanecen firmes, mientras Pujol escucha los aduladores cantos de sirena de quienes no ha tanto pretendían denigrarlo e incluso encarcelarlo. Insisto: de lo que se trata es de la concentración del poder o de su reparto. Seguimos perdiendo, pero la goleada no es ya tan abultada.

27 Junio 1997

Correctivo europeo

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

LA LEY de Televisión Digital sufrió ayer un fuerte varapalo de la Comisión Europea. El Colegio de Comisarios acordó remitir al Gobierno una carta en la que le comunica que dicha ley viola el Tratado de Roma y tres directivas comunitarias, una de ellas justamente la que se invoca en el propio texto. El Ejecutivo comunitario da un plazo de 15 días al Gobierno para que aporte sus explicaciones, so pena de pedir al Tribunal de Justicia de la CE que tome medidas cautelares para suspender los artículos contrarios al ordenamiento europeo. Brillante final para una norma defendida hasta la obstinación por el Gobierno de Aznar, que primero la aprobó como decreto-ley, la tramitó luego por procedimiento de urgencia y consiguió aprobarla en el Parlamento con los votos de IU, haciendo siempre caso omiso de las advertencias del PSOE y de sus aliados de CiU.La Comisión ha puesto así de relieve el ridículo al que ha sido conducido el Parlamento por el empecinamiento del PP. El Gobierno sabía que estaba cometiendo un atropello al forzar la aprobación de esta ley, pero sigue sin comprender que España no es una autarquía, sino un miembro de pleno derecho de la UE. Su europeísmo, como el de los conversos, es de boquilla. El ministro de Fomento, Rafael Arias-Salgado -ascendido a monaguillo de Aznar y de Cascos-, engañó al Parlamento en el debate del 17 de abril en el que se aprobó la ley, pues tenía en su cartera una carta remitida ocho días antes por el comisario Bangemann, en la que le alertaba sobre la incompatibilidad de la ley con el ordenamiento europeo. Arias ocultó ese texto y otras recomendaciones anteriores.

La Comisión considera que la ley española contiene disposiciones prohibidas por el Tratado de la UE y que, además, el Gobierno no ha respetado los procedimientos habituales de información a las instancias comunitarias. Entiende que la imposición de un tipo de descodificador viola la libertad del mercado interior, estima corto el plazo de dos meses para que los operadores se pongan de acuerdo, y concluye que la justificación del Gobierno de favorecer la competencia entre operadores no puede ir en detrimento del mercado interior europeo.

¿Acaso no conocían esto Arias-Salgado y Aznar? Evidentemente, sí. Ese conocimiento agrava el abuso de poder y da una idea de lo que el Ejecutivo entiende por ser europeos. Para más inri, Arias comunicó el pasado martes, mediante carta al comisario de Mercado Interior, Mario Monti -otra burla-, que aplicaría esta ley de manera laxa, e incluso que en sus términos más polémicos no se aplicaría. Se arrogaba así una sorprendente capacidad para esquivar una ley aprobada por el Parlamento. Queda así explicitado el respeto del ministro de Fomento por el ordenamiento jurídico.

El Gobierno de Aznar se tendrá que poner colorado en Europa, responder al requerimiento de Bruselas y, como consecuencia de ello, forzar al Parlamento a rectificar su punto de vista mayoritario y votar modificaciones a una ley que todos los juristas sospechaban contraria al ordenamiento europeo, y posiblemente también al constitucional español., Es la primera vez que se abre a España un expediente sancionador con advertencia de medidas cautelares desde que entramos en Europa hace 11 años. Todo un éxito de Arias, que ayer suspendió su asistencia a tres actos públicos, uno de ellos para hablar justamente sobre el derecho de las telecomunicaciones.

Pocas horas antes de conocerse el varapalo de la Comisión Europa, el Congreso aprobó la ley del fútbol, otra vez con los votos del PP, el sector más duro de IU y el PNV. El propósito es el mismo: favorecer al grupo audiovisual afín a los intereses y a los amigos del Gobierno -entre ellos el grupo mexicano Televisa- y penalizar al competidor. El Gobierno, en nombre de un interés general que no aplica en campos como la educación o la sanidad, pretende expropiar sin indemnización los derechos de retransmisión de los partidos de fútbol que obran en poder de una de las partes: la que no considera suya. En realidad, lo que el Ejecutivo busca es obligar a una empresa que ya funciona y que tiene los derechos a compartirlos con otra que aún no existe y que está formada por sus amiguetes. Con el mismo riesgo: que Europa le recuerde su arbitrismo y su falta de respeto por las normas democráticas.

Una sentencia del Tribunal Supremo establecía ayer mismo, con motivo de un recurso sobre los actuales contratos de retransmisión del fútbol, que «el interés general de los telespectadores aficionados a tales emisiones no resulta desatendido con la actual situación de este mercado». ¿Qué dirá ahora un Álvarez Cascos que ya anticipó una sentencia justamente en sentido contrario? ¿Acatará el dictamen de la justicia?

La Comisión Europea ha demostrado que el rey estaba desnudo. Que en cuanto uno raspa en la costra liberal del PP aparece ese bastión del autoritarismo en que ha devenido. Tener que recurrir a Europa para protegerse del sectarismo de Aznar era algo con lo que no contábamos. Y que el protagonista de este acto de fuerza fuese el ministro de Fomento, Rafael Arias-Salgado, menos aún. Claro que en este asunto ha sido coherente con la tan paradigmática máxima de su padre cuando era ministro de propaganda de Franco: «Libertad para la verdad, mas no para el error».

El Análisis

¿DIJO USTED LIBERAL?

JF Lamata

Al Gobierno del PP le había sentado como una patada que ANTENA 3 / Grupo Zeta (que tenía los codiciados derechos del fútbol), dejara tirada a la plataforma VÍA DIGITAL – creada directamente por el Gobierno Aznar – para irse a CANAL SATÉLITE DIGITAL. En especial porque el Gobierno sabía que sin el fútbol VÍA DIGITAL no tenía nada que hacer.  Pero si ya es raro que un gobierno que presumía de ser liberal tomara parte en una competición siendo el patrocinador de uno de los competidores, que el mismo día en que se estrena uno de ellos (el día de la presentación de CANAL SATÉLITE DIGITAL) cambie las leyes con el evidente objetivo de retrasar el inicio de emisiones del rival, es todo lo antagónico al liberalismo. ¿Que dijo de aquello la liberal Dña. Esperanza Aguirre, ministra en aquel Gobierno? ¿Dijeron algo los periodistas de la AEPI, tan liberales ellos, como D. Pedro J. Ramírez o D. Federico Jiménez Losantos? Sí. Apoyarlo, claro. La guerra es la guerra (contra PRISA) y una guerra, los principios no son tan importantes.

La actitud de PRISA y su nuevo socio Zeta (convertido ya en un satélite de PRISA) tampoco fue demasiado admirable, ponerse a llorar diciendo que es un ataque a la libertad de expresión lo que no era sino una guerra por dinero, no dejaba en muy buen lugar a los medios de comunicación españoles.

J. F. Lamata

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