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8 meses antes el Grupo Godó había despedido a Alberto Garrofe

El Grupo Godó (LA VANGUARDIA) destituye a su cúpula directiva encabezada por Carlos Fajardo por ‘deslealtad’

HECHOS

  • El 9.10.1991 el consejo de administración de TISA (Grupo Godó) destituyó al director general de la sociedad, D. Carlos Fajardo, el adjunto a la dirección general, D. Andreu Navarro; el director financiero, D. Juan Mariné,el secretario general D. Francisco López y otros dos empleados. 

Tras despedir primero a su consejero ejecutivo D. Alberto Garrofé, el conde de Godó pasó a despedir también al director general de la sociedad, D. Carlos Fajardo, el adjunto a la dirección general, D. Andreu Navarro; el director financiero, D. Juan Mariné,el secretario general D. Francisco López y otros dos empleados. 

D. Manuel Martín Ferrand (periodista del Grudo Godó) habla a J. F. Lamata sobre los Sres. Fajardo y Garrofé

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GOLPE AL CONSEJO DEL GRUPO GODÓ:

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GRESCA ENTRE EL MUNDO Y LA VANGUARDIA

El diario EL MUNDO fue el medio que más información dio sobre la crisis interna padecida por LA VANGUARDIA. Aquello debió sentar mal en el periódico catalán que dos días después publicaba una nota editorial contra el corresponsal de EL MUNDO en Catalunya, D. Alfons Quintà, a quien atribuían el reportaje de EL MUNDO sobre su crisis interna. El director de EL MUNDO, D. Pedro J. Ramírez respondió con un breve despectivo en el que se refería al director de LA VANGUARDIA por su nombre oficial: D. Juan Cipriano Tapia, que años después modificaría por D. Joan Tapia.

GODÓ: “FALTARON A LA CONFIANZA DE LA EMPRESA”

En una entrevista concedida a D. Javier Bardají el 31.1.1992 el Sr. Godó habló por primera vez de aquellas destituciones:

faltaronconfianza P.- Se ha afirmado que en el seno de Antena 3 TV podría haber una supuesta sindicación de acciones en torno a su persona, lo que no respetaría lo que marca la Ley de Televisiones Privadas.

R.- Esto no es posible, por la propia ley que usted ha mencionado. Lo que pasa es que si una persona preside un consejo de administración, como es mi caso, tiene la confianza de sus consejeros. En ese sentido, sólo tengo que atenerme al desmentido que hicimos en su momento.

P.- Al igual que manifiesta su confianza en algunos de sus directivos, también es cierto que ha tenido que despedir en circunstancias poco claras todavía a todo su «staff» de La Vanguardia.

R.- Se han dicho muchas cosas sobre este tema. La salida de una parte del área de gerencia -ocho personas- de esta casa me ha producido mucha pena. Sé que muchos de ellos eran eficientes, pero se equivocaron en el camino escogido. Faltaron a la confianza de la empresa. Es decir, no siguieron las directrices marcadas por la empresa.

P.- ¿A qué directrices se refiere?

R.- A partir de aquí se pueden pensar muchas cosas. No estoy en condiciones de decir lo que hicieron. Sé que estos señores van a leer esta entrevista y que no me van a creer. Sólo puedo decir que siento haber tomado una medida así, pero si la tomé tuve motivos suficientes. Después se llegó a una solución entre la empresa y estos señores, de mutuo acuerdo.

P.- Estos señores anunciaron diferentes querellas.

R.- No creo que se querellen.

12 Octubre 1991

Terremoto en LA VANGUARDIA

EL MUNDO

EL equipo gerencial destituido de LA VANGUARDIA decidió ayer iniciar un procedimiento laboral por despido improcedente contra dicho diario. Todos los destituídos poseían contrato laboral. También ayer era despedida otra secretaria, de nombre Cristina, que era la colaboradora de Andreu Navarro, adjunto a la dirección general que cesó el día anterior. Al mismo tiempo era despedido un colaborador en temas de seguridad, comisario de policía jubilado. Los despedidos designaron al abogado laboralista Ramón Satorra, del bufete del catedrático de Derecho Procesal Joan Piqué Vidal. Este último fue el asesor jurídico de Jordi Pujol en el caso de Banca Catalana. Piqué Vidal actuó también én ocasiones como abogado de LA VANGUARDIA. Como consecuencia de los cambios que el miércoles sacudieron como un seísmo el grupo de Prensa, tres directivos han incrementado su poder: Rafael Jiménez de Parga, vicepresidente de ANTENA 3 TV, Manuel Martín Ferrand, director general de ANTENA 3 TV y ANTENA 3 RADIO, y Juan Tapia, director de LA VANGUARDIA. La principal característica de este cese colectivo, que se suma al agitado y centenario historial de LA VANGUARDIA, es el silencio, una auténtica «omertà» siciliana: La empresa usa la expresión «deslealtad» y alude a que toda versión distinta es mera «especulación de los periódicos». Para precisar esa expresión, la de «deslealtad», se acude a otro concepto no menos vago: «pérdida de confianza». Por parte de los destituidos el silencio es comparable. No obstante, una fuente jurídica muy próxima a éstos aludió a tres puntos de discrepancia entre éstos y la empresa. En primer lugar, las fuertes inversiones en ANTENA 3 RADIO, ANTENA 3 TV y en el diario madrileño YA. En segundo lugar, la compra de un inmueble, la semana pasada, en la calle Pelayo de Barcelona, anexo a la sede de LA VANGUARDIA. Y en tercer lugar, los gastos ocasionados por la construcción de una «torre», propiedad de Javier de Godó, presidente de LA VANGUARDIA.

La inversión en radio ya fue fuente de conflictos. Hubo en primer lugar una alianza con Antonio Asensio y el grupo Zeta, que concluyó en separación. Anteriormente, La Vanguardia había intentado poseer una emisora de radio propia, a lo cual accedió el Gobierno Suárez. La materialización del proyecto fue imposible porque el editor del periódico faltó a una cita, concertada en la sede del periódico en Barcelona, con Joaquín Tena, entonces secretario general técnico del Régimen Jurídico de Radio y Televisión. La inversión en televisión generó también otro conflicto y el cese de un consejero y asesor jurídico de la empresa, Alberto Garrofé, a quien se le imputó el deseo de vender un paquete de acciones a Javier de la Rosa. Al parecer, Garrofé discrepó con Martín Ferrand. Actualmente las relaciones personales entre Garrofé y el conde de Godó son malas, después de años de amistad. Lo mismo sucede entre Godó y Antonio Asensio. Los tres residen en el mismo inmueble en Barcelona, si bien Godó está en vías de traslado.

La inversión en el diario YA es mucho más reciente y fuentes discrepantes dentro de la empresa opinan que es poco probable que a medio plazo dé resultados satisfactorios. La compra del inmueble anexo a LA VANGUARDIA puede estar destinada a que albergue a los agentes de promoción publicitaria del diario. La fuente informante precisó que los destituidos se opusieron a que el edificio fuera puesto a nombre de Carlos de Godó, un hijo del conde, prefiriendo que pasase a formar parte del patrimonio del diario. La inscripción de la finca en el Registro de la Propiedad no se ha materializado aún, por lo que no ha sido posible confirmar este extremo. Las fuentes precisan que la venta se formalizó en la notaría Viola de Barcelona. El tercer punto de discrepancia alude a una magnífica residencia privada de Javier de Godó, ya construida en la calle Elisenda de Montcada en Pedralbes. Pasa por no tener parangón en Barcelona. Godó ya posee, por lo menos, residencias en Nueva York, Lausana, Mallorca y el Valle de Arán. La fuente informante indicó que alguno de los destituidos opinó que gastar entre 700 y 800 millones en la citada residencia barcelonesa representaba un problema para la autofinanciación del diario. La finca sería propiedad de una sociedad y sus acciones, patrimonio de LA VANGUARDIA. El actual conflicto posee antecedentes. Hace un decenio cesó fulminantemente Esteban Molist, entonces también director general y administrador de La Vanguardia. Después de su cese hubo cambios en la ordenación de los pagos de la publicidad financiera. En particular, el colaborador de temas económicos Feliciano Baratech, amigo de Molist, y de quien se creía que iba a cesar al mismo tiempo, pasó a estar en plantilla. Se comentaron en aquel momento posibles inversiones o intentos de inversión en Suiza y la variedad de modelos contables. El sustituto de Esteban Molist fue Ramón Pascual, quien también cesó de forma fulminante y en circunstancias que han quedado hasta hoy inexplicadas. De este modo resulta que lo sucedido con Carlos Fajardo y su equipo es la tercera edición de un mismo tipo de cese, inesperado e inexplicado. En fecha muy reciente, Feliciano Baratech- llegó a estar contratado por el diario EL OBSERVADOR. Pero el contrato no llegó a tener efectividad práctica. Fue rescindido y devueltas las contrapartidas anexas al mismo. En fecha muy reciente ha aparecido un ataque muy duro a la persona del padre de Javier de Godó, Carlos Godó, antiguo procurador en Cortes por designación del general Franco.

En el número de septiembre de la prestigiosa publicación intelectual Revista de Catalunya aparece un artículo de Manuel Llanas en el que se acusa a Carlos Godó de «declarar contra el inculpado», en el proceso de jurisdicción de guerra franquista contra Agustín Calvet «Gaziel», director de LA VANGUARDIA entre 1919 y 1936. «Gaziel» fue un escritor catalán de primera fila y de convicciones conservadoras, si bien republicanas y catalanistas. Durante decenios, LA VANGUARDIA fue el principal diario de España por su difusión. Actualmente puede ocupar el cuarto lugar, detrás de EL PAÍS, ABC y EL PERIÓDICO de Catalunya y ello sin considerar el diario deportivo MARCA. Para esta apreciación sólo es posible utilizar los datos del Estudio General de Medios, ya que LA VANGUARDIA se dio de baja hace ya meses en el control de la Oficina de Justificación de la Difusión (OJD), con la que mantenía un contencioso por no estar de acuerdo con la posibilidad de sumar difusiones logradas en diferentes ciudades por otros diarios. Su difusión estuvo controlada por la firma auditora Price Waterhouse. Pero los datos facilitados fueron muy criticados en medios profesionales, ya que en algunos casos implicaban un índice de devolución de un 2%, considerado imposible. LA VANGUARDIA está dirigida en la actualidad por Juan Tapia, periodista especializado en temas económicos, que ha planeado y dirigido la transformación del periódico hace poco más de un año.

14 Octubre 1991

EL MUNDO de Quintá

LA VANGUARDIA (Director: Joan Tapia)

Las ventas de la edición de EL MUNDO para el País Vasco han resultado decepcionantes. Como consecuencia, el rotativo del bullicioso Pedro José Ramírez Codina ha decidido ‘congelar’ indefinidamente sus proyectos para hacer una edición catalana. Los tristes resultados conseguidos por algún nuevo rotativo barcelonés [EL OBSERVADOR] que sobrevive con más pena que gloria – también han sido tenidos en cuenta. La decisión ha agriado el caracer, ya no muy templado, de Alfons Quintà, periodista que llevaba algunos meses estudiando el proyecto. Pero Alfons Quintà ha decidido no tirar la toalla y sigue escribiendo para EL MUNDO desde Barcelona, a veces con firma y otras agazapado en el anónimo epígrafe ‘Redacción’. Quintà fue un gran profesional en los primeros años de EL PAÍS, diario del que fue el primer corresponsal en Cataluña. En aquel momento, Quintà fue muy crítico con la marcha económica de Banca Catalana y con la figura de Jordi Pujol. Después abandonó EL PAÍS, decepcionado de que Juan Luis Cebrián no le hiciera director de la edición catalana del diario. Entonces, este antiguo militante ‘leninista’ hizo una reconversión ideológica y reapareció como director de TV3 a las órdenes de Pujol y Prenafeta. Pero las cosas se torcieron y Quintà fue despedido y sustituido por su eterno segundón, Enric Canals, que ya había sido su ayudante en EL PAÍS.
Pero el personaje tiene capacidad de resurrección. Y así, mientras ejercía de juez en El Prat de Llobregat, volvió a comer con Prenafeta , el mismo que le despidió de TV3. Juntos y con dinero de procedencia no muy conocida empezaron a preparar un diario que tuvo un largo y complicado embarazo de casi cuatro años: EL OBSERVADOR. La verdad es que los cuatro años – en los que hubo misteriosos viajes de Quintà por todo el mundo – no debieron ser muy bien aprovechados y la criatura nació con poco éxito de crítica y ventas. Y ello pese a que Quintà se quemó las cejas para que los redactores trabajaran de firme, llegando incluso a prohibir las relaciones sentimentales entre sus periodistas. Y la historia se repitió con precisión matemática. Prenafeta volvió a despedir a Quintà y le sustituyó por el chico de siempre: Enric Canals. Aunque Quintà tuvo algún éxito con EL OBSERVADOR ya que – se afirma en todos los mentideros – recibió una indemnización de 50 millones de pesetas, es decir, un millón por cada día que dirigió el invento. Habrá que seguir las ‘vidas paralelas’ de Prenafeta, Quintà y Canals. Y las de sus respectivas aventuras periodísticas, en las que aparecen embsocados en las sombras, peculiares personajes del periodismo, la finanza y la abogacía.

15 Octubre 1991

Juan Cipriano pierde los papeles

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

EL MUNDO ha mantenido una exquisita neutralidad en la «guerra de LA VANGUARDIA». El primer día recogimos extensamente la posición de la empresa editora. Luego, en el suplemento Comunicación, nos hicimos eco de las alegaciones de los altos cargos despedidos, subrayando expresamente que lo que recogíamos era su versión de los hechos. Tras haber mantenido dos cordiales contactos con la redacción de EL MUNDO, el director de LA VANGUARDIA, Juan Cipriano Tapia, insertó ayer un comentario arremetiendo contra nuestro periódico y nuestro colaborador Alfons Quintá, a base de falsedades y alusiones despectivas. Quienes le conocen aseguran que Juan Cipriano sufre accesos de cólera y soberbia, impropios del «seny» de su periódico, y que eso ya le ha creado complicaciones de toda índole.

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