9 marzo 2010

«El Intermedio» se burla del físico de Alfonso Ussía después de que este escribiera una columna sobre lo feas que le parecían las manifestantes pro-aborto

Hechos

El 9 de marzo de 2010 LA RAZÓN publicó el artículo ‘Eso, la estética’ de D. Alfonso Ussía Muñoz-Seca.

09 Marzo 2010

Eso, la estética

Alfonso Ussía

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Bernabéu, como todos genios tímidos, camuflados en la cazurrería, era en ocasiones parcial y exagerado. Un año le dio por no contratar a bigotudos. Me contaba el gran Molowny que el Real Madrid se interesó por un joven futbolista suizo. Don Santiago no lo conocía. “Quiero una fotografía del suizo ese”, Se la llevaron, examinó el rostro del posible fichaje y sentenció: “Los suizos hacen muy bien relojes, pero jugando al fútbol son un petardo. Y aunque sea buenísimo. Con esa cara no se puede jugar en el Real Madrid”. Y nadie se atrevió a llevarle la contraía.

La estética, que es la más fiel amiga y compañera de la ética, no merece el capricho. Es algo que entra por los ojos con la mayor naturalidad. Me refiero a las chicas que intentaron reventar la manifestación barcelonesa contra la Ley del Aborto. Se presentaron desnudas de cintura para arriba y pintaron su cuerpo con un mensaje muy original: “Dret al propi cos” que según mi profesor de catalán quiere decir “derecho al propio cuerpo”. Un enigma lingüístico resuelto. El derecho a hacer lo que uno quiere con su cuerpo es muy respetable siempre que el uso no de este derecho no afecte al cuerpo de otra persona. Y tengo para mí que el cuerpo de un no nacido se forma en el cuerpo de su madre y depende del cuerpo de su madre sin perder su singularidad individual. Prueba de ello es que alumbrado su nacimiento, el recién nacido tiene su cuerpo y su vida propios, y que en el caso de ser asesinado con anterioridad a su encuentro con la luz, el cuerpo que pasa por la trituradora es el suyo, no el de su madre. Es decir que el dret al propi cos no es tal si existe otro cos de por medio. Pero me estoy marchando del camino estético.

Las fotografías de las chicas reventadoras de una manifestación tan pacífica como educada hablan por sí solas. No necesitan de la concentración y el análisis que dedicó don Santiago Bernabeu a la del infortunado futbolista helvético. Se mira la foto, e inmediatamente se inicia un reflujo rumiante en el esófago del observador. Con dret o sin dret son horrosas. A mi edad no puedo, ni quiero, apearme de mi natural inclinación sexual. Pero sin todas las mujeres como las que reclamaron el dret al propi cos el pasado domingo en Barcelona, no tengo inconveniente alguno en reconocer que podría cambiar de acera sin excesiva dificultad. En ocasiones, y no se trata de un adelanto técnico, también las fotografías huelen mal. En el caso de las chicas del dret. Ella serán las culpables si me asalta una neumonía, porque me he visto obligado a abrir la ventana para no renovar el aire viciado de mi despacho y hace un frío del carajo de la vela. Con dret o sin dret, culminar mi mascarilla antitóxica un fornicio con alguna de esas presumibles mujeres es empresa sólo reservada a los héroes. Y la heroicidad no entra en mis proyectos a corto y medio plazo, que son los únicos plazos que me quedan. No quisiera que el enriquecimiento de ese texto mediante un ejemplo diera lugar a erradas interpretaciones. Nada más lejos que insinuarme a estas alturas de mi vida. Pero entre una de las mujeres del dret al propi cos y Cándido Méndez, secretario general e la UGT, me quedo con don Cándido, al que ruego encarecidamente no tome al pie de la letra mi caprichosa elección. ¡Caray con el dret!.