24 marzo 2016

El Tribunal de La Haya considera al expresidente responsable también del sitio de Sarajevo

El líder de los serbios de Bosnia durante la guerra yugoslava, Radovan Karadzic, condenado a 40 años de cárcel

Hechos

El 24 de marzo de 2016 se hizo pública la condena de 40 años de prisión a Radovan Karadzic.

Lecturas

La sentencia distinguió cuatro grandes operaciones o proyectos criminales en los que consideró acreditada la participación de Karadžić.

  • La limpieza étnica en Bosnia (1991-1995). Persecución, asesinatos, exterminio, deportaciones y expulsiones forzosas de musulmanes y croatas de territorios reclamados por los serbobosnios.
  • El asedio de Sarajevo (1992-1995). Campaña de disparos de francotiradores y bombardeos contra civiles destinada a sembrar el terror entre la población.
  • El genocidio de Srebrenica (julio de 1995). Participación en la operación de exterminio de hombres y adolescentes bosniomusulmanes, acompañada de la expulsión de mujeres, niños y ancianos.
  • La toma de rehenes de Naciones Unidas (1995). Captura de integrantes de las fuerzas internacionales para impedir nuevos ataques aéreos de la OTAN contra posiciones serbobosnias.

El tribunal consideró acreditada su participación en cuatro empresas criminales conjuntas. También estableció determinadas responsabilidades como superior jerárquico. No fue condenado por el cargo autónomo de genocidio en varios municipios de Bosnia durante 1992, aunque sí por las persecuciones, asesinatos y expulsiones cometidos en ellos.

CRONOLOGÍA DEL CASO KARADZIC

Fecha Acontecimiento
25.07.1995 El TPIY formula su primera acusación contra Karadžić y el general Ratko Mladić por genocidio y otros crímenes cometidos durante la guerra de Bosnia.
16.11.1995 Se hace pública una segunda acusación relacionada específicamente con el genocidio de Srebrenica.
11.07.1996 El Tribunal emite órdenes internacionales de detención contra ambos y denuncia la falta de cooperación de las autoridades yugoslavas y serbobosnias.
1996-2008 Karadžić permanece prófugo. Durante parte de su clandestinidad reside en Belgrado bajo la identidad falsa de Dragan Dabić.
21.07.2008 Las autoridades serbias anuncian su detención en Belgrado.
30.07.2008 Es entregado al TPIY e ingresa en su centro de detención en La Haya.
31.07.2008 Comparece por primera vez ante los magistrados. Rechaza formular una declaración de culpabilidad o inocencia.
03.03.2009 El Tribunal registra formalmente una declaración de inocencia en su nombre, conforme a las normas procesales.
26.10.2009 Comienza el juicio. Karadžić decide defenderse personalmente, con asistencia jurídica, y cuestiona la legitimidad del procedimiento.
13.04.2010 La Fiscalía comienza efectivamente la presentación de sus pruebas y testigos.
25.05.2012 Concluye la presentación de pruebas de la acusación.
28.06.2012 La Sala lo absuelve provisionalmente del cargo de genocidio referido a varios municipios bosnios en 1992, pero mantiene los otros diez cargos.
11.07.2013 La Sala de Apelaciones revoca aquella absolución provisional y restablece el cargo de genocidio de 1992 para su examen en la sentencia final.
16.10.2012-01.05.2014 La defensa presenta sus pruebas y testigos.
29.09-07.10.2014 Se celebran los alegatos finales.
24.03.2016 Primera sentencia: 40 años de prisión por genocidio en Srebrenica, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Es absuelto del cargo específico de genocidio en los municipios de 1992.
2016-2018 Karadžić y la Fiscalía recurren distintos aspectos de la sentencia. La apelación pasa a ser competencia del Mecanismo Residual Internacional de Naciones Unidas tras el cierre del TPIY.
23-24.04.2018 Se celebran las vistas orales de apelación.
20.03.2019 Sentencia definitiva: cadena perpetua. Se confirman las principales condenas y se considera insuficiente la pena inicial de 40 años.

El Análisis

Karadžić: la responsabilidad política del genocidio de Bosnia

JF Lamata

La condena de Radovan Karadžić a cuarenta años de prisión constituye un acontecimiento de especial trascendencia para el enjuiciamiento de los crímenes cometidos durante la desintegración de Yugoslavia. Veintiún años después de la matanza de Srebrenica, la justicia internacional ha establecido que el presidente de la República Srpska y comandante supremo de sus Fuerzas Armadas participó en una política criminal que incluyó la persecución y expulsión de poblaciones musulmanas y croatas, el terror contra los civiles de Sarajevo y el genocidio de Srebrenica. La sentencia permite superar una interpretación que atribuía las atrocidades únicamente a soldados indisciplinados o a comandantes militares que actuaban por iniciativa propia. El Tribunal ha considerado probado que existieron proyectos criminales organizados en los que intervinieron responsables políticos, con objetivos territoriales y étnicos definidos. Karadžić no era un ejecutor subordinado, sino el máximo dirigente de las instituciones serbobosnias, desde las que se adoptaron decisiones fundamentales durante la guerra. Su condena no supone declarar culpable al conjunto del pueblo serbio ni cuestionar por sí misma la existencia constitucional de la República Srpska, reconocida por los acuerdos de Dayton, sino establecer que determinadas políticas impulsadas desde su dirección constituyeron delitos internacionales.

El contraste con Slobodan Milošević resulta inevitable. El antiguo presidente de Serbia y de la República Federal de Yugoslavia fue el dirigente de mayor rango político procesado por el Tribunal, pero falleció en marzo de 2006 antes de que concluyera su juicio, sin una sentencia que determinase su culpabilidad o inocencia. Otros dirigentes serbobosnios, como Biljana Plavšić y Momčilo Krajišnik, ya habían sido condenados, pero el proceso de Karadžić alcanza directamente a quien presidió la entidad durante los años decisivos del conflicto. La condena también plantea la cuestión de la responsabilidad del general Ratko Mladić, máximo jefe militar serbobosnio, cuyo juicio continúa pendiente de sentencia. El fallo de La Haya demuestra que las responsabilidades penales pueden alcanzar a quienes dirigían políticamente una guerra, y no solamente a los autores materiales de las matanzas. Al mismo tiempo, sus límites deben respetarse: la absolución de Karadžić del cargo específico de genocidio en los municipios bosnios de 1992 muestra que los magistrados han distinguido entre crímenes contra la humanidad y genocidio, exigiendo pruebas de la intención especial necesaria para este último delito. La importancia histórica de esta sentencia no reside en ofrecer una explicación completa de todas las responsabilidades de las guerras yugoslavas, sino en haber sometido a examen judicial la actuación de uno de sus principales dirigentes políticos y haber establecido, mediante un procedimiento contradictorio, su responsabilidad personal por algunos de los crímenes más graves del conflicto.

JF