22 diciembre 1979
Al igual que Adolfo Suárez o Fernando Ónega pasó de las filas franquistas a apoyar a la UCD democrática
El periodista franquista Pedro Rodríguez carga contra la nueva ultra-derecha desde INTERVIÚ: «Franco nunca les hubiera apoyado»
Hechos
En diciembre de 1979 D. Pedro Rodríguez publicó en INTERVIÚ un artículo sobre lo que denominó ‘la ultra derecha’ donde situó a ‘generales y asesinos’.
Lecturas
GENERALES Y ASESINOS
Vamos a ver. Corregidme si me equivoco. Don Francisco jamás gobernó con la extrema derecha. Don Francisco era un señor serio y pragmático que encargaba el gobierno del Estado a la Democracia Cristiana, a los tecnócratas, a algunos monárquicos, a falangistas aislados, a catedráticos, pero nunca a la gente que daba gritos. Se cuidó mucho de hacer ministro, subsecretario o director general a Blas Piñar. Sólo le dio un cargo – Cultura Hispánica – y lo cesó fulminantemente. De José Anotnio, ya no digamos. José Antonio era un intelectual. Joven. Antitopiquero. Con un lenguaje nuevo. Murió fusilado por rebelde contra el Estado leyendo a Eca de Queiroz y sabiéndose a Ortega y a Lorca de corrido. Su memoria fue inmediatamente secuestrada y deformada por el Estado, como un tótem funerario. Pero me temo que José Antonio, que murió sin un solo cargo, no aparecería ni de coña por estas Plazas de Oriente a escuchar a un notario de Acción Católica que era la especie más temida y rechazada por sus falangistas revolucionarios.
Bien. ¿Qué ha ocurrido, entonces? Pues que desde los años sesenta, una organización, la forzanovista, ha ido recogiendo como una hormiguita, para apres moi, le deluge, los símbolos, los valores, los escudos, los himnos, las camisas, las creencias que la mala conciencia, la estulticia y el acojone de los políticos que tenían que dar el relevo empezaba a tirar por las ventajas. Luego, llegó la izquierda montada en el caballo blanco del consenso y confundió cerrilmente como estaba previsto ‘franquismo’ con ‘Estado’. Y parapetados detrás de los símbolos del Estado, ahí los tenéis, bailadlos: en la gigantesca órbita de Fuerza Nueva se mueven generales y presuntos asesinos; honor y horror. Restos de un naufragio sociológico horripilante. Y así Fuerza Nueva sigue embalsando el nuevo maquis sociológico que se deja seducir por el notario-destituido-por-Franco, en esa gigantesca ouija de la Plaza de Oriente. Me merece un respeto inmenso la mayoría de esa gente que llena la plaza porque es nuestra gente, pero le sobra, como siempre, la Tribuna de Altos Cartos, impetrando el cabrón rayo purificador de la guerra sobre las cabezas del pueblo.
Pues claro que tienen que ser legales. Son la prueba del nueve. Una Democracia-club, no es una Democracia. Un Democracia con bolas negras no es una Democracia. Podíamos haber tenido, perfectamente, una Democracia sin comunismo. Carrillo se conforma con una cierta tolerancia. Pero, gracias a Dios, tenemos Democracia con todo. Era lo que nos faltaba: echar al monte a esta gente, como si no nos llegara con lo que hay ya en el monte, después de lo que le costó a la computadora meter a Piñar en el Congreso. A la extrema derecha hay que desarmarla, pero de razones. No haberles regulado gratuitamente todo aquello en lo que la gente creyó durante cuarenta años. Y ponerla en situación de debate, de diálogo, de gestión, de cultura, donde perderá sus razones actuales como un avutarda las plumas. El ultra es siempre anti. No construye jamás. Aquí empezó siendo antirrojo, luego antiopus, y ahora antisuárez y antirey. Lo que no se puede es convertir a los manipuladores de una hermosa gente – la que lleva la Plaza de Oriente – en los cristianos mártires de la nueva Roma. Aquí lo que hay que hacer, ya es legalizar el franquismo y amnistiar de una vez a la gente verdaderamente importante de Los Cuarenta años.
Porque así, en este plan, desde luego, el que no aparecerá nunca por la Plaza de Oriente será don Francisco.
Pedro Rodríguez
(Ex Subdirector de ARRIBA).