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Nieto lideraba la investigación para encontrar y liberar a José María Aldaya, secuestrado por los terroristas

El policía Enrique Nieto, asesinado por el ‘Comando Donosti’ de ETA

HECHOS

El 8.06.1995 fue asesinado D. Enrique Nieto, Jefe de la Policía Judicial y de la Unidad Antiterrorista de San Sebastián.

Hechos: El 8 de Junio de 1995, D. Enrique Nieto, Jefe de la Policía Judicial y de la Unidad Antiterrorista de San Sebastián era asesinado de un tiro en la nuca. El cargo que ocupaba y el mero hecho de ser miembro de las fuerzas de seguridad del estado le convertían en objetivo del terrorismo. Se da la circunstancia de que Nieto se dedicaba por aquellos momentos a intentar encontrar y liberar a D. José María Aldaya, que por aquellas fechas estaba también secuestrado por terroristas.

Víctimas Mortales: D. Enrique Nieto

LOS ASESINOS:

comando_donosti_txapote_lasarte_carasatorre El ‘Comando Donosti’ estaba formado en aquel momento por García Gaztelu ‘Txapote’, Valentín Lasarte (autor material de los disparos que mataron al Sr. Nieto) y Juan Ramón Carasatorre. Valentín Lasarte fue condenado a 30 años en 1999 y ‘Txapote» al a misma pena en 2012.

09 Junio 1995

Vida y muerte

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

UN HOMBRE entre la vida y la muerte para que no nos olvidemos de que ellos, los que matan, siguen ahí. A despecho de la opinión de ese 86% de vascos que acaban de reafirmar su rechazo a ETA. Ahora pretenden que el derecho a decidir quién puede vivir y quién debe morir o ser secuestrado es algo que se dilucida mediante el recuento de manifestantes o el intercambio de gritos y bofetadas entre ellos.1 En un día en que un hombre había sido abatido a tiros y otro permanecía secuestrado, LAB, componente sindical del entramado radical, llamaba a una contramanifestación para denunciar la «realidad socioeconómica cotidiana y estructural (sic) que vive nuestro pueblo», sometido a «una política de desmantelamiento industrial y secuestro económico de los trabajadores». ¿No habrá nadie capaz de explicarles que es precisamente ese luto que siembran sus amigos lo que condena a Euskadi a la desindustrialización y el declive? Que la sociedad vasca, con sus inmensos retos ante el siglo XXI, tenga que dedicarse con terrible regularidad a llorar a las víctimas del fanatismo es una desgracia y una pena inmensa. Porque el dolor que ETA siembra golpea como tragedia a una familia, pero los efectos del crimen los sufren todos los vascos. Incluidos los cobardes que siguen las órdenes de esa minoría armada que cada vez que dispara se imagina estar un muerto más cerca de su triunfo. Una victoria que significaría la derrota y el exilio de la mayoría de los habitantes de Euskadi.

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