8 mayo 1976
Lavilla era uno de los principales medios del célebre colectivo Tácito
El político Landelino Lavilla es nombrado presidente del periódico YA reemplazando a Francisco Guijarro
Hechos
El 8.05.1976 D. Landelino Lavilla fue designado presidente del Consejo de Administración de la Editorial Católica con D. Eduardo Carriles como Vicepresidente.
Lecturas
Francisco Guijarro Arrizabalaga cede la presidencia del Consejo de Adminsitración de EDICA a Landelino Lavilla Alsina, miembro del grupo Tácito, que ocupaba la presidencia desde 1974. Eduardo Carriles Galárraga asume la vicepresidencia y José Ramón Fernández Bugallal (Conde de Bugallal) queda en la comisión permanente del Consejo de Administración de EDICA.
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REEMPLAZA A FRANCISCO GUIJARRO
En la vicepresidencia primera del Consejo de Administración que hasta ahora ocupaba el Sr. Lavilla, para a ser ocupada por D. Eduardo Carriles.
Don José Ramón Fernández-Bugallal, conde de Bugallal, pasa a formar parte de la Comisión Permanente del Consejo de Administración.
D. Landelino Lavilla dejará la presidencia de EDICA para entrar en política como ministro siendo reemplazado primero por D. Luis Sáez de Ibarra, hasta el proceso de elección de marzo de 1977 que llevará a la presidencia de EDICA al Sr. Coronel de Palma.
El Análisis
La presidencia del ‘Tácito’ Landelino Lavilla en EDICA durará poco, dado que a los pocos veces pasará a ser ministro y el cargo pasará interinamente a Luis Sáez de Ibarra. No fue solo cosa de Lavilla, la plana mayor de los Tácito pasaron en bloque a la administración ‘suarista’ dando la impresión de que sus columnas del YA no buscaban hacer ninguna labor periodística, sino usar al periódico más leído de España como trampolín político. El problema es que una vez lograban tal posición, ya no tenían demasiado interés en seguir luchando por el YA.
El YA había logrado ser el periódico más leído de España en 1974-1975 como el periódico ‘de los Tácito’ que querían democracia. Pero en 1976 entraría en escena el diario EL PAÍS, que sería el nuevo referente de la democracia y además ni tenía el lastre de un pasado franquista que sí tenía el YA, ni la imagen de ‘diario gubernamental suarista’ que tenía el YA.
Durante el periodo 1976-1980 el YA no tendría otra misión que defender al gobierno suarista en todo lo que hiciera, algo que sólo le haría perder lectores.
J. F. Lamata