21 septiembre 2009
El programa buscó con un estilo show, superar en audiencia a 'El Gato al Agua'' de INTERECONOMÍA, pero no logró su objetivo
Se estrella ‘La Vuelta al Mundo’ de VEO7, John Müller: el presentador abandona el programa 8 días después de su estreno
Hechos
- El lunes 14.09.2009 se estrenó en el canal VEO7 el programa ‘La Vuelta al Mundo’ presentado por D. John Müller. El 23.09.2009 el Sr. Müller abandonó el programa y fue reemplazado como presentador por D. Carlos Cuesta.
Lecturas
Se estrena el 14 de septiembre de 2009 en Veo7 el nuevo programa ‘La Vuelta al Mundo’ presentado y dirigido por D. John Müller González. El programa tiene como objetivo competir con la tertulia política de Intereconomía TV, ‘El Gato al Agua’, que esta haciéndose hueco en la TDT en los programas de análisis político.
El Sr. Müller González no desea que el espacio sea sólo una tertulia, sino que quiera también gags de humor y efectos visuales utilizando un estilo similar al que usa D. Pablo Motos Burgos en ‘El Hormiguero’.
A pesar de que sus primeros entrevistados serán figuras políticas de primer nivel como el ministro D. Miguel Sebastián, la portavoz del PP, Dña. Soraya Sáenz de Santamaría Antón o la líder de UPyD, Dña. Rosa Díez González el programa no despegará.
El 23 de septiembre de 2009 se anunció la marcha del Sr. Müller del programa ante los pobres resultados de audiencia obtenidos y su sustitución por D. Carlos Cuesta Arce que convirtió el programa ‘La Vuelta al Mundo’ en una mera tertulia política al estilo de ‘El Gato al Agua’.
DERROTADO POR ‘EL GATO AL AGUA’ DE INTERECONOMÍA
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ARTÍCULO DE EL MUNDO.ES SOBRE EL ESTRENO DE SU PROGRAMA
«¡Qué mano más fría!», exclama John Müller mientras un técnico de sonido ajusta el micrófono en su espalda. Es uno de los escasos sobresaltos de una noche de estreno. El director y presentador del programa que echa a andar, avisa: «También voy a improvisar». Se escucha: «Cinco, cuatro, tres, mucha mierda…» Todos callan. Y el mundo empieza a girar. ¿Como siempre? Al revés.
El viaje de ‘La vuelta al mundo’ empezó ayer a las 21.55 horas. Y el Phileas Fogg de Veo7, maleta en mano, lanzó su invitación a los espectadores: «Soy John Müller, director adjunto del diario EL MUNDO y desde hoy [por ayer] su anfitrión en este programa».
Miguel Sebastián, ministro de Industria, Comercio y Turismo, ya ha aceptado el reto. Anoche, se subió en marcha a este ‘show’ político que lleva el buen humor como mascarón de proa. Y apareció con un simulador de consumo eléctrico bajo el brazo, el primero de los regalos que llenarán los estantes de un plató que acaba de abrir sus puertas.
Por el cúmulo de energías, o por la cercanía del apagón analógico, la luz de los focos llegó a parpadear. Pero nada que ver con la imprevisión… Sólo era un ‘gag’. El trabajo desde mayo aporta seguridad, aunque los minutos inmediatamente previos a la emisión, frenéticos, suben la tensión al más sereno.
«Tenemos los nervios a flor de piel», explicaba teletipos en mano el editor del espacio, Paco Jiménez, tan sólo una hora antes de que el semáforo se pusiera en verde. Contrasta con la calma de Müller en esos instantes. Recostado en su silla, repasa los últimos detalles del guión. «El día incluso habría sido tranquilo de no haber recibido tantos mensajes deseándome suerte», puntualiza con una sonrisa.
Melchor Miralles, director general de Veo7, pone medidas al reto: «Es el primer programa de gran formato que se produce en una cadena de TDT», antes de advertir con sorna: «Que el aire acondicionado no baje de 24º, para que el ministro esté a gusto». No es el único que mira por Sebastián. Otro Melchor irrumpe sofocado en los nuevos estudios de Veo7. Melchor Calvo, chófer de la cadena –y madridista confeso–, acaba de comprar una camiseta del Atlético de Madrid.
El reportero Willy Sánchez lo aclara: «Le haré un test de colchonerismo al ministro». Mientras apura a dos carrillos un bocadillo de lomo, se burla del frenesí del resto de la redacción: «Hay gente que está sudando más que Camacho».
En la sala, más de 20 redactores siguen al minuto la actualidad. Abajo, en el estudio, otros 12 miembros del equipo trabajan para que las cinco cámaras capten cada giro del directo. Al compás de ‘La vuelta al mundo’, contertulios como Casimiro García-Abadillo, Ignacio Escolar y el propio Miralles expusieron el reverso de la actualidad. No hubo mareos y sí un final feliz. «Ésta ha sido nuestra primera vuelta al mundo», advirtió un Müller exultante al despedirse, después de mostrar la portada de este martes del diario EL MUNDO, esta sí, bocarriba. El círculo se había completado.
16 Septiembre 2009
Papel higiénico
Hay ocasiones en que la publicidad no miente. Si no me creen deberían ver ‘La vuelta al mundo’, el espacio de Veo (la televisión de El Mundo) que se promocionó con su presentador sosteniendo un rollo de papel higiénico. John Müller, el presentador en cuestión (además de director adjunto del diario), arrancó con una declaración de intenciones francamente emotiva: «Mi abuelo era vendedor viajante. Vendía cominos, vainilla… Yo no llevo especias, llevo una cosa distinta, porque aquí tenemos principios». ¿Cómo? ¿Es que los vendedores viajantes carecen de principios? ¿Acaso el comino y la vainilla forman parte de la composición del Titadine? «El sol sale incluso para los más sectarios», reconoció un Müller brillante en una presentación que terminó de manera apoteósica: «Aquí no damos gato por liebre».
El espacio comenzó con una primera tertulia en la que Melchor Miralles y Casimiro García Abadillo acompañaban a Müller. Juntos maullaron durante un buen rato, hasta la llegada de una segunda tanda de tertulianos entre los que se encontraban Casimiro García Abadillo y Melchor Miralles. Finalmente tuvo lugar un pulso, un cara a cara, cronómetro en mano, entre el periodista Ignacio Escolar y… ¿no se lo imaginan? ¡Melchor Miralles!
El director general de Veo tiene tantas cosas interesantes que decir, y su imaginación es tan desbordante, que necesita urgentemente un show propio. Por su bien y por el de sus compañeros. Ya lo estoy viendo: «La vuelta a… mi ombligo». O mejor que un programa, toda una cadena: ‘Telemiralles’. Porque de no ser así, el omnipresente ejecutivo no tardará en ocupar más y más horas de pantalla, avanzando por la decrépita programación de Veo como la marabunta por las plantaciones de cacao sudamericanas. No sería de extrañar que en un descuido le quitase la silla al pobre Müller. Tampoco se perdería gran cosa, bien es cierto. El presentador actual vocaliza con dificultad, se mueve por el plató con torpeza y es absolutamente previsible.
El primer invitado de ‘La vuelta al mundo’ fue Miguel Sebastián. El ministro hizo su discurso, ofreció una imagen sosegada y se entregó con generosa sumisión a los loquísimos e ingeniosísimos caprichos de los guionistas: se anudó una corbata («esto es una primicia», dijo), escribió en una pizarra un confuso gráfico sobre la evolución del déficit energético español y, finalmente, leyó las noticias de un informativo ficticio. La relación entre Veo-El Mundo y Sebastián sin duda es fraternal. Tanto que Miralles debería haber aprovechado la ocasión para pedir al ministro su propia cadena de TDT…
El programa ofrece su propia visión de la actualidad: una prolongación de la ideología de El Mundo. Por eso incluye el videoblog de Pedro J., por ejemplo. Incluso entrevistaron a uno de los periodistas de ese periódico, Antonio Rubio, para quien la Fiscalía de Madrid pide tres años de cárcel por ejercer su profesión. Me solidarizo con Rubio, por supuesto. Pero no con el resto de ‘La vuelta al mundo’, un programa de manipulación política camuflado de talk show. O ni tan siquiera eso. Sólo es televisión pobretona, tendenciosa, aburrida, sectaria, de corto recorrido pero interminable larga (dos horas) y por muchos momentos invisible (la señal de mi TDT va y viene). Su liga será, en el mejor de los casos, la de ‘El gato al agua’ (Intereconomía).
Lo mejor que se puede decir de ‘La vuelta al mundo’ es que el papel higiénico utilizado en su publicidad es una brillante metáfora de las necesidades del televidente a lo largo del programa. Lo peor, que ni los críticos de televisión de El Mundo se atreven a meter mano a semejante miseria. Ha tenido que ser uno de los mamporreros oficiales de la casa, Víctor de la Serna, quien escribiese la hoja promocional: «un talk show con tanto ‘show’ como ‘talk’, al estilo de los de Jay Leno, David Letterman o Conan O’Brien». Igualito.
¿Todavía queda alguien que no entienda el porqué del descrédito de los medios de comunicación?