21 septiembre 2009
El programa, de corta duración, se inauguró con un alegato contra la telebasura y una entrevista tensa con Mercedes Milá
TELEMADRID experimenta con ‘Dragolandia’ un ‘Late Night’ presentado por Fernando Sánchez Dragó y producido por Zebra
Hechos
- El 17.09.2009 TELEMADRID anunció el estrenó del programa ‘Dragolandia’ producido por Zebra. El 19.10.2009 el programa fue retirado de la parrilla.
Lecturas
PRESENTANDO EL PROGRAMA DESDE UN ATAUD.
–
«A LA BASURA CON LA TELEBASURA».
–
MERCEDES MILÁ CONTRA LA HIPOCRESÍA DE DRAGÓ ATANCANDO A LA TELE DESDE LA TELE
–
SIN PÚBLICO EN EL PLATÓ.
22 Septiembre 2009
Un muerto muy vivo
Fernándo Sánchez-Dragó presentó ante la prensa su nuevo programa de televisión desde el interior de un ataúd. El puñetero se hizo el fiambre, tumbadito en una caja y con la boca cerrada, pero cuidado porque lo que parecía una broma siniestra resultó ser una estrategia diabólica. Después de ver el pasado domingo el estreno de ‘Dragolandia’ (así se llama el esperpento), les puedo asegurar que el muerto está muy vivo: nuestra momia favorita hizo el programa acompañado por un rebaño de ovejas, su mujer, su hija y otro asno más. Los Dragó al completo chupando de la teta de Telemadrid, que es la teta de los madrileños, hasta succionar los 100.000 euros que cuesta cada programa. Televisivamente hablando el resultado fue lamentable. Un ejercicio de vanidad y egolatría que obtuvo una audiencia miserable: 4,8% de share (113.000 espectadores).
La familia que parasita unida, permanece unida. Eso al menos deben pensar los Sánchez-Dragó, una saga de chupasangres dispuesta a reventar la caja de los madrileños desde la televisión de Esperanza Aguirre. Lógico y normal. Es lo menos que puede hacer la presidenta de la Comunidad para pagar, con un dinero que no es suyo, los servicios prestados por el que fuera presentador del informativo (?) de la noche. Ya sé que cuesta creerlo, pero les aseguro que en ‘Dragolandia’ trabajan, es un decir, tres de los miembros humanos de tan ilustre saga: Ayanta Barilli copresenta junto a su padre y Naoko toca el piano al lado de su esposo. Si no fuera una desvergüenza ¿a que resultaría enternecedor?
Pero Dragó es un genio. Hay que serlo para llamar ciudad-asnos a los telespectadores, romper un televisor a martillazos (sutil y bella metáfora), expoliar el dinero público con un programa impresentable y, finalmente, aullar sin ningún rubor: «Fuenteovejuna, todos a una contra la telebasura».
«Es un programa cultural de calidad, en el que el escritor y presentador estará acompañado por sus gatos, sus amigos y sus elixires», se atrevieron a decir los responsables de la cadena en la presentación de ‘Dragolandia’. Después de ver el programa, que pese a tener a Mercedes Milá y Jiménez Losantos como primeros invitados presume de ser el reducto cultural y estético de la actual televisión, sólo espero que no se confirmen mis peores sospechas. Es decir, que cuando hablaban de ‘los elixires’ de Dragó no se refiriesen al resultado de la acumulación y fermentación de su legendaria eyaculación interior.
Un asco ¿verdad? Y no me refiero sólo a los fluidos de los Dragó…
21 Octubre 2009
El yin y el yang
Buenafuente cumplió 666 programas en La Sexta al mismo tiempo que Sánchez Dragó, antes de llegar a los seis, se quedó sin el suyo en Telemadrid. Así es la vida. De dura y de incomprensible. De despiadada e injusta. Porque cuesta muchísimo trabajo entender el éxito de Buenafuente y el fracaso de Dragó, ¿verdad? Se trata de dos comunicadores modernos, inteligentes y progresistas que han sabido rodearse de un gran equipo humano y profesional. Recuerden que Buenafuente cuenta con Berto, el Follonero, Corbacho, Joan Eloi y la banda, la gente de El Terrat y La Sexta… Y Dragó con su hija, su mujer, sus gatos y Esperanza Aguirre.
Para celebrar la cifra de la bestia Buenafuente montó un show de miedo. Es decir, de terror. ¿Satánico? No, de Reus. Pero con ambiente diabólico y una espléndida Aitana Sánchez Gijón como invitada estrella. Momento espeluznante: Andreu imitando a Bono cantando el ‘Love me tender’ de Elvis. Momento aterrador: el perfume inspirado en Benedicto XVI («en las distancias cortas es donde un monaguillo se la juega»). Momento horroroso: Berto y el director de ‘Rec 2’ planeando como asustar a Buenafuente. Un programa interesante, como de costumbre, que nos recuerda cada noche que la televisión puede ser entretenida, divertida y hasta inteligente. Como los programas de Dragó…
Porque Dragó también es aficionado a celebrar sus grandes momentos dando miedo. No asco, cuidado, que se puede ser eyaculador interior sin dar asco. O dando algo más que asco. Digo que Dragó también jugaba con el canguelo porque, recuerden, nuestro místico personaje presentó ‘Dragolandia’ en el interior de un ataúd. El programa resultó francamente innovador: el vetusto comunicador salió de la caja, rompió a martillazos una televisión, llamó borregos a los televidentes, enchufó a su hija, a su mujer y a sus mininos, y hundió la audiencia de la cadena.
A las personas con cultura y sensibilidad nos encantó, pero a esa masa iletrada, insensible y amorfa que ve la televisión le pareció una basura: un 4,1% de audiencia media. Un dato que podría resultar injusto, en caso de tratarse de un magnífico programa diseñado para públicos exquisitos. Pero he oído por ahí que era una porquería concebida para hacer caja. El sindicato CGT habló, atención, del desperdicio de más de un millón de euros.
Por todo, enhorabuena a los dos. Están donde se merecen.