25 mayo 1994
El aliado de Kohl ganó en la votación a sus rivales, Johanes Rau (socialdemócrata), la liberal Hildegard Hamm-Brücher, el independiente Jens Reich y el ultraderechista Hans Hirzel
El Reichstag elige a Román Herzog (CDU) Jefe del Estado de Alemania, el primero designado tras la re-unificación del país

Hechos
El 23.05.1994 Roman Herzog fue elegido presidente de Alemania.
Lecturas
La primera elección presidencial celebrada por la Alemania reunificada ha necesitado tres votaciones para encontrar sucesor a Richard von Weizsäcker, que abandona la jefatura del Estado después de diez años. Los 1.324 integrantes de la Asamblea Federal, reunidos significativamente en el edificio del Reichstag de Berlín, debían elegir entre cinco candidatos. La CDU/CSU presentaba a Roman Herzog, presidente del Tribunal Constitucional Federal; el SPD al ministro-presidente de Renania del Norte-Westfalia y antiguo candidato a canciller Johannes Rau; el FDP a la veterana liberal Hildegard Hamm-Brücher; Bündnis 90/Los Verdes al médico y antiguo disidente de la RDA Jens Reich; y los Republikaner al antiguo miembro de la resistencia antinazi Hans Hirzel.
Herzog partía como favorito, pero la coalición gubernamental no consiguió imponerlo inmediatamente. En la primera votación obtuvo 604 votos, frente a 505 de Rau, 132 de Hamm-Brücher, 62 de Reich y 12 de Hirzel; eran necesarios 663. Retirado Reich, la segunda vuelta volvió a fracasar: Herzog 622, Rau 559, Hamm-Brücher 126 y Hirzel 11. El FDP retiró entonces a Hamm-Brücher y dejó a sus compromisarios libres para decidir. En la tercera votación, en la que ya bastaba la mayoría relativa, buena parte del voto liberal se desplazó hacia Herzog: 696 votos frente a 605 de Rau y 11 de Hirzel. Roman Herzog quedó así elegido séptimo presidente federal y tomaría posesión el 1 de julio.
La candidatura vencedora había nacido, además, de un fracaso anterior de Helmut Kohl. El candidato inicialmente promovido por el canciller había sido el ministro de Justicia de Sajonia Steffen Heitmann, un político procedente de la antigua Alemania Oriental con el que Kohl pretendía simbolizar la integración entre los nuevos y los antiguos Länder. Pero sus polémicas declaraciones sobre las mujeres, los extranjeros y el pasado alemán suscitaron crecientes resistencias, incluso dentro del campo democristiano, y Heitmann retiró su candidatura el 25 de noviembre de 1993. Herzog, jurista prestigioso y considerablemente más aceptable para los liberales, fue la solución encontrada por la CDU/CSU para recomponer la candidatura presidencial.
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VOTACIONES EN EL REICHTAG
Primera votación (nadie logra mayoría absoluta)
- Herzog (CDU) – 604 votos
- Rau (SPD) – 505 votos
- Hamm-Brücher (liberal) – 132 votos
- Reich (independiente) – 62 votos
- Hirzel (ultra-derecha) – 12 votos
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Segunda votación (nadie logra mayoría absoluta)
- Herzog (CDU) – 622 votos
- Rau (SPD) – 559 votos
- Hamm-Brücher (liberal) – 126 votos
- Hirzel (ultra-derecha) – 11 votos
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Tercera votación (Herzog logra mayoría absoluta)
- Herzog (CDU) – 696 votos
- Rau (SPD) – 605 votos
- Hirzel (ultra-derecha) – 11 votos


24 Mayo 1994
Para todos los gustos
El rasgo que más destacan los analistas que han escrito estos días sobre el futuro presidente federal alemán, Roman Herzog, de 60 años, es su ambivalencia. Herzog no encaja del todo en ninguna casilla. Puede servir para cualquier definición, a gusto del consumidor, según el trozo de su biografía que se tome.Para unos, Herzog resulta un conservador que no podrá integrar a la sociedad desde la posición de un presidente federal,. que debe estar más allá del bien y del mal de la política partidista. Otros destacan sus posiciones liberales en recientes sentencias del Tribunal Federal Constitucional, que preside. Ni siquiera se ponen de acuerdo los que han trazado perfiles de su personalidad. Unos le presentan lleno de humor, siempre dispuesto al chiste o comentario irónico, mientras otros le consideran seco y distante.
Casado con su novia de toda la vida, una profesora, Herzog nació el 5 de abril de 1934 en Lnadshut, Baja Baviera. De religión protestante, tiene dos hijos varones, uno abogado y otro ingeniero, y procede de una familia modesta. Alumno ejemplar; cuentan que se sentaba en la primera fila para que no le copiaran sus compañeros.
Estudió Derecho e inició una carrera académica en la Universidad de Múnich como ayudante del catedrático Theodor Maunz, jurista que se distinguió por su apoyo al nazismo y sus leyes racistas con sus comentarios antisemitas. Para Herzog, Maunz se había arrepentido de su pasado nazi y era un demócrata auténtico. No se enteró de que Maunz era un incorregible que hasta su muerte mantuvo contactos, con los neonazis. Herzog incluso escribió junto con su maestro un libro de comentarios sobre la nueva Constitución de la República Federal de Alemania.
Consiguió una cátedra en el Berlín de finales de los sesenta, cuando el movimiento estudiantil se lanzó a, la calle para «ser razonable y exigir lo imposible». Se sumó esos días a los profesores de derecha que fundaron una asociación para salvar a la Universidad Libre de Berlín. El salto a la política lo dio favorecido por el entonces presidente de Renania-Palatinado, Helmut Kolh, quien le nombró representante de ese Estado federado en Bonn.
De Bonn saltó al Gobierno del Estado de Baden-Würtemberg, a las órdenes de uno de los personajes más execrables de la reciente historia alemana, el democristiano Hans Filbinger, que participó en la ejecución de un marino que desertó siete días antes de concluir la II Guerra Mundial, levantó acta y luego no se acordaba de ello. Herzog fue su ministro de Educación y luego, cuando Filbinger dimitió, devorado por su siniestro pasado, pasó al Ministerio del Interior.
De esta fase de su carrera viene su fama de conservador empedernido. Fue precusor en el empleo de gases especiales contra los manifestantes contra los euromisiles de la OTAN, y tuvo la idea de hacer pagar de su bolsillo a los responsables de las manifestaciones los gastos originados por las mismas.
Desde el Ejecutivo en Baden-Würtemberg, Herzog saltó, en diciembre de 1983, al Tribunal Federal Constitucional, y casi cuatro años después llegó a la presidencia del máximo organismo del poder judicial en Alemania. Las sentencias le dieron fama de liberal y provocaron comentarios negativos de uno de los dinosaurios del conservadurismo, Karl Fromme, del Frankfurter Allemaigne, quien lo considera poco fiable. Para los ultraconservadores, ha cambiado de chaqueta para acomodarse a los tiempos.
En una reciente entrevista con el semanario Focus, Herzog desencadenó una nueva polémica con sus declaraciones contra la doble nacionalidad para los extranjeros residentes desde hace mucho tiempo en Alemania. Según Herzog, hay que ofrecerles la posibilidad de lograr la nacionalidad y darles un tiempo generoso para que escojan. Y añadió: «Si se deciden contra la nacionalidad alemana, debería decírseles: esperamos de vosotros el retorno al país que evidentemente consideráis vuestra patria. Ante esta situación estuvieron también los alemanes o polacos que emigraron a EE UU». Estas declaraciones le valieron críticas y acusaciones de antiextranjero, y algunos diputados liberales aseguraron que, por ello, no le votarían para presidente.
Herzog considera que el cargo de presidente no le obliga a guardar castidad política «como si fuese una virgen vieja». Considera que el actual presidente, Richard von Weizsácker, le ha dejado muy alto el listón. Los que le conocen bien aseguran que Herzog no será un presidente cómodo, y el mismo canciller Helmut Kohl, si sigue en el poder después de las elecciones del 16 de octubre, no lo tendría fácil con. el correligionario cuya carrera impulsó.
El Análisis
La primera elección presidencial de la Alemania reunificada termina con una victoria de Helmut Kohl, aunque no exactamente con la victoria que había diseñado. Su candidato era Steffen Heitmann, un alemán del Este que debía personificar el encuentro entre las dos Alemanias; las controversias que provocó su candidatura obligaron a sacrificarlo antes incluso de llegar a la Asamblea Federal. Roman Herzog ha resultado una solución menos simbólica y bastante más eficaz: presidente del Tribunal Constitucional, conservador pero institucionalmente respetado y suficientemente moderado para atraer finalmente al FDP. Kohl conserva así la Presidencia federal para la CDU después de Richard von Weizsäcker y evita que Johannes Rau entregue al SPD una victoria de enorme valor simbólico a pocos meses de las elecciones generales. Pero el hecho de necesitar tres votaciones demuestra que la mayoría gubernamental no podía trasladarse mecánicamente a la elección del jefe del Estado.
Los resultados dejan varios balances distintos. Herzog obtiene el cargo; Rau pierde la Presidencia pero consigue aumentar de 505 a 605 votos y aproximarse extraordinariamente al vencedor; Hamm-Brücher pierde su candidatura pero demuestra que los liberales conservan la llave de una elección que la CDU/CSU no podía resolver sola. El FDP termina retirándola y sus votos permiten a Herzog despegar hasta los 696. Los grandes perdedores son Heitmann, cuya candidatura presidencial desapareció antes de empezar, y una SPD que estuvo cerca de aprovechar las divisiones gubernamentales pero no logró atraer suficientes compromisarios liberales. Kohl puede celebrar el resultado, aunque difícilmente presentarlo como una demostración de omnipotencia: el hombre que dirige Alemania desde 1982 ha conseguido colocar a su candidato en la Presidencia, pero sólo después de perder al primero, negociar al segundo y esperar hasta la tercera votación para reunir los votos necesarios.
JF
