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Éxito para ANTENA 3 TV y TELECINCO que defienden su derecho a emitir también fútbol

El Tribunal de la Competencia rechaza el acuerdo de explotación del fútbol de la Liga de Fútbol con CANAL PLUS (Sogecable) y FORTA

HECHOS

  • El 11 de junio de 1993 el Tribunal de Defensa de la Competencia hizo pública su resolución contra el contrato de la Liga Profesional de Fútbol, Dorna, las cadenas de televisión autonómicas, TVE y CANAL PLUS para la explotación de los derechos de emisión del fútbol.

12 Junio 1993

Fútbol en TV: se impone la libertad

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

El Tribunal de Defensa de la Competencia dictó ayer una histórica resolución, que supone un gran triunfo para la libertad de información: las televisiones autonómicas no tienen derecho a impedir a las televisiones privadas (ANTENA 3 y TELECINCO) el acceso a las imágenes de la liga de fútbol, para ofrecer resúmenes informativos. La decisión establece diferencia entre una explotación en exclusiva y la monopolización absoluta de un suceso de gran repercusión social, que obliga a los ciudadanos que deseen tener información a acudir a un determinado medio. El Tribunal multa con 147 millones a la Liga Profesional de fútbol, por aprovechar su poder para firmar en 1990 un contrato hasta 1998, ante la aprición de las privadas. También declara infractores a todos los beneficiados del monopolio: cada una de las autonómicas, TVE y CANAL PLUS.

18 Junio 1993

Locura televisiva por el fútbol

Víctor de la Serna Arenillas

ES una casualidad casi inimaginable: la Liga de fútbol se resuelve de forma idéntica por segundo año consecutivo, con un Tenerife-Real Madrid en la última jornada y los madridistas defendiendo una mínima ventaja de un punto sobre el Barcelona. Termina así con una traca final espectacular la temporada en la que más fútbol se ha emitido desde que la televisión existe en España. Y será de nuevo Canal Plus, transmitiendo simultáneamente los partidos de Tenerife y Barcelona, quien se beneficie de este «clímax» espectacular. La creciente entrada en juego de las dos cadenas privadas -Antena 3 y Tele 5- que no ofrecían con regularidad fútbol ha disparado el número de transmisiones hasta el punto de que muchos hablan ya de saturación. Pero el apetito futbolístico de las cadenas, y aparentemente de su público, no parece saciado. Y una decisión del Tribunal de Defensa de la Competencia ha reabierto la posibilidad de que el plato más apetecible, la Liga, sea ofrecido a nuevos candidatos a partir de 1994 y no de 1998 como preveía el actual contrato con las televisiones autonómicas y Canal Plus. Las ansias van a dispararse. «El fútbol, en España, es como el sexo: una especie de paranoia nacional», opina Alfredo Relaño, jefe de deportes de Canal Plus, intentando explicar la bulimia futbolística que cualquiera puede comprobar leyéndose la programación televisiva de cada día. En la madrugada del jueves, horas después del Barcelona-Real Madrid copero que aparentemente debía bastar para saciar a cualquier aficionado, Tele 5 ofrecía un amistoso entre la desconocida selección de Australia y el devaluado Milan; Antena 3, dos exóticos partidos (Uruguay-Estados Unidos e Islandia-Hungría), y TVE-1, un choque del grupo eliminatorio mundialista en el que está España: Lituania-Eire. Cuatro encuentros entre la 1.30 y las 4.30 de la madrugada. «No se pueden desdeñar esos partidos», recalca Relaño. «El peor partido de fútbol a las dos de la madrugada puede atraer a más espectadores que una mala película a la misma hora, y las televisiones lo saben». José Miguel Contreras, asesor de programas de Telemadrid -que, a los encuentros de Liga española que emite, añade los de la Bundesliga alemana-, ratifica la importancia del fútbol para las cuotas de audiencia.

«Está claro que, en Madrid, los partidos decisivos entre los mejores equipos de la Liga son los únicos que arrasan en audiencia, y más si juega el Real Madrid. Entonces se puede alcanzar una cuota del 57% o quizá del 60%. Pero incluso un encuentro segundón nos da un 30% Y con eso también se es líder de audiencia a esa hora». Para Telemadrid y las demás emisoras autonómicas agrupadas en la FORTA, esos datos pueden ser la diferencia entre la supervivencia -aun fuertemente deficitaria, como es el caso de todas ellas- y la desaparición. Lo esencial de su cuota de mercado procede de las transmisiones futbolísticas. Por eso ha causado inquietud en la Federación autonómica el fallo del Tribunal de Defensa de la Competencia que ordena la rescisión anticipada, por «abuso de posición dominante» del contrato entre la Liga, las cadenas autonómicas y Canal Plus que vencía en 1998. La «extraordinaria duración y alcance, la existencia de unos pactos que permitirán cerrar para siempre el mercado o las innecesarias limitaciones a los resúmenes [de las otras dos cadenas privadas, a las que los firmantes del contrato se negaban a ceder imágenes]» son otros argumentos del Tribunal. Pese a que la orden deja un margen de un año para buscar una nueva fórmula que evite «abusos», la FORTA ha reaccionado con indignación y recurrido a la jurisdicción ordinaria a través de la Audiencia Nacional. En cambio, Canal Plus ha respondido con cautela y sin comentarios. Sus responsables se dicen convencidos de que su parte del acuerdo no encierra problemas para nadie: son emisiones codificadas para abonados (655.000 hogares en la actualidad) que nunca acaparan más del 67% de la audiencia de los domingos. «Para el fútbol, sólo la emisión por Canal Plus es tolerable en domingo, porque no es competencia para el taquillaje de los equipos», explica Relaño. Hay observadores que ven la posibilidad de que la Liga, inquieta ante los bajos niveles de asistencia de público a los estadios, estuviese dispuesta a ceder la exclusiva a Canal Plus en solitario, a cambio de un sustancial incremento de lo que paga.

El contrato denunciado por el Tribunal de la Competencia preveía el pago de 42.000 millones por la FORTA y otros 12.000 por Canal Plus. «Hay que destacar que nosotros nunca tenemos el mejor partido de la jornada, porque la FORTA se lo reserva y lo da en sábado», destaca Relaño. Por eso el canal privado ha optado por «arropar» su encuentro dominguero con las ligas italiana y británica -con un tercio, aproximadamente, de la audiencia del encuentro de Liga española- y por ofrecer unos avances técnicos sin precedentes en España en las transmisiones. A Relaño, a todas luces, no le desagradaría disponer de la exclusiva liguera y poder emitir los Madrid-Barcelona. «Al final puede ser una cuestión de precio, de poder permitírnoslo». Con el esquema actual, el fútbol ya es, según algunas fuentes de Canal Plus, su más poderoso banderín de enganche de suscriptores, por delante incluso de las películas. Cada partido interesante que se anuncia provoca automáticamente una oleada de suscripciones en la ciudad cuyo equipo va a jugar fuera, y en menor medra en la ciudad donde se disputará el encuentro. Para las autonómicas, aparte de lograr cuotas de audiencia decentes, el fútbol significa el principal imán de la publicidad. «Es difícil evaluar los ingresos publicitarios que genera el fútbol porque no vendemos publicidad para los partidos por sí solos, sino en paquetes para su emisión en varios espacios», explica Contreras. «Pero sí que es posible que el 25% de nuestra facturación publicitaria tenga su origen en el señuelo del fútbol». Si el interés de la FORTA y Canal Plus tiene explicaciones contantes y sonantes, es menos evidente el de las otras dos privadas y el de TVE, a remolque desde que en 1990 perdió el contrato. «Las privadas quieren mantener la imagen de que también ofrecen fútbol, con sus amistosos y sus partidos extranjeros», dice Contreras. «Ninguna cadena española quiere dar, de ninguna manera, la impresión de que ignora el fútbol». Por eso ha sido tan importante para Antena 3 y Tele 5 la sentencia del Tribunal de la Competencia. Para José Antonio Ovies, jefe de Prensa de Tele 5, es una resolución positiva porque «además de reconocer nuestro derechos sobre las imágenes de los partidos, señala la doble financiación de las televisiones públicas». Ovies no está de acuerdo con la exclusividad de mercado y propone que se dividan los partidos por bloques. «Es decir, que semanalmente una cadena emitiera un partido, por ejemplo. Esta es sólo una propuesta y lo que hay que buscar es que todas las cadenas puedan ofrecer los partidos de fútbol».

Ante las críticas a la emisión masiva de partidos intranscendentes, Ovies apunta: «A nosotros nos ha ido bien con los partidos de Maradona. Hemos logrado buenos índices de audiencia, aunque en los estadios no haya habido mucha gente. A largo plazo no es bueno que se abuse de las retransmisiones, pero está claro que los buenos partidos como un Real Madrid-Barcelona interesan publicitariamente». Robert Fonollosa, uno de los responsables de comunicación de Antena 3, piensa que la sentencia de Competencia «es positiva y se hace justicia al terminar con un monopolio. A partir de ahora podemos participar en cualquier evento, entrar en la subasta y negociar con los equipos. Lucharemos por obtener la exclusividad, pero lo normal es que se establezca un criterio diferente». Para él, la rentabilidad económica depende de lo que se haya invertido en la compra de los derechos. «Las autonómicas, como están agrupadas en una federación, gastan poco en enlaces y en producción. A una privada le supondría un mayor desembolso. Lo importante es tener audiencia y que los espectadores se identifiquen con la cadena». Considera que los partidos se deben ofrecer en horarios adecuados «porque puede suceder que entonces la exclusividad no sea rentable, como le ha sucedido a TVE con el baloncesto, que sólo ha interesado el «playoff’ final». Por su parte, Germán Losada, responsable del departamento de Deportes de TVE, manifiesta que la sentencia del Tribunal de la Competencia no le ha sorprendido «porque en Europa hay una iniciativa para terminar con todo tipo de exclusivas de transmisión». Sostiene que el fútbol es rentable desde el punto de vista publicitario y de audiencia y que si se pudiera TVE se haría con la exclusiva de transmisión, «pero es imposible porque hay contratos de por medio y faltarían horas para todos los partidos».

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