21 abril 1999

Los otros seis candidatos a la presidencia abandonaron la lucha por considerar que el régimen cometía tongo a favor de Bouteflika

Elecciones Argelia 1999 – Abdelaziz Bouteflika se convierte en el nuevo presidente-dictador tras ganar como candidato único

Hechos

  • El 21.04.1999 Abdelaziz Bouteflija, del Frente de Liberación Nacional (FLN) fue proclamado presidente electo de Argelia tras ganas las elecciones presidenciales. El resto de candidatos, Ahmed Tajeb Ibrahimi, Abdallah Djeballah, Hocine Ait-Ahmed, Mouloud Hamrouche, Morkad Sifi y Yucef Khatib habían retirado su candidatura.

Lecturas

El candidato único Buteflika alcanzó la presidencia de Argelia con el 73% de los votos

16 Abril 1999

Elecciones vacías

Editorial (Director: Jesús Ceberio)

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Siete años después de que el Ejército interviniera para impedir el triunfo electoral de los islamistas, Argelia afronta una nueva crisis de consecuencias impredecibles. La retirada de todos los candidatos presidenciales de oposición, después de acusar al régimen de orquestar un fraude masivo, priva de credibilidad a las elecciones de ayer y cuartea la pretensión de presentarlas como un paso a la democracia. El desarrollo de unos comicios llamados a ser el comienzo de un proceso de reconciliación nacional, como prometía el presidente saliente, Zerual, parece más bien la confirmación de las sospechas sobre la naturaleza del sistema puesto en pie por los opacos generales que mandan en Argelia. El candidato gubernamental Abdelaziz Buteflika ha dicho que no asumirá el poder sin una participación electoral alta (algo que anoche parecía lejano) y un porcentaje elevado de los votos. Pero los acontecimientos han privado ya de una mínima legitimidad al antiguo ministro de Exteriores de Bumedián, antes incluso de resultar elegido. El próximo presidente argelino iniciará su mandato sin la confianza que necesita un jefe del Estado para afrontar una situación de guerra civil que ha causado decenas de miles de muertos. Los fundamentalistas del Grupo Islámico Armado tendrán nuevos pretextos para proseguir su carnicería. Y nada garantiza que el prohibido Frente Islámico de Salvación y su brazo militar, que habían apostado por los comicios, mantengan el alto el fuego decretado en 1997. El desenlace electoral, sea cual fuere su aritmética, es también un serio traspiés para la Unión Europea, que se ha plegado a las exigencias de Argel y no ha enviado observadores a las elecciones, como pedía la oposición.

La enfermedad argelina es, en cualquier caso, más grave que los indicios de fraude. La clase dirigente del país magrebí, en el que las tres cuartas partes de sus 30 millones de habitantes tienen menos de 25 años, sigue mirando hacia atrás. No cabe otra interpretación al hecho de que todos los candidatos a la presidencia formen parte de una generación que ha dominado la vida política durante 40 años. Al margen de la insurgencia islamista, el deterioro generalizado de las condiciones de vida y el masivo desempleo juvenil son los factores que multiplican el riesgo de explosión de la tan cercana caldera argelina.

17 Abril 1999

Argelia pierde

Editorial (Director: Francisco Giménez Alemán)

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La victoria del candidato único, Abdelaziz Buteflija, en las elecciones presidenciales argelinas celebradas anteayer, no solcuiona la crisis del país mogrebí, verdadero derrotado en los comicios. Unas elecciones limpias, al menos, aclaran el panorama de las preferencias populares, aunque puedan componer un peligroso escenario poselectoral, pero unos comicios bajo sospecha son siempre el síntoma de una grave crisis y el heraldo de un recrudecimiento de la dolencia.

Las raíces de la crisis argelina son viejas, proceden casi de la época de la independencia. El país vive, desde hace décadas, en un estado de guerra civil apenas larvada, que se manifiesta en violencia, terrorismo, ilegitimidad, radicalismo, en suma, en división social. El origen de la discordia se encuentra en la prolongada hegemonía del FLN, que entronizó la corrupción y acalló la oposición. Con su actitud incubó el ‘huevo de la serpiente’ del fanatismo religioso. Los resultados enormemente favorables que en enero de 1991 obtuvo el hoy proscrito Frente Islámico de Salvación, luego anulados, fueron obra de los errores del FLN. EL sueño de la democracia también produce monstruos. El candidato electo en las elecciones ‘vigiladas’ y bajo sospecha celebrada anteayer fue el todopoderoso ministro de Asuntos Exteriores de Huari Bumedian entre 1962 y 1978, cuando el FLN cimentaba la ruina política y económica de su país. Pretender que Buteflika sea el hombre capaz de sacar a Argelia del pozo es creer en quimeras. Los resultados electorales oficiales confirman las dudas. A la algo alta y, quizá poco creíble tasa de participación electoral, se añade la increíble cifra de votos en favor de Buteflika: el 73,79 de los sufragios emitidos. No hace falta ser un experto analista para sospechar de tan caluroso fervor popular. Máxime cuando se produce después de la significativa retirada de los seis candidatos restantes por indicios de fraude y de que las últimas elecciones de noviembre de 1995, que otorgaron el triunfo al general Liamin Zerual, se celebraron también sin garantías de limpieza. El pluralismo democrático es inconciliable con los candidatos únicos. Todo parece indicar que los militares que sustentan al FLN pretenden conferir apariencia de legitimidad civil a un poder ‘de facto’ militar.

La inestabilidad argelina es una mala noticia no sólo para sus ciudadanos, sino también para Europa y el mundo mediterráneo en general. La ribera argelina apenas se aleja unas horas en barco de las costas de Europa y el país cuya deuda se eleva a unos 33.000 millones de dólares es exportador de petróleo y gas natural. Su poder adquisitivo ‘per capita’ es el más bajo del Norte de África. Después de las terribles matanzas del año pasado, la violencia ha disminuido en los últimos meses, pero quien piense que de las urnas de anteayer, no librs de sospecha de fraude, puede extraerse la paz, lamentable y probablemente, se equivoca.