9 marzo 2004
Elecciones Grecia 2004 – Triunfo de la derecha de Kostas Karamanlis (Nueva Democracia) que pone fin a la era socialista de Costas Simitis (PASOK)
Hechos
En marzo de 2004 se celebraron elecciones legislativas en Grecia.
09 Marzo 2004
Giro griego
Los electores griegos han roto el predominio socialista de los últimos 11 años, para darle una mayoría clara (45,4% de los votos y 165 de los 300 escaños del Parlamento) al centro-derecha. El líder de Nueva Democracia, Costas Karamanlís, sobrino del histórico político que dirigió la transición después de la dictadura de los coroneles, es, a sus 48 años, el político más joven que llega a la jefatura del Gobierno. Necesitará energía, pues el calendario no le ofrece respiro. Grecia debe poner rápidamente orden en las retrasadas obras para los Juegos Olímpicos de Atenas del próximo verano. Karamanlís se la juega en unos Juegos que ha prometido convertir en «los mejores y más seguros» de la historia, y en la confirmación de la modernización de Grecia. El nuevo jefe de Gobierno iba a mantener el mismo equipo gestor, pero muchos de sus integrantes han manifestado su intención de dimitir.
Pese a perder, los socialistas del Pasok, que optaron en el último momento por quitar a Costas Simitis y presentar a Yorgos Panpandreu, hijo y nieto de primeros ministros en una política griega que peca de dinástica, no han hecho un mal papel con un 40,6% y 117 escaños. Y dejan en el balance haber sabido enderezar Grecia, darle una imagen de seriedad y de fiabilidad, incorporar a su país al euro y el acercamiento histórico a Turquía. Pero el cansancio electoral tras gobernar durante 19 de los últimos 22 años, los problemas reales y el horizonte de un desastre en unos Juegos Olímpicos, han llevado al triunfo de Karamanlís, que propugna «una nueva política en una nueva era». Cuenta con una mayoría absoluta estable. Pero no tiene asegurada la legislatura. Si el Parlamento no logra reunir 180 votos para elegir un nuevo presidente de la república el próximo año, habrá elecciones anticipadas.
Chipre es su segunda urgencia, pues todas las partes involucradas deben alcanzar un acuerdo de reunificación para el 22 de marzo, fecha límite para convocar los referendos previos a la incorporación a la UE el 1 de mayo. En pocos meses, Karamanlís tendrá quedemostrar su verdadera talla política.
El Análisis
Las elecciones del 7 de marzo de 2004 cerraron un capítulo en la historia política de Grecia: tras 23 años de hegemonía casi ininterrumpida del PASOK, la Nueva Democracia regresaba al poder de la mano de Kostas Karamanlis, sobrino del legendario Konstantinos Karamanlis, el hombre que guió la transición griega tras la dictadura de los coroneles. Los resultados fueron claros: Nueva Democracia obtuvo 165 escaños, frente a los 117 del PASOK; el Partido Comunista (KKE) se quedó con 12 diputados y Synaspismos con 6, completando un Parlamento con nuevo color político. La derrota socialista ponía punto y aparte a dos décadas dominadas primero por el carismático Andreas Papandreu y después por el tecnócrata Costas Simitis.
El balance del PASOK es ambivalente. Con Papandreu, el país vivió una profunda transformación social, ampliando derechos y modernizando el Estado, aunque bajo el peso de escándalos y tensiones económicas. Simitis aportó estabilidad y credibilidad en Europa: bajo su gestión, Grecia adoptó el euro en 2001 y se aseguró la organización de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, símbolo de modernidad y apertura. Sin embargo, las crecientes críticas por corrupción, el desgaste interno y la sensación de agotamiento de un ciclo histórico empujaron al electorado a buscar un relevo. La campaña del PASOK, liderada ya por George Papandreu, hijo de Andreas, no pudo evitar el desgaste de tantos años en el poder.
Kostas Karamanlis, de 47 años, representaba la renovación conservadora con un apellido cargado de resonancia política. Sobrino de Konstantinos Karamanlis, fundador de la Tercera República y figura clave en la integración de Grecia en la Comunidad Europea, encarna la continuidad de una de las familias más influyentes del país. Su victoria significa no solo un cambio de partido, sino también la recuperación de una dinastía política que ha marcado el rumbo de Grecia durante medio siglo. Con el reto inmediato de culminar los preparativos olímpicos y afrontar las presiones económicas de Bruselas, Karamanlis llega al poder con la promesa de “ética” y “eficiencia”. El futuro dirá si su apellido bastará para afrontar el peso de la herencia socialista y abrir una nueva etapa para Grecia.
J. F. Lamata