27 noviembre 1996

Durante la campaña electoral Constantinescu acusó a Iliescu de haber 'manipulado al pueblo' durante la revolución de 1989 con ayuda del KGB soviético y de haber enriquecido a la clase política

Elecciones Rumanía 1996 – El candidato de la derecha, Emil Constantinescu arrebata la presidencia a Ion Iliescu

Elecciones Rumanía 1996 – El candidato de la derecha, Emil Constantinescu arrebata la presidencia a Ion Iliescu

Hechos

Las elecciones de Rumanía del 17.11.1996 dieron el triunfo a la candidatura de Emil Constantinescu.

Lecturas

El 17 de noviembre de 1996, el profesor universitario Emil Constantinescu, candidato de la Convención Democrática Rumana (CDR), una coalición de centro y centroderecha integrada principalmente por democristianos, liberales y otras fuerzas anticomunistas, consiguió la presidencia de Rumanía al imponerse en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con el 54,41 % de los votos, frente al 45,59 % del presidente saliente, Ion Iliescu, candidato del Partido de la Democracia Social de Rumanía (PDSR). Constantinescu, de 56 años, geólogo, profesor y antiguo rector de la Universidad de Bucarest, había sido uno de los dirigentes del movimiento cívico surgido tras la caída del régimen comunista y ya había disputado la presidencia a Iliescu en 1992, cuando fue derrotado. En esta ocasión consiguió reunir a buena parte del electorado partidario de acelerar las reformas económicas, combatir la corrupción y aproximar Rumanía a la Unión Europea y la OTAN. Iliescu, de 66 años, había dominado la política nacional desde el derrocamiento de Nicolae Ceaușescu en diciembre de 1989, primero como dirigente del Frente de Salvación Nacional y posteriormente como presidente elegido en las urnas en 1990 y 1992. Antiguo alto cargo del Partido Comunista Rumano, Iliescu había defendido durante la transición una transformación gradual del sistema económico y conservaba importantes apoyos entre los pensionistas, los trabajadores de las empresas estatales y los habitantes de las zonas rurales, sectores preocupados por los costes sociales de una liberalización acelerada.

Las elecciones se celebraron en dos vueltas. En la primera, el 3 de noviembre, Iliescu quedó en cabeza con el 32,25 %, seguido de Constantinescu, con el 28,21 %, y del ex primer ministro Petre Roman, dirigente del Partido Demócrata y candidato de la coalición Unión Socialdemócrata (USD), con el 20,54 %. Roman, que había presidido el Gobierno entre 1989 y 1991, representaba una corriente reformista y socialdemócrata que había roto políticamente con Iliescu. También concurrieron György Frunda, de la Unión Democrática de los Húngaros de Rumanía (UDMR), defensor de los derechos de la minoría húngara; Corneliu Vadim Tudor, del ultranacionalista Partido de la Gran Rumanía (PRM), y Gheorghe Funar, del Partido de la Unidad Nacional Rumana (PUNR), igualmente nacionalista. Aunque Iliescu encabezó la primera vuelta, la suma de los votos de sus adversarios permitió a Constantinescu construir una mayoría alternativa, favorecida especialmente por el respaldo de Petre Roman y por el voto de quienes deseaban una ruptura más clara con las estructuras políticas heredadas del comunismo. El resultado presidencial coincidió con un cambio de mayoría parlamentaria: en las elecciones legislativas del 3 de noviembre, la CDR obtuvo 122 diputados y 53 senadores, por delante del PDSR, con 91 diputados y 41 senadores. Constantinescu podrá apoyarse en una coalición formada por la CDR, la USD y la UDMR, que facilitará la formación de un Gobierno encabezado por Victor Ciorbea, alcalde de Bucarest y dirigente democristiano. Por primera vez desde la revolución de 1989, Rumanía experimenta una alternancia política completa mediante las urnas, tanto en la presidencia como en el Gobierno.

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ILIESCU DERROTADO

iliescu El hombre que ha controlado Rumanía desde la muerte del dictador comunista Nicolae Ceaucescu tras la revuelta de 1989, Ion Iliescu, se ve ahora desalojado del poder. Su partido, el PDSR, ha sido derrotado por la coalición conservadora.

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Resultados de las elecciones presidenciales

Primera vuelta: 3 de noviembre de 1996. Segunda vuelta: 17 de noviembre de 1996.

Candidato Partido o coalición 1.ª vuelta 2.ª vuelta
Emil Constantinescu CDR · centroderecha 28,21 % 54,41 %
Ion Iliescu PDSR · centroizquierda poscomunista 32,25 % 45,59 %
Petre Roman USD · socialdemócrata reformista 20,54 % —
György Frunda UDMR · minoría húngara 6,02 % —
Corneliu Vadim Tudor PRM · ultranacionalista 4,72 % —
Gheorghe Funar PUNR · nacionalista 3,22 % —
Otros diez candidatos Diversas formaciones 5,04 % —

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El Análisis

Iliescu sobrevivió a Ceausescu, pero no al cambio

JF Lamata

La derrota de Ion Iliescu constituye uno de los acontecimientos más significativos de la transición política de Europa oriental, porque supone el desplazamiento por las urnas de un dirigente que parecía haber encontrado la fórmula para sobrevivir a todos los cambios de régimen. Iliescu había sido un destacado miembro del Partido Comunista Rumano, protegido durante una etapa por Nicolae Ceaușescu, antes de caer en desgracia y ser apartado progresivamente de los principales centros de poder. Cuando la dictadura se derrumbó en diciembre de 1989, reapareció como uno de los dirigentes del Frente de Salvación Nacional, convertido repentinamente en rostro de la revolución y en principal beneficiario político de la caída del hombre al que había servido. Sus adversarios nunca han dejado de preguntarse si aquel cambio de posición respondió a una verdadera ruptura ideológica o a una extraordinaria capacidad de adaptación para conservar el poder, e incluso algunos han cuestionado el papel desempeñado por el Frente de Salvación Nacional durante las confusas jornadas que terminaron con la ejecución de los Ceaușescu. Son interrogantes legítimos para la investigación histórica, pero no pruebas suficientes para afirmar que Iliescu organizara deliberadamente el derrocamiento de su antiguo jefe. Lo que sí está acreditado es que, durante sus años de presidencia, las reformas económicas avanzaron lentamente, persistieron importantes redes de influencia procedentes del antiguo régimen y se produjeron episodios tan graves como la intervención violenta de los mineros contra los manifestantes anticomunistas de Bucarest en junio de 1990. Iliescu consiguió presentarse durante años como garantía de estabilidad frente a una oposición fragmentada, pero en 1996 esa misma imagen de continuidad se ha convertido en su principal debilidad. Emil Constantinescu ha sabido aprovechar el desgaste económico y las sospechas de corrupción, desarrollando una campaña más profesional que en 1992, con una intensa presencia televisiva y un discurso centrado en el cambio, la reconciliación nacional y la integración europea. Sin embargo, atribuir la derrota exclusivamente a una hábil operación propagandística sería ignorar el descontento de una sociedad que, siete años después de la revolución, sigue esperando mejoras materiales y una ruptura más convincente con el pasado. El dato decisivo es que Iliescu ganó la primera vuelta, pero no consiguió ampliar suficientemente sus apoyos en la segunda, mientras Constantinescu reunió los votos de amplios sectores de la oposición, especialmente los seguidores de Petre Roman, antiguo colaborador de Iliescu convertido ahora en adversario. La victoria demuestra que el presidente saliente había conservado un electorado fiel, pero también que existía una mayoría dispuesta a impedir su continuidad. La gran paradoja de Iliescu es que fue el hombre que dirigió la primera etapa de la Rumanía poscomunista y que ahora, con su derrota, permite que esa misma Rumanía complete su primera alternancia democrática. Constantinescu deberá demostrar que el cambio político puede traducirse en reformas eficaces; de lo contrario, el prestigio de Iliescu como garante de estabilidad podría recuperarse. Pero, por el momento, el dirigente que supo sobrevivir a la dictadura y a la revolución no ha conseguido sobrevivir al cansancio electoral de sus conciudadanos.

JF