18 septiembre 1994
Su derrota pone fin al gobierno del primer ministro Carl Bildt, que logró el 41% de los votos
Elecciones Suecia 1994 – Los socialdemócratas de Ingvar Carlsson recuperan el poder con el 45,4% de los votos

Hechos
El partido socialdemócrata (SDP) fue el partido más votado en las elecciones legislativas de Suecia del 18 de septiembre de 1994.
Lecturas

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18 de septiembre de 1994. Tres años después de perder el Gobierno, el Partido Socialdemócrata Sueco (SAP) regresa claramente como primera fuerza del país y devuelve a Ingvar Carlsson a las puertas del cargo de primer ministro. Los socialdemócratas consiguen 2.513.905 votos, el 45,25%, y 161 de los 349 escaños del Riksdag, 23 más que en 1991. Carlsson, sucesor de Olof Palme al frente del Gobierno tras su asesinato en 1986 y primer ministro hasta la derrota de 1991, consigue así una contundente revancha frente al conservador Carl Bildt, cuyo Gobierno había atravesado la peor crisis económica sueca desde los años treinta. Entre 1991 y 1993 el PIB había caído cerca de un 6%, el desempleo alcanzó niveles desconocidos durante décadas, el déficit público llegó aproximadamente al 12% del PIB y la deuda pública se disparó. En noviembre de 1992 el Gobierno había tenido que abandonar la defensa del tipo de cambio de la corona después de una dramática crisis monetaria. Economía, desempleo, déficit y futuro del Estado del bienestar dominaron por ello buena parte de la campaña.
El resultado contiene, sin embargo, una importante paradoja para Carl Bildt. Su Partido Moderado no se hunde: obtiene 1.243.253 votos, el 22,38%, y conserva exactamente sus 80 diputados, incluso mejorando unas décimas respecto a 1991. Quienes pagan electoralmente el desgaste son fundamentalmente sus socios. El Partido del Centro, dirigido por Olof Johansson, obtiene 425.153 votos (7,65%) y 27 escaños, cuatro menos; el liberal Folkpartiet de Bengt Westerberg, 399.556 (7,19%) y 26 diputados, perdiendo siete; y los democristianos de Alf Svensson, 225.974 (4,06%) y 15 escaños, once menos, quedándose apenas por encima de la barrera electoral del 4%. Los cuatro partidos que habían llevado a Bildt al Gobierno sumaban 170 diputados después de las elecciones de 1991; ahora reúnen solamente 148. Bildt mantiene prácticamente intacta su fuerza particular, pero pierde el Gobierno porque sus aliados no mantienen la suya.
La otra mitad de la noche electoral pertenece a la izquierda y a los ecologistas. El Partido de la Izquierda, dirigido por Gudrun Schyman, obtiene 342.988 votos (6,17%) y 22 diputados, seis más. Los Verdes, encabezados entonces por los portavoces Marianne Samuelsson y Birger Schlaug, protagonizan su regreso: con 279.042 votos (5,02%) consiguen 18 escaños, después de haber quedado fuera del Riksdag en 1991. En dirección exactamente contraria desaparece la gran novedad de aquellos comicios, la populista Nueva Democracia: después de haber obtenido el 6,7% y 25 diputados en 1991, queda reducida a sólo 68.663 votos, el 1,23%, y pierde toda representación parlamentaria. La participación alcanza un elevadísimo 86,8%. El resultado deja a Carlsson sin los 175 diputados necesarios para una mayoría absoluta propia, pero con una izquierda parlamentaria claramente reforzada. Carl Bildt presenta la dimisión de su Gobierno y el 7 de octubre Ingvar Carlsson vuelve a ser primer ministro, al frente de un Gobierno socialdemócrata minoritario.
RESULTADOS
| Partido | Líder | Votos | % | Escaños | Cambio |
|---|---|---|---|---|---|
| Socialdemócrata (SAP) | Ingvar Carlsson | 2.513.905 | 45,25% | 161 | +23 |
| Moderado | Carl Bildt | 1.243.253 | 22,38% | 80 | = |
| Centro | Olof Johansson | 425.153 | 7,65% | 27 | −4 |
| Popular Liberal | Bengt Westerberg | 399.556 | 7,19% | 26 | −7 |
| Izquierda | Gudrun Schyman | 342.988 | 6,17% | 22 | +6 |
| Verdes | Marianne Samuelsson / Birger Schlaug | 279.042 | 5,02% | 18 | +18 |
| Democristianos | Alf Svensson | 225.974 | 4,06% | 15 | −11 |
| Nueva Democracia | Vivianne Franzén | 68.663 | 1,23% | 0 | −25 |
Resultados oficiales recogidos por la Unión Interparlamentaria; el propio Riksdag confirma la distribución final de los 349 mandatos.


19 Septiembre 1994
Perfil
Ingvar Carlsson, de 60 años, líder del principal partido de Suecia, ha luchado por devolver a la socialdemocracia al poder. Es un político de carrera, muy cuidado por el partido desde su juventud. Nada más salir de la universidad, en 1958, entró en la oficina del primer ministro Tage Erlander, lo que supuso el principio de una larga colaboración con él y con Olof Palme. Entró por primera vez en el Gobierno en 1969 como ministro de Educación. Entró por primera vez en el Gobierno en 1969 como ministro de Educación, y desde entonces ha participado en la elaboración de la política seguida por su partido en muchas áreas.
Su salto al primerísimo plano de la política fue precipitado y no deseado. El partido lo eligió para suceder a Olof Palme y en la secretaría general y en la presidencia del Gobierno, renovada en las elecciones de 1988, pero perdida en 1991. Tímido y de discurso tranquilo, Carlsson ha completado su figura política desde la oposición. Ha ganado carisma, tiene mayor presencia ante la opinión pública y los medios de comunicación. La sombra de Palme ya no le oscurece.
El Análisis
Las urnas han producido varios movimientos diferentes. Ingvar Carlsson consigue el mayor avance de los grandes partidos: recupera aproximadamente siete puntos y medio y 23 diputados respecto a 1991, beneficiándose del desgaste producido por tres años extraordinariamente difíciles para Suecia. El Gobierno de Carl Bildt había asumido el poder cuando ya se incubaba una gravísima crisis económica y aplicó privatizaciones, desregulaciones y medidas de contención mientras aumentaban el desempleo, el déficit y la deuda; atribuirle sin más el origen de aquella crisis sería excesivo, pero electoralmente era el Gobierno que debía responder ante los ciudadanos por sus consecuencias. Los socialdemócratas pudieron presentarse, después de sólo tres años en la oposición, como una alternativa conocida frente a la inseguridad económica y como defensores de un Estado del bienestar sometido a fuertes tensiones. También avanzan Gudrun Schyman y la izquierda, mientras los Verdes regresan al Parlamento; la proximidad del referéndum sobre la entrada de Suecia en la Comunidad Europea —previsto para noviembre— favoreció además a fuerzas críticas o escépticas ante la integración. La recuperación socialdemócrata es muy importante, pero tampoco equivale a la restauración de su antigua hegemonía: con 161 diputados, Carlsson queda a catorce de la mayoría absoluta y deberá gobernar en minoría.
La derrota de Carl Bildt requiere, sin embargo, una precisión: Bildt pierde el Gobierno, pero su partido no pierde electores significativamente ni diputados. Los moderados pasan del 21,9% aproximadamente al 22,4% y conservan sus 80 actas. El castigo se concentra en sus socios: Centro pierde cuatro escaños, los liberales siete y los democristianos once. Y el hundimiento más espectacular pertenece a Nueva Democracia, formación que había irrumpido tres años antes con 25 diputados y ahora desaparece completamente del Riksdag, pasando del 6,7% al 1,2%. Por eso el resultado admite dos lecturas complementarias: Carlsson ha recuperado una cantidad extraordinaria de votos socialdemócratas, mientras Bildt ha conservado sorprendentemente bien el electorado moderado; lo que Bildt no ha conseguido conservar es la mayoría política que lo convirtió en primer ministro. En 1991 los electores habían desalojado a Carlsson y permitido el primer Gobierno encabezado por los moderados desde hacía décadas; tres años de crisis económica después, vuelven a colocar a Carlsson en disposición de gobernar. La alternancia, más que la desaparición de uno de los dos grandes adversarios, es el principal resultado político de estas elecciones.
JF
