10 mayo 2008

Jordi Évole anunció que tras eso, no volvió a consumir nunca más de Heineken

Empresas retiran la publicidad de ‘Salvados por la Iglesia’, el programa de burlas contra la Iglesia de Jordi Évole en LA SEXTA

Hechos

Las empresas Heineken, Seguros Ocaso, El Corte Inglés  y Fujitso retiran la publicidad de ‘Salvados por la Iglesia’ de LA SEXTA tras una solicitud de la plataforma Hazte Oír, que consideró una burla contra los confesantes de la religión católica.

Lecturas

La web HazteOír.org hizo un llamamiento a los anunciantes del programa ‘Salvados’ para que retiraran su publicidad del espacio. Importantes marcas como Heineken, Seguros Ocaso o El Corte Inglés retiraron su publicidad después de aquello.

EN EL VATICANO PIDIENDO LA CANONIZACIÓN DE JIMÉNEZ LOSANTOS

follonero_iglesia_losantos  D. Jordi Évole se plantó en El Vaticano con fotos del periodista ateo anti-socialista D. Federico Jiménez Losantos – en ese momento locutor en la COPE – pidiendo que fuera ‘canonizado’ (rito que tienen los católicos para calificar de ‘santos’ a aquellos católicos ya fallecidos cuya vida sea considerada modelo a seguir).

 

coro  D. Jordi Évole se coló en actos católicos como una misa (en la que fue de monaquillo) o un coro católico, simulando emocionarse y dar palmas de alegría como su fuera un católico más.

globo  El programa infiltró a dos actores en una Iglesia para que simularan ser una pareja a la que se les escapaba un globo ‘vital’ que se quedara incrustado en el techo de la parroquia, obligando a los responsables del templo a bajar el globo.

confesion  El programa infiltró a otro actor para que fingiera que quería confesarse (rito sagrado que tienen los católicos) y acudió a la confesión mientras una cámara oculta grababa el tema.

ÉVOLE: «NO VOLVÍ A TOMAR HEINEKEN DESPUÉS DE ESO»

jordi_evole  En una entrevista en 2013, D. Jordi Évole al ser preguntado por aquel incidente de 2008 aseguró que después de eso no volvió a consumir ‘una marca de cervecita’, en referencia a Heineken.

05 Junio 2008

Ofensas

Enric González

Leer

Winston Churchill fue un narcisista cínico, incoherente e insoportable. A juzgar por lo que bebía, su vida adulta se desarrolló en una interminable borrachera. Fue también un gran líder y una de las personas más perspicaces de su época. A Churchill se le atribuyen cientos de frases lapidarias, de gran ayuda para el columnista perezoso. Como ésta: «La crítica puede no ser agradable, pero es necesaria; cumple la misma función que el dolor en el cuerpo humano: indica la existencia de una situación poco saludable».

Yo quería hablar de La Sexta y de sus conflictos con algunas organizaciones católicas. El Gran Wyoming, en El intermedio, suele meterse con los obispos. Jordi Évole, en su personaje de El Follonero, ha ido más allá de la crítica, y quizá de la sátira, y se ha cachondeado del catolicismo en el espacio Salvados por la iglesia. El Observatorio Antidifamación Religiosa exige a La Sexta que pida perdón por las ofensas cometidas y haga propósito de enmienda.

Suelo divertirme cuando El Gran Wyoming se pone estupendo con los curas. Me ha gustado mucho menos Salvados por la iglesia. Pero eso da igual. La cuestión consiste en si es lícito reírse de los curas, o incluso de las creencias religiosas ajenas. Y la respuesta obvia es afirmativa. Se puede hablar de mal gusto, si se quiere: hay gustos para todo. Cada uno puede considerar sagrado lo que le parezca: la Iglesia católica, la patria (lo dice La Marsellesa), la bandera, los parientes del Rey o un futbolista argentino. Lo sagrado es, por definición, irracional.

Los obispos españoles tienden a identificar, últimamente, mofa y persecución. Buena parte de la Iglesia se siente perseguida. El cardenal Rouco dijo el otro día que existía en la sociedad española «una fuerte tentación de declarar la muerte de Dios». No me parece que la existencia de Dios dependa de declaraciones. Rouco sabrá lo que dice. También sabrá que el término fanatismo procede del latín fanum, que significa templo.