25 septiembre 2009
Escándalo de espionaje en el Barça de Laporta: EL PERIÓDICO de Catalunya desvela de Joan Oliver encargó seguimientos contra los vicepresidentes del club azulgrana Joan Franquesa
Hechos
El 24 de septiembre de 2009 EL PERIÓDICO de Catalunya desveló que la Dirección del Fútbol Club Barcelona
Lecturas
El 11 de noviembre de 2009 D. Joan Franquesa dimite como Vicepresidente del Fútbol Club Barcelona.
25 Septiembre 2009
Laporta debe dar una explicación
El caso del espionaje en el seno del FC Barcelona, desvelado ayer por EL PERIÓDICO y que obligó a una comparecencia del director general del club, es de tal gravedad que no puede darse por cerrado con las explicaciones de Joan Oliver. Que el propio club haya investigado, a través de una agencia de detectives, a cuatro de sus cinco vicepresidentes es algo tan anómalo que debe ser el presidente, Joan Laporta, el que dé la cara.
La versión de Oliver de que se trató de una «auditoría de seguridad» para «proteger» a esos directivos es de una debilidad fronteriza con la fantasía. En primer lugar, porque es de sentido común que, ante la sospecha de que un miembro de la junta, Joan Franquesa, estaba siendo seguido, lo que debería haberse hecho era dar cuenta a la policía, que es quien tiene competencias para investigar ese tipo de delitos. La escasa credibilidad de la explicación de Oliver es aún menor si se tiene en cuenta que tres de los afectados no fueron informados de la protección a la que eran sometidos, algo insólito que no se justifica apelando a razones de eficacia, porque los expertos en seguridad aconsejan justamente lo contrario: que el protegido sepa que lo está.
No menos asombroso resulta que el director general azulgrana no informase de esa peculiar contravigilanciaal presidente del club. Tanto Laporta como los afectados, sostiene Oliver, no supieron de la investigación hasta que concluyó. Del resultado de la misma, el alto ejecutivo azulgrana se negó a dar ningún detalle, lo que aumenta la opacidad del embrollo. Los informes, como revelamos hoy, avalan que lo que hubo fue inequívocamente espionaje.
Se puede alegar por el Barça que en marzo y abril pasados, cuando se hicieron los informes, no convenía revelar el caso para no desestabilizar al primer equipo, inmerso entonces en los meses clave de lo que acabaría siendo una temporada apoteósica. Pero no había argumentos para, inmediatamente después, no dar a conocer a la masa social azulgrana y a la opinión pública en general un asunto de tanta trascendencia.
El caso es particularmente grave porque a final de temporada el
Barça deberá elegir otro presidente y la lucha se prevé encarnizada. La sucesión de Laporta es el telón de fondo que asoma en esta trama. Preservar la limpieza de las elecciones y proteger al equipo de mayores tensiones obliga a Laporta a comparecer inmediatamente. En caso contrario, puede lapidar su enorme patrimonio como presidente.