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George Bush logra borrar del mapa a uno de los líderes de Al Qaeda, Atef - planificador del 11-S - pero no al 'líder' del terrorismo islámico

Estados Unidos invade Afganistán y acaba con el régimen de los Talibán, pero no logra atrapar ni a Bin Laden y ni al mulá Omar

HECHOS

  • El 7.10.2001 el ejército de los Estados Unidos invadió Afganistán.
  • El 16.11.2001 la capital Kandhar fue tomada por los norteamericanos

EL JEFE MILITAR DE AL QAEDA, ELIMINADO

Atef El 16 de noviembre de 2001 los Estados Unidos anunciaron que en un bombardeo en Afganistán habían eliminado a Mohamed Atef, hombre de confianza de Osama Bin Laden que, según ellos había sido uno de los directores de los atentados del 11-S y los de Kenia y Tanzania junto con Bin Laden y Ayman Al Zawahiri. El 8.10.2001 el ‘Sunday Times’ lo había presentado como el ‘cerebro’ militar de Bin Laden y el planificador real de los asesinatos del 11-S.

EL PORTAVOZ TALIBÁN DURANTE LA GUERRA

sulam zaif Dado que el Gobierno Talibán de Afganistán no mantenía relaciones con ningún otro país salvo con Pakistán, el embajador afgano en Islamabad, Abdul Sulam Zaif, era el principal portavoz talibán desde el 11-S hasta el final de la guerra en noviembre de 2001. Tras la cual el ya ex embajador fue detenido por los norteamericanos encarcelados en Guantánamo.

17 Noviembre 2001

El 'mulá' Omar entrega Kandahar y los talibán huyen a las montañas

Alfonso Rojo

Los talibán están en desbandada y el territorio donde se refugia Bin Laden es cada hora más reducido. Ayer, las huestes del mulá Omar se vieron obligadas a entregar su feudo espiritual, Kandahar, acosadas por los bombardeos de EEUU y el cerco opositor. El líder de los talibán ordenó a sus milicias que abandonen en 24 horas ese bastión del sur de Afganistán para refugiarse en las montañas.

La agencia estatal afgana señaló que los talibán se disponían a entregar a dos líderes locales de la etnia pastún este enclave, donde están concentrados miles de seguidores del tuerto Omar.

Poco antes, el Pentágono anunciaba que la oposición iba ganando terreno a los talibán en el sur del país. Cientos de soldados norteamericanos están participando en misiones de combate directo, «cuerpo a cuerpo», contra los talibán, según confirmaba el propio secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

La Base, la siniestra y tentacular red terrorista creada y financiada por el multimillonario saudí, sufrió también un rudo golpe. El egipcio Mohamed Atef, mano derecha de Bin Laden y el hombre que ajustó los detalles de la masacre cometida en las Torres Gemelas el pasado 11 de Septiembre, murió en un bombardeo estadounidense.

El secretario de Defensa estadounidense precisó que la nueva misión de las tropas de tierra consiste en «aumentar la presión contra los talibán y los terroristas de Al Qaeda y matar a los que no se rindan o intenten moverse de un lugar a otro».

Rumsfeld dijo que no ha habido bajas entre los soldados norteamericanos, «aunque se han producido situaciones difíciles con resistencia armada», informa Carlos Fresneda.

Estados Unidos pretende simultanear las acciones militares tierra-aire en los últimos bastiones de los talibán con operaciones especiales antiguerrilla en las montañas del sur de Afganistán, a la caza y captura de Osama bin Laden y otros líderes de Al Qaeda, una vez abandonada Kandahar. Para llevar a cabo este propósito, el Ejército norteamericano establecerá seguramente una o más bases de operaciones dentro del territorio controlado por la Alianza Norte en Afganistán. Decenas de soldados estadounidenses están abonando ya el terreno para la creación de los campamentos.

La jornada de ayer fue nefasta para los talibán. Además de la caída de Kandahar, Estados Unidos anunció la muerte de Mohamed Atef, jefe militar de Al Qaeda. El ataque tuvo lugar esta semana al sur de Kabul. El Pentágono no aclaró si fue ejecutado con aviones o helicópteros, pero insistió en que persigue sin descanso a los principales miembros de La Base y que la caza y captura de su máximo jefe es sólo cuestión de tiempo.

La noticia difundida por la televisión iraní según la cual Bin Laden habría huido a Pakistán no parece tener fundamento. En Kabul existe el convencimiento de que el enemigo público número 1 sigue en Afganistán y se oculta cerca de Kandahar, donde hasta ayer mismo se habían hecho fuertes sus voluntarios islámicos y se atrincheraban los restos de las huestes del mulá Omar.

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Un hombre de acción

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Mohamed Atef era una figura clave en la red de Bin Laden y su muerte reduce la capacidad de La Base para lanzar nuevas operaciones terroristas. A principios de este año, una de sus hijas contrajo matrimonio con uno de los hijos de Bin Laden. La ceremonia se celebró en Kandahar y fue filmada por la cadena Al Yazira. Aunque las autoridades norteamericanas se han apresurado a calificar a Atef como número dos de La Base, el ex policía egipcio era en realidad el tercero del escalafón. Por encima de él estaba y sigue estando un médico de maneras suaves e inaudita crueldad llamado Ayman Zawahiri.

Atef era el hombre de acción y Zawahiri el mentor espiritual. Ambos fundaron la Yihad Islámica egipcia, el grupo que en 1981 consiguió que una docena de soldados asesinara a tiros durante una parada militar al presidente Anwar el-Sadat y a varios de los que estaban con él en la tribuna de personalidades.

Atef era el comandante del ala militar del Frente Internacional para la Lucha contra Judíos y Cruzados, creado en 1998 tras la unión de varios grupos terroristas, y tomaba enormes precauciones. Lo ocurrido con el general checheno Djokhar Dudayev, a quien los rusos localizaron y eliminaron con un cohete gracias a una llamada telefónica realizada desde Moscú, le hacía evitar el uso de cualquier tipo de material electrónico detectable por la CIA y emborronar sistemáticamente su pista. Lo que no podía hacer era evaporarse, y la mala suerte hizo que el pasado lunes estuviera en Kabul. El martes, cuando los talibán y sus aliados paquistaníes, chechenos, argelinos y árabes salieron de estampida de la capital, no tuvo otro remedio que sumarse a los que escapaban.

Todo indica que fue cazado por los norteamericanos, cuando intentaba llegar a Kandahar, en uno de los convoyes que abandonaron la ciudad aprovechando la oscuridad de la noche y antes de que entrasen en la ciudad los milicianos de la Alianza del Norte. El Pentágono asegura que Atef no es el único alto cargo de La Base eliminado en los últimos días. «Estamos apretando el lazo», afirma el general Tommy Franks, jefe de las fuerzas norteamericanas en la región.

A pesar del inicio ayer del mes del Ramadán, durante el que los musulmanes ayunan todo el día, Estados Unidos prosigue inclemente su campaña bélica. Los pilotos norteamericanos atacaron ayer posiciones en Kandahar y siguieron el martilleo de las unidades talibán que han quedado desperdigadas por las carreteras del sur, tras la caída de Kabul en manos de la oposición y la toma de Jalalabad por tribus pastunes disconformes con la línea del mulá Omar.

Esta madrugada, un avión estadounidense lanzó por error una bomba de 250 kilos sobre una mezquita situada en la ciudad de Khost, según confirmó el Pentágono. «Ignoramos si hay heridos», afirmó el Comando Central de EEUU en un comunicado. El Pentágono señaló que el objetivo era un complejo de edificios de Al Qaida, que fue alcanzado por dos aviones norteamericanos dotados de bombas GBU-12 guiadas por rayos láser, informó Efe.

El despliegue de tropas de tierra occidentales se acelera. A última hora del jueves, varios aviones C-130 transportaron hasta la Base de Bagram a 160 soldados norteamericanos y británicos. Los militares tienen como misión limpiar de minas y poner en servicio la pista de aterrizaje, enclavada 30 kilómetros al norte de la capital. Gerifaltes de la Alianza del Norte aseguran haber capturado a varios clérigos talibán, que podrían dar información relevante sobre el paradero concreto del mulá Omar y su amigo Bin Laden. No han revelado los nombres de los cautivos.

18 Noviembre 2001

Loya Jirga

Luis María Anson

El vencedor de una guerra civil puede ser incluso generoso y acoger a los que perdieorn. Tras recordar el vae victis de Breno a los romanos y desfigurar a pico los cadáveres enemigos, el militar que ganó con las armas y que se alza con el poder absoluto de la victoria se inclina a veces por la incorporación de todos los sumisos a las tareas de reconstrucción nacional.

Lo que pasa es que en Afganistán el vencedor de la guerra civil no es la Alianza del Norte sino Estados Unidos. Sin los bombardeos norteamericanos los antitalibanes seugirían languideciendo sobre las rocas y mesándose las barbas en las cuevas fronterizas. Estados Undios sabe lo que hace falta en Kabul: un gobierno de integración. Por eso Bush II quiere contar con el Rey Zahir. El Rey o es de todos o no es Rey. Si Zahir tuviera cincuenta años tal vez podría llevar adelante sus propósitos. Con cerca de noventa hay mucho de ovluntarism oen su posición. La Loya Jirga, la asamblea de jefes de clanes y tribus, reuniría a una millar de personas, más los jefes militares que se creen ya que son ellos los que han ganado la guerra y el ex presidente Rabbani, un mojarrilla que está moviendo el rabo en la capital afgana, indignando al general tragaldaba Abdul Qassim Fahim. ¡Menudo lío!

Un acuerdo en la Loya Jirga es lo que quiere Estados Unidos y lo que el Rey propuso desde el primer momento y reiteró ayer. Pero a ver quién pastorea a esa manada de tigres, quién acalla a esa jaula de grillos. Mucho me temo que la Loya Jirga no sea como los congresos de los partidos políticos españoles con tanta gente mansurrona y lanar que se dedica durante unos días a balar dulcemente en rebaño las cualidades del líder.

Luis María Anson

19 Noviembre 2001

Cuadrar Afganistán

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Con el régimen talibán apenas limitado al último refugio de Kandahar, que negocia su rendición a jefes tribales más neutrales que favorables a Occidente, el problema para Estados Unidos y la ONU es el de lograr que se establezca en Kabul un Gobierno amigo. La alternativa, escasamente alentadora, sería que Afganistán vuelva a ser un rompecabezas de poderes locales dirigidos por losseñores de la guerra, no especialmente interesados en combatir el terrorismo islámico.

La victoria de la Alianza del Norte, que en lo militar se reduce al control de Kabul y algunas localidades del norte, ha puesto de relieve que, aunque es una fuerzamoderada en comparación a los talibanes, su fondo común con éstos es un tribalismo exacerbado que sólo hace de ellos aliados circunstanciales de Occidente. Por esa razón no va a ser fácil que los enviados de la ONU logren cuadrar un Gobierno nacional que siga combatiendo al talibanismo residual que resista en las montañas y coopere, en general, con Occidente.

Aunque hable de unidad nacional, la Alianza del Norte, frágil coalición de las minorías uzbeka, tayika y hazar, apenas disimula que quiere capitalizar su fácil victoria y que daría la mínima entrada posible en el poder a la mayoría pastún, a la que pertenecen los talibanes. Pero Pakistán, enemigo mortal de la Alianza, necesita, por razones internas, asegurarse la presencia de un componente pastún, e incluso talibán, en el nuevo poder. Entre unos y otros, el ex rey Zahir flota -sin fuerzas locales que le apoyen con convicción- entre un enjambre de líderes locales que lo último que quieren es un poder, cualquiera que sea, en Kabul.

Si se añade que aún resta la captura de Bin Laden, puede concluirse que la victoria militar de Estados Unidos y su escudero británico está todavía lejos de verse coronada por una paz políticamente estable. Es el sino de un país en el que las cuentas de las grandes potencias casi nunca cuadran del todo.

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