24 febrero 2007

Fracasa el ‘talk-show’ de Mandarina ‘Díselo a Jordi’ presentado por Jordi González para TELECINCO

Hechos

El 24.02.2007 se estrenó el programa ‘Díselo a Jordi’ de Mandarina, presentado por D. Jordi González, en TELECINCO. El programa se retiró de la parrilla el 3.06.2007.

Lecturas

El 24.02.2007 se estrenó el programa ‘Díselo a Jordi’ de Mandarina, presentado por D. Jordi González y dirigido por D. Alberto Pierres en el operador TELECINCO, como un talk-show que busca seguir el estilo del ‘Diario de Patricia’ que Boomerang realiza para ANTENA 3 TV.

El programa fue promocionado desde ‘Sábado Dolce Vita’

D. Jordi González acudió el programa de D. Santi Acosta ‘Sábado Dolce Vita’, programa estrella de la productora Mandarina, que era la misma que realizaba ‘Díselo a Jordi’. D. Jordi González asegura que el programa ‘Díselo a Jordi’ va a huir del morbo. Se estrenan con la novia de una de las personas que murió en los atentados en la Terminal 4.

En el programa ‘Díselo a Jordi’ se someterá a invitados al polígrafo siguiendo el estilo habitual que mantienen la mayoría de programas de Antena 3 TV y Telecinco.

En el programa ‘Díselo a Jordi’ del 7 de mayo de 2007 D. Jordi González entrevistó a la mujer que aseguraba ser la mayor fan de Dña. Belén Esteban Menéndez, y la reunió en pantalla con la tertuliana a la que tanto admiraba.

El programa deja de emitirse el 3 de junio de 2007, en uno de sus últimas programas a una chica del público un chico le chupo los pies en directo y D. Jordi González comentó ante ello: “Dicen que la TV es mitad horterada, mitad lujo. Otra vez veremos la parte del lujo”.

09 Abril 2007

Pues yo no se lo contaría

Marcos Morales

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Aún me resulta la mar de extraño contemplar a Jordi González jugando a Isabel Gemio en su programa ‘Díselo a Jordi’. El hombre antaño adalid de la TV más golfa y nocturna, suda ahora tinta china en este programa de testimonios, al que acude casi siempre gente que tiene muy poquito que decir. Supongo, y es sólo una teoría que la parquedad en palabras del a mayoría de los invitados o invitadas más bien, se deberá a que no se fian, a que ya saben que cada intervención viene seguida de una sorpresa lacrimógena y, claro, la gente acude escamada intentando no perder nunca de vista su retaguardia. Claro que, sin esas sorpresa, el programa no sería lo mismo, no podríamos asistir a ese ‘torrente de sentimientos’ (no son palabras mías, sino de González) que convierten las desgracias más tremendas en espectáculo televisivo. Ayer, a trompicones, conocimos por ejemplo, la odisea de nueve hermanos separados de niños porque la madre no podía atenderles y que ahora intentaba reencontrarse después de una vida en casas adoptivas e internados. La historia de una de ellas, Pepita, era una sucesión de desgracias, pero no fue ella quien nos la contó. Tuvo que ser el propio Jordi quien iba avanzando cada uno de estos episodios tan tristes, para que ella los certificara a golpe de monosílabo. Se ve que estaba más pendiente de lo que se le avecinaba que de aclarar las dudas de presentador. Y yo lo entiendo perfectamente. Yo, si pudiera elegir, tampoco se lo diría a Jordi.

Marcos Morales