1 septiembre 1994
Echanove aceptó una oferta de la televisión pública con una oferta de 7 millones de pesetas
Cambio de actor en la serie ‘Hermanos de Leche’ de José Frade: El personaje de Juan Echanove pasa a ser interpretado por Wyoming
Hechos
- En septiembre de 1994 se estrenó en ANTENA 3 TV la serie ‘Canguros’ producida por D. José Frade y una nueva temporada de ‘Hermanos de Leche’ en la que Gran Wyoming reemplazaría al personaje que en la temporada anterior había interpretado D. Juan Echanove.
Lecturas
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Antena 3 tiene un problema que cualquier cadena desearía tener hasta que le sucede: una de sus series nuevas ha funcionado y uno de sus dos protagonistas se marcha. Estrenada el 10 de abril de 1994, Hermanos de leche, producción de José Frade Producciones, había encontrado rápidamente su sitio en las noches de los domingos. La telecomedia partía de una fórmula sencilla: Juan «el Gordi», interpretado por Juan Echanove Labanda, y Chus, encarnado por José Coronado García, fueron amamantados de pequeños por la misma nodriza y vuelven a encontrarse de adultos cuando ambos acaban de separarse de sus mujeres. Los dos divorciados terminan compartiendo piso y sus caracteres contrapuestos proporcionan el motor de la comedia, acompañados por Cristina Higueras como Leonor y Fiorella Faltoyano como Elena. La pareja Coronado-Echanove constituía buena parte del atractivo: el primero componía el galán atractivo y seguro de sí mismo; el segundo, el contrapunto más torpe, sentimental y cómico. El resultado había sido suficientemente bueno para que Antena 3 encargase 26 nuevos episodios. Las estadísticas de audiencia de 1994 sitúan la serie alrededor de cuatro millones de espectadores y un 28,5% de cuota, entre los espacios destacados de la cadena.
Pero Antena 3 había perdido precisamente a la mitad de aquella pareja. Echanove rechazó una oferta de la productora que la prensa cifró en más de 72 millones de pesetas y aceptó regresar a TVE para recuperar a Cosme en la continuación de Turno de oficio, la serie que había contribuido a lanzarlo profesionalmente en 1986. El presidente de Antena 3, Antonio Asensio Pizarro, convirtió la marcha del actor en un ejemplo de su batalla contra lo que consideraba competencia desleal de la televisión pública: aseguró que Antena 3 pagaba a Echanove 600.000 pesetas por capítulo, mientras TVE iba a pagarle siete millones. «Sigue disparando con pólvora del rey», protestó Asensio al reprochar a la televisión estatal que pudiera utilizar sus recursos para llevarse a una de las estrellas de una cadena privada. La diferencia es tan extraordinaria que conviene mantenerla como declaración de Asensio y no como una comparación contractual independientemente verificada. Lo seguro es que la oferta de TVE provocó la salida de Echanove y obligó a José Frade y Antena 3 a decidir entre cancelar una serie que acababa de triunfar o intentar algo prácticamente inédito en la ficción española.
La solución será José Miguel Monzón Navarro, el Gran Wyoming. José Coronado ha renovado y continuará siendo Chus; Wyoming ocupará el lugar dejado por Echanove. Inicialmente llegó a barajarse una fórmula en la que el personaje de Echanove moriría y Wyoming aparecería como un nuevo personaje en su entierro. Finalmente se adoptará una solución todavía más arriesgada: Wyoming no interpretará a otro hombre, sino al mismo Juan «el Gordi» que interpretaba Echanove. Un accidente y una posterior operación de cirugía reconstructiva explicarán que Juan regrese con un rostro completamente diferente. La ficción española se dispone así a comprobar hasta qué punto el público está enamorado de una serie y sus personajes o de los actores que les han dado vida. Antena 3 conserva Hermanos de leche, pero para hacerlo tendrá que pedir a sus espectadores algo insólito: que miren a Wyoming y acepten que continúan viendo a Echanove.
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ANTONIO ASENSIO (ANTENA 3 TV): «TVE HA PAGADO SIETE MILLONES A ECHANOVE»
26 Septiembre 1994
Todo sobre sus hombros
Este es el problema entre el guión y los guionados, es decir, los intérpretes que han de dar voz y gesto al texto, escrito en el caso de la telecomedia ‘Hermanos de leche’ por Santiago Moncada. A principios de julio la empresa que emite esta serie esta serie anunció ambiguamente la suspensión de la misma e incluso empezaron a filtrarse motivaciones según las cuales el actor Juan Echanove era reticente a continuar en la piel de su personaje. Incluso parecía preseleccionado el sustituto, el Gran Wyoming. Pero las ambigüedades quedaron resultas la noche del domingo y aquí están ya los nuevos capítulos con la pareja estable que componen Echanove y Coronado.
No es cosa de discutir, porque todo el mundo lo reconocemos, el gran valor de ambos actores. Pero son personajes muy definidos, casi clonicos respecto a sí mismos porque hacen siempre una especie de imitación de sus otras afortunadas apariciones en series y películas anteriores. Ello se debe a que, a mi modesto juicio, el guión también se supedita a esa exigencia de repetir gestos, actitudes y recursos.
Son infinitas las obras de teatro o los filmes hechos a medida de un actor, pero creo que sería más enriquecedor para el arte español dar más rienda libre a los creadores que son en primera instancia los escritores-guionistas y los directores.
Hace años que se decía que para Ángel de Andrés no había que escribir textos, sino dejarlo salir a escena a leer la guía telefónica; el público se reiría. Algo de esto sucede con la necesidad de escribir una serie que no tiene una idea muy clara ni un mensaje comprensible; sólo el servicio a los actores y el rendimiento que éstos dan cara a la audiencia.
Estos años el cine y la televisión vienen demostrando que gozamos de una brillante generación de escritores y directores españoles. Mi sugerencia es que no los escondamos detrás de los actores por eficaces que éstos sean. En una palabra, que la rentabilidad comercial y popular no ponga tapias.
Luis Apostua
El Análisis
Los norteamericanos llevan años demostrando que una serie puede sobrevivir incluso a una operación que contradice la evidencia de los ojos del espectador. El ejemplo clásico es Embrujada: Dick York interpretó durante cinco temporadas a Darrin Stephens y, cuando sus problemas de salud le obligaron a abandonar, Dick Sargent apareció interpretando exactamente al mismo marido de Samantha sin que nadie necesitara demasiadas explicaciones. De aquel caso procede incluso la expresión «síndrome Darrin» para designar el cambio de intérprete sin cambio de personaje. También Dallas había demostrado hasta dónde podía estirarse la credulidad del público cuando una estrella desaparecía o regresaba. En España no tenemos todavía semejante tradición. Antena 3 va a inaugurarla porque no está dispuesta a enterrar una serie rentable sólo porque Juan Echanove Labanda haya preferido regresar a TVE. La diferencia es que aquí los guionistas no pretenden ignorar el cambio: van a convertirlo en argumento. Juan sufrirá un accidente, será reconstruido quirúrgicamente y aparecerá convertido en el Gran Wyoming. Es una solución disparatada, pero quizá precisamente por eso sea la única posible. Nadie puede fingir que Wyoming se parece a Echanove; resulta más sencillo reconocer ante el espectador que no se parecen en absoluto e inventar una explicación.
El riesgo es enorme porque Hermanos de leche no es una serie coral en la que pueda desaparecer discretamente un secundario: la serie son, en gran medida, Coronado y Echanove. La química entre Chus y Juan es el concepto mismo del programa. Sustituir a Echanove equivale a cambiar una de las dos ruedas de una bicicleta mientras sigue circulando. Pero la alternativa empresarial resulta todavía menos atractiva: cancelar una ficción de unos cuatro millones de espectadores porque TVE ha contratado a uno de sus protagonistas. Antena 3 y José Frade han elegido conservar la marca, a Coronado, los restantes personajes y los guiones y apostar a que Wyoming pueda apropiarse de Juan sin intentar imitar a Echanove. Si funciona, habrán demostrado algo importante para una industria televisiva española que empieza a producir series de larga duración: un personaje puede llegar a pertenecer más a la serie que al actor que lo creó. Si fracasa, Hermanos de leche demostrará exactamente lo contrario.
JF