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El Consejero Delegado de la empresa, Manuel Milián Mestre, bloqueó la publicación de un número que incluía artículos de la redacción contra los propietarios del medio

Guerra entre la redacción del DIARIO DE BARCELONA y los propietarios: Tristán la Rosa reemplazado por Antonio Alemany

HECHOS

  • El 13 de octubre de 1977 el DIARIO DE BARCELONA no salió publicado por la oposición de la empresa propietario del diario Barcelonesa de Publicaciones S. A., editora del DIARIO DE BARCELONA a que salieran publicados determinados artículos tras el despido de D. Tristán la Rosa como director.

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Tras los incidentes el Brusi y varios días con la publicación suspendida se publicó una nota en la que se reconocía la emotiva despedida de D. Tristán La Rosa por parte de la redacción del periódico que fue autorizada por el consejero delegado D. Manuel Milián Mestre y por el director D. Antonio Alemany Dezcallar.

14 Octubre 1977

Catalanidad, Independencia, libertad

Editorial (Director: Antonio Alemany)

Un relevo en la titularidad de la dirección supone, en cierto modo, el inicio de una nueva etapa, resultando momento casi obligado para la reflexión serena y clarificadora acerca de los planteamientos informativos de DIARIO DE BARCELONA.

Hoy se ha producido cambio de director en el Brusi. Un excelente profesional – Tristán La Rosa – ha cedido los trastos, entre las muestras de afecto y cariño de sus compañeros, al nuevo director, Antonio Alemany Dezcallar. Un relevo en la titularidad de la dirección supone, en cierto modo, el inicio de una nueva etapa, resultando momento casi obligado para la reflexión serena y clarificadora acerca de los planteamientos informativos de DIARIO DE BARCELONA.

Es momento, pues, de afirmar que la catalanidad de esta institución periodística que es el Brusi va a constituir uno de los principios nucleares que inspirarán – como han inspirado siempre – sus contenidos y planteamientos ideológicos. Luchar por una Catalunya grande, fiel a sus tradiciones democráticas seculares, plenamente instalada en sus instituciones de autogobierno y solidario con el resto de los pueblos de España es obligación moral que asumimos todos los que hacemos este periódico.

Es momento, también, de proclamar que la independencia es el bien más preciado de este periódico, entendiendo por independencia el rechazo de cualquier sumisión a los intereses de no importa que partido político o grupo de presión fuere del color que fuere. Ni las militancias políticas, ni las militancias ideológicas torcerán un ápice la objetividad y neutralidad informativas de DIARIO DE BARCELONA

Es momento asimismo de declarar que entendemos la libertad informativa como fruto de un análisis riguroso de los hechos y como resultante de una cierta disposición a que las voces políticas legalmente reconocidas por las leyes del Estado, puedan ser escuchadas a través de nuestro periódico. Nos queremos plurales y pluralistas, porque creemos que sólo de la discusión civilizada puede surgir la verdad que nos hará libres.

Finalmente, es el momento de subrayar que nuestra catalanidad, nuestra independencia nuestra libertad sólo puede expresarse a través de la moderación y del equilibrio en la forma, conscientes de que la objetividad y la valentía informativas limitan con la violencia de la palabra, con la violencia del tono y con la violencia de la intención dolosa.

27 Octubre 1977

Carta a un director caído

Antonio Álvarez Solís

Querido Tristán la Rosa

Hoy me toca a mí escribir una carta. El género vuelve a tener predicamento. Quizá porque se preste a reflexiones íntimas y lineales. Tal vez porque resulte más practicable para las argumentaciones, que se volverían complicadas recurriendo a otro género liteario. En cualquier caso, ahí van mis cuatro letras.

Todos sabemos cómo te han cesado en la dirección de DIARIO DE BARCELONA. La redacción hizo cuestión de honor la limpieza democrática de la información y tú pusiste tu cabeza en ese platillo de la balanza.

Total, que perdiste.

Tenía que suceder. Desde el momento que asumiste la incuestionable realidad de que los periodistas vamos por un lado y la inmensa mayoría de nuestras empresas por otro, estabas condenado a muerte. Te mantenías en pie sólo merced a tu prestigio personal y a la solidaridad que te llegaba desde muchos estratos sociales. Pero ganaron los de siempre.

Sin embargo, ¿qué ibas a hacer Tristán, sino defenderte a cañonazos desde el puente del barco? Esto de ser periodista es un coña filipina. La sociedad te exige que le des una información clara, objetiva – pese a la dificultad que la objetividad entraña en sí misma — y al servicio de una ideología y de unos valores que no son la idoelogía nio los valores de las masas. Ello aparte, ya sabes que quien paga, manda, como dice un viejo refrán valido en casi todas las paremiologías españolas. Como verás, una gaita. EL juego consiste en que has de emplear los medios del adversario para servir, por el contrario, a quienes estás unido por tu condición de trabajador y que, claro es, esperan de ti que luches como hombre de bien en esta vanguardia que el periodismo acostumbra a ser dentro de las sociedades en crisis.

Luego, cuando llega el despido, vienen los banquetes, los telegramas de adhesión y los correspondientes discursos. Y tras ello, el despedido adhesionado, discurseado y banqueteado ha de volver a la tarea de encontrar empleo entre aquellos que lo tiene en su mano para, una vez conseguido, retornar a la batalla por una información veraz, objetiva y avanzada, que lleva a nuevos despidos, nuevos banquetes, nuevas adhesiones y renovados discursos.

Querido Tristán: ¿Por qué nacería uno periodista y español? Con una sola de las dos cosas ya habría bastante para renegar del destino. Pues bien, a nosotros nos han caído las dos juntas. Y encima nos llevan a galeras de vez en cuando y nos dicen que nos pasamos y que no tenemos conciencia y que qué mal lo hacemos ne ocasiones y que así cualquiera en otras.

Uno, que te conoce bien, sabe que has logrado compatibilizar el ardimiento por la verdad con la sajona lejanía que nos facilita la resignación ante la locura del mundo. Por eso eres espejo de profesionales, que es una frase muy cursi, pero que también la podemos emplear porque ya no viene de una. Y gracias a esa compatibilización que te lleva a ser sonrientemente resignado dentro del escepticismo personal puedes seguir escribiendo como escribes y recibiendo patadas como las que te atizan, que uno sabe – ay, Dios – cómo son. Porque nuestras vidas, Tristán, son los ríos que van a dar en la mar que es el morir. Sólo que nosotros nos morimos buscanod la verdad, que es mal negocio. Porque el que la busca, la encuentra.

Antonio Álvarez Solís

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