13 febrero 1949

Hungria: La dictadura comunista de Rakosi condena a cadena perpetua al cardenal Mindszenty acusándole de ‘conspirar con la ayuda de potencias occidentales’

Hechos

  • El 26.12.1948 el cardenal  József Pehm ‘Mindszeny’ fue encarcelado por orden de las autoridades de la República Popular de Hungría.
  • El 13 de febrero de 1949 el cardenal Mindszenty fue condenado a cadena perpetua.

Lecturas

El Ministro de Interior de la Hungría comunista, en una breve nota informativa este 26 de diciembre de 1948 ha anunciado la detención del cardenal primado de Hungría, Joseph Mindszenty. La policía detuvo al cardenal en su residencia de Esztergon a orillas del Danubio.

Aun cuando se esperaba que el gobierno tomase alguna medida respecto del prelado, a noticia de su detención ha causado sorpresa.

La atención pública estaba fija en el cardenal desde el 19 de noviembre, cuando fue detenido su secretario, el Dr. Zakar, por sospechas de alta traición.

En Budapest se especula con la posibilidad de que el arzobispo de Eger, ocupe la sede cardenalicia. 

El cardenal Jószef Mindzenty, primado de Hungría ha sido condenado este 13 de febrero de 1949 a cadena perpetua. El tribunal comunista encontró culpable a Mindszenty – primer jerarca católico llevado a los tribunales húngaros desde 1911 – de los cargos de ‘conspiración para acabar con el orden democrático húngaro con ayuda de las potencias occidentales’ y de ‘haber organizado el mercado negro’. El juicio se ha desarrollado sin garantías jurídicas y ha provocado graves críticas en los medios occidentales, donde se afirma que la ocnfesión del cardenal Mindszenty es producto de las torturas de la policía comunista húngara y de otras confesiones obtenidas por drogas inyectadas.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en que Hungría fue liberada / ocupada por tropas de la Unión Soviética, el país está dirigido por el stalinista Matias Rakosi como Secretario General del Partido Socialista Obrero de Húngria (el partido comunista único), designado directamente por Stalin.

La represión de Rakosi también será contra sus propios camaradas llegando a su momento más elevado cuando ordenó la ejecución de Laszlo Rajk.

El Análisis

Mindszenty frente al Estado comunista

JF Lamata

La condena a cadena perpetua del cardenal József Mindszenty, pronunciada el pasado 13 de febrero por un tribunal de la recién constituida República Popular de Hungría, es un símbolo inequívoco del rumbo que ha tomado el nuevo Estado bajo la férrea dirección comunista de Mátyás Rákosi. Con su arresto en diciembre de 1948 y este juicio que difícilmente puede calificarse de justo, el régimen húngaro ha querido dar una clara señal: no habrá lugar para una Iglesia libre ni para voces morales independientes en la Hungría socialista.

Mindszenty, arzobispo de Esztergom y primado de Hungría, había sido durante años un firme defensor de la soberanía espiritual de la Iglesia católica frente a los avances del Estado totalitario. Su figura, incorruptible y desafiante, se convirtió en un obstáculo intolerable para quienes pretenden imponer una ideología única. Acusado de traición, conspiración y actividades contrarrevolucionarias, su verdadero «crimen» ha sido la defensa de la libertad religiosa y su negativa a doblegarse ante un poder político que quiere subordinar lo espiritual a lo ideológico.

Este proceso —como los que ya se han visto en otros países del este bajo dominio soviético— responde a un patrón: eliminar toda autoridad que no emane del Partido. Hungría, como Polonia, Checoslovaquia y Bulgaria, se adentra aceleradamente en el modelo estalinista, con juicios ejemplarizantes, represión de la disidencia y persecución sistemática de la religión. La figura del cardenal Mindszenty, lejos de desaparecer, ha quedado consagrada como la de un mártir moderno de la libertad de conciencia. Y aunque encerrado en una celda, su voz resuena ahora más allá de las fronteras de Hungría como la de un hombre que se negó a claudicar ante el miedo.

J. F. Lamata