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Iberdrola ficha al exdirigente del PSOE en Madrid Antonio Miguel Carmona Sancipriano como vicepresidente desatando la irea de la izquierda mediática contra él

HECHOS

El 2.10.2019 LA SEXTA y OKDIARIO adelantaron el nombramiento de D. Antonio Miguel Carmona Sancipriano como vicepresidente de Iberdrola.

04 Octubre 2021

Ay, Carmona

Leyre Iglesias Velasco

Anda todo el mundo revolucionado porque a Antonio Miguel Carmona lo han nombrado vicepresidente de Iberdrola España. No comprenden que el ex diputado madrileño decía no albergar simpatías «por Iberdrola ni por ninguna multinacional eléctrica» (¡ninguna!), de modo que es seguro que acepta el puesto no por dinero, poder ni revancha contra Pedro Sánchez, sino para hacer como Adolfo Suárez y democratizar el emporio de Sánchez Galán desde dentro. Se meten con Carmona y su puerta giratoria cuando, en fin, hay formas peores de acabar tras haber sido un peso pesado de la política madrileña.

Fíjense en Cristina Cifuentes o en Pablo Iglesias, ambos carne del show business, a un paso de cualquier variante de Gran Hermano. Bien mirado, lo del socialista huele feo, pero al menos él no hará el ridículo ante los micrófonos. La reconversión de los políticos en tertulianos -tendencia de la que Carmona ha sido maestro- resulta asfixiante. Lo de Ábalos en el Todo es mentira de Risto Mejide es para llorar. Hasta Susana Díaz en Telecinco se hace respetar más. De poco sirve que al 81% de los españoles, según informó este periódico, le disguste que los políticos en activo ejerzan además de comentaristas fijos en radio y televisión. Se ve que la ceguera no los afecta sólo mientras gobiernan sino también después.

Isabel Díaz Ayuso repite a quien quiera escucharla que -a diferencia de otros de su partido y hasta de Más Madrid- no tiene riquezas ni negocios familiares de los que tirar cuando deje la política. La gran pregunta es de qué trabajará el día después, ahora que le ha dicho a Pablo Casado que su única meta es Madrid («delante de tu mujer y de las personas que más te quieren…»; le faltó la avioneta con pancarta o el estadio de béisbol) y todos nos lo hemos creído. Ojalá no se meta en el periodismo crítico, en insultante expresión del ex vicepresidente, ni en el periodismo a secas, que es el único que existe de verdad, por mucho que ese sea su oficio. Y menos tras la operación iliberal à la manière de Sánchez que ha perpetrado en Telemadrid.

Volviendo a Carmona… ay, Carmona. La tele pierde a un contertulio amable, especie marginal, ¡pero Iberdrola gana a un economista crítico! Y el presidente, un ejemplo perfecto del PSOE viejo y malo al que él dice combatir. Como si el suyo buscase regenerar algo.

04 Octubre 2021

Iberdrolo

Alfonso Ussía

Puestos en lo mejor, que Carmona abarate la luz hasta el nivel de sus conocimientos en energía eléctrica
Don Juan March Ordinas, el fundador de la saga, llamó a Ignacio Villalonga Villalba, presidente del Banco Central.
–Tengo mucho interés en que coloques en el Banco a un joven que cuenta con toda mi estima y es además sobrino de un teniente general. Habla cuatro idiomas.
March era uno de los mayores accionistas del Central y su deseo fue interpretado como una orden. El enchufado fue emplazado en el Departamento Extranjero del Banco de Alcalá esquina a Barquillo. Su director, Felipe Navalpotro, a los pocos días habló con Villalonga.
–Don Ignacio, el tipo que nos ha recomendado don Juan March no sirve para nada. No sirve ni para encargar las cestas de Navidad.
Villalonga, muy a su pesar, llamó a March.
–Juan, me comentan mis directores que tu recomendado no sirve, no cumple con el horario, falta mucho, y por muy sobrino que sea de un teniente general no conoce la disciplina ni por el forro. Con tu permiso, voy a ponerlo de patitas en la calle.
–Me lo esperaba, Ignacio. Y tienes mi permiso.
–¿Por qué me lo recomendaste?
–Por amistad con sus padres. Como comprenderás, si hubiera valido para trabajar en un banco, lo habría empleado en la Banca March.
Días atrás, el presidente de Iberdrola recibió una llamada parecida.
–Ignacio, soy el presidente del Gobierno. Y te agradecería que designaras a mi pelota 254.765, el pobre Carmona, vicepresidente de la sociedad. Lleva muchos años humillándose por mi causa, siempre ha sido un mandado disciplinado, no tiene ni idea de electricidad, pero es hombre de palabra fácil y te obedecerá siempre. Tiene mucha experiencia en las tertulias de televisión y radio, en las que ha sumado más comparecencias que Marhuenda, pero como no sé qué hacer con él, te pido que me lo enchufes de vicepresidente, que en el fondo, ahora mismo, es muy poquita cosa. Si lo haces, te quedaré muy agradecido.
Antonio Miguel Carmona, felpudo de Manuela Carmena, ha sido nombrado vicepresidente de Iberdrola. La compensación económica por sentarse en la mesa del Consejo y decir «amén» a todo lo que proponga el presidente, supera los 400.000 euros al año. No se trata de un enchufe entre empresas privadas. Se trata de una coacción política del presidente del Gobierno a una empresa, cuyos mayores accionistas, son los fondos de inversión norteamericanos y árabes, que algo tendrán que decir. Por otra parte, Galán no va a reaccionar como Villalonga:
–Pedro, te voy a devolver a tu consejero porque no es capaz ni de encargar las cestas de Navidad.
Si don José María de Oriol y Urquijo levantara la cabeza, Galán saldría volando desde la azotea de Iberdola del puntapié en el antifonario que le propinaría el gran empresario y jefe de la familia Oriol.
Don Salvador Ventura, capitán del J.J. Sister de las Transmediterránea que en la Ruta Quetzal nos llevó, al mando de Miguel De la Quadra-Salcedo por el Orinoco hasta Ciudad Bolívar y el Amazonas hasta Manaos, nos contó la historia de otro enchufe eléctrico. Un joven desempleado entró a formar parte de la dotación de un barco que cubría el trayecto Cádiz/ Las Palmas. Entró como segundo electricista sin saber nada de electricidad, con la mala fortuna de que en la mitad de la navegación el barco se quedó sin electricidad y el primer electricista había sido evacuado en un helicóptero con un ataque severo de apendicitis. El segundo electricista, gaditano, todo arte, se puso a la tarea, tocó muchos cables, y acuciado por el capitán, como era lógico, no pudo arreglar la avería. Pero su ingenio, en pleno océano, le salvó:
–Capitán, esta avería no es propia del barco. Para mí, que es un fallo de la Sevillana de Electricidad.
Su puesto de trabajo fue una obra de caridad. Lo de Carmona, es pura corrupción, siempre que la corrupción contenga algo de pureza.
La próxima, Adriana Lastra, en Endesa, Gas Natural, Telefónica o Repsol. ¿Puertas giratorias? Más aún. Desfachatez y chulería.
Puestos en lo mejor, que Carmona, abarate la luz hasta el nivel de sus conocimientos en energía eléctrica.
06 Octubre 2021

Carmona y las puertas giratorias

EL PAÍS (Directora: Pepa Bueno)

El anuncio de que el antiguo diputado socialista madrileño Antonio Miguel Carmona ha sido fichado como vicepresidente de Iberdrola España ha desatado la irritación de Podemos, la incomodidad en el PSOE y el regocijo en el PP. Por su actividad como comentarista de televisión, se trata de una cara muy conocida del partido mayoritario en el Gobierno, que ahora pasará a trabajar para el sector eléctrico en un momento de grave crisis de reputación de esas empresas y en medio de un enfrentamiento soterrado con La Moncloa por la intervención para reducir la factura de la luz.

Las compañías energéticas han sido destino durante décadas para decenas de altos cargos de PP, PSOE, PNV y la antigua CiU, entre ellos ministros y hasta dos expresidentes del Gobierno. Es una práctica legal y no es exclusiva de España, pero se trata de una de las puertas giratorias que más escandalizan a los ciudadanos porque afecta a compañías que producen un bien estratégico y de primera necesidad.

El fichaje de Carmona no contribuye precisamente a mejorar la imagen ni de los políticos ni de las compañías. Bien al contrario, extiende una mancha de sospecha sobre el legítimo salto profesional a la empresa privada de personas con experiencia en la Administración, y viceversa. Esa pasarela es habitual en ámbitos especializados y favorece que buenos profesionales dediquen un periodo de su carrera al servicio público, pero está insuficientemente regulada. Así, este caso recuerda la facilidad con la que los cargos públicos ponen sus conocimientos al servicio de la empresa privada sin apenas supervisión sobre incompatibilidades o periodos de carencia. Eso son las puertas giratorias.

En el caso de Carmona ni siquiera es un lobbista bien conectado con La Moncloa. En términos políticos, Iberdrola ha fichado a un tertuliano. Después de su fracasado intento de ser alcalde de Madrid, Carmona fue defenestrado y la relación con la actual cúpula socialista nunca se recuperó. En los últimos tiempos era solo un militante de base, pero con voz en los medios. Es difícil ver alguna utilidad política en este fichaje. En su ámbito privado, Carmona tiene décadas de experiencia como economista, profesor y asesor de empresas. Iberdrola ha transmitido que lo ficha para el ámbito de las relaciones con inversores. Sin embargo, el anuncio enturbia necesariamente la imagen pública de su partido y de la política en general.

El caso de este notorio militante socialista no es apto para lanzar una causa general contra el paso de los políticos a la actividad privada. Sí lo es, en cambio, para devolver al primer plano la necesidad de una regulación de estas pasarelas profesionales que ofrezca una mayor confianza a la ciudadanía sobre su limpieza. La polémica es inane, pero el malestar es real y justificado, una vez más.

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