6 marzo 1936
Su guardaespalas fue asesinado, se especula en la participación de Valdés Larrañaga en el crimen
Intento de asesinato del diputado socialista Luis Jiménez de Asua a manos de pistoleros falangistas
Hechos
En marzo de 1936 se produjo un intento de asesinato contra el diputado D. Luis Jiménez Asua (PSOE) en el que fue asesinado su guardaespaldas.
Lecturas
El diputado socialista y vicepresidente de Las Cortes, D. Luis Jiménez de Asúa ha sido víctima de un atentado del que resultó ileso.
AL parecer los causantes del hecho han sido un grupo de jóvenes miembros de Falange Española de las JONS que tras realizar unos 20 disparos contra el eminente jurista y uno de los padres de la constitución republicana, se dieron a la fuga. Como resultas del atentado, el policía encargado de la custodia del diputado y que en ese momento le acompañaba sufrió diversas heridas de las que murió más tarde. Este hecho demuestra a ojos de los partidarios del Frente Popular que las bandas falangistas pretenden sembrar el terror con una violencia ciega e indiscriminada.
En marzo de 1936 un grupo de falangistas intentó asesinar al diputado socialista don Luis Jiménez Asua, que logró salir ileso, suerte que no tuvo su guardaespaldas, don Jesús Gisbert, cuyas últimas palabras fueron: “Don Luis, me han matado”. Tampoco faltó la hipótesis, al ser catedrático el Sr. Jiménez Asua, de que el motivo del atentado fue un alumno al que había suspendido. ¿Participó el Sr. Valdés Larrañaga (miembro de Falange Española de las JONS) en el crimen?
Como represalia milicianos del Frente Popular destruirán el periódico LA NACIÓN.
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El Análisis
El atentado sufrido por el diputado socialista Luis Jiménez de Asúa, del que logró salir con vida pero que costó la existencia a su escolta, Jesús Gisbert, constituye un nuevo y preocupante episodio en la creciente espiral de violencia política que sacude a España. Jiménez de Asúa, destacado jurista y figura del ala intelectual del socialismo, ha sido objeto de un ataque que muchos atribuyen al entorno de Falange Española de las JONS, organización que se encuentra en proceso de ilegalización por el Gobierno del Frente Popular. La respuesta en los círculos socialistas ha sido inmediata: ven en el atentado un intento deliberado de sembrar el terror en sus filas.
No han faltado teorías paralelas, algunas rozando lo esperpéntico, como la que alude a supuestos alumnos suspendidos en el pasado por el propio Asúa como autores del crimen, aunque lo cierto es que el nombre del falangista Valdés Larrañaga ha aparecido insistentemente en las investigaciones y en los mentideros políticos. Lo que no deja lugar a dudas es que el país se desliza peligrosamente hacia un abismo de confrontación donde la política ya no se combate solo con discursos, sino con pistolas. A cada atentado responde una amenaza, y a cada amenaza un nuevo ajuste de cuentas.
España, en este marzo de 1936, parece más un campo de batalla ideológica que una democracia parlamentaria. La derecha se fracciona, la izquierda gobierna pero no consigue imponer orden, y los extremos se radicalizan. El atentado contra Jiménez de Asúa no es un hecho aislado, sino un síntoma: estamos ante un clima político que devora cualquier intento de convivencia, y en el que los disparos están reemplazando al debate como forma de resolver los desacuerdos. La sangre vertida de Jesús Gisbert es una advertencia amarga de lo que puede venir si no se recupera el respeto a la vida y a las instituciones.
J. F. Lamata