Lecturas
El 9 de enero de 2018 D. Rodrigo Rato Figaredo comparece en el Congreso de los Diputados en una comisión de investigación para analizar la ruina de Bankia – BFA. En esa consparecencia el Sr. Rato Figaredo se epresenta como una víctima de miembros del Gobierno Rajoy entre los que cita expresamente a D. Rafael Catalá Polo, Dña. Fátima Báñez García y D. Cristomal Montoro Romero.
Asegura entre otras cosas:
Que dimitió como presidente de Bankia el 9 de mayo de 2012 porque tal dimisión le fue exigida por el ministro D. Luis de Guindos (aunque.
Su detención se produce el 16 de abril de 2016 después de que el día anterior D. Rafael Catalá Polo, adelante datos fiscales suyos en televisión, y de que el día 14 en el digital VozPopuli se filtrara que el Seplac (Servicio de Investigación del Blanqueo de Capitales, Sepblac, del ministerio de Economía) le investigaba. Y de que la ministra Dña. Fátima Báñez García recomendó a la secretaria del Sr. Rato que se alejara de él porque “iba a tener problemas con sus declaraciones a Hacienda”.
Esa misma noche D. Rodrigo Rato Figaredo concede una entrevista al programa ‘El Gato Al Agua’ de Intereconomía, realizada por el periodista D. Gonzalo Bans, en la que ratifica su versión de los hechos. El Sr. Rato Figaredo ha sido señalado como alguien que ayudó mucho económicamente a Intereconomía TV cuando estaba al frente de Bankia.
Rafael Catalá, ministro de Justicia; Fátima Báñez, ministra de Empleo; Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Luis de Guindos, ministro de Economía. Casi tres años después de ser detenido por alzamiento de bienes y delito fiscal, el ex vicepresidente del Gobierno, ex director del FMI y ex presidente de Bankia, Rodrigo Rato, aprovechó ayer su comparecencia en el Congreso para ajustar cuentas con sus ex compañeros de partido. Les acusó de urdir desde el Gobierno su caída en desgracia en abril de 2015. Mariano Rajoy, su rival y ganador en la sucesión de José María Aznar, no fue mencionado.
«Me da mucha pena que quien fue un gran ministro de Economía haya acabado así», le lanzó el popular Miguel Ángel Paniagua, precisamente el diputado que mantuvo un tono más respetuoso con Rato. «¿Le ha merecido la pena?».
«Más pena me da a mí», contestó el ex vicepresidente en una respuesta que parecía en el mismo tono de suficiencia empleado en el resto de su intervención ante la comisión que investiga en el Congreso la crisis. Pero quien aspiró a ser presidente del Gobierno acusó al PP de profundizar su caída tres años después de la quiebra de Bankia y una inyección pública de 22.424 millones.
«A mí me detienen en mi casa delante de mis hijos y vecinos el 16 de abril de 2015. Con una acusación doble de alzamiento de bienes que no dura ni 15 días y otra de delito fiscal que llevo tres años esperando a que se concrete en una acusación. No hay ningún delito», indicó antes de apuntar a una conspiración por parte de sus antiguos compañeros de partido. «El día anterior a mi detención, el ministro de Justicia cuenta mis datos fiscales en televisión. ¿Cómo los conocía? Él sabrá. El 14 de abril, el ministro de Hacienda habla del tema porque un medio llamado Voz Populi dice que el Sepblac (Servicio de Investigación de Blanqueo de Capitales) dependiente del Ministerio de Economía me investiga».
En el Gobierno no hubo más respuesta que la del Ministerio de Empleo desmintiendo cualquier implicación de Fátima Báñez en los problemas de Rato. Éste le acusó de haber pedido su secretaria que se alejara: «Le dijo que se fuera separando de mí porque voy a tener problemas con mis declaraciones a Hacienda».
El ex delfín del PP había limitado hasta entonces sus ataques a Luis de Guindos al señalarle como desencadenante de la crisis de confianza que barrió a la propia Bankia junto al sector financiero en 2012. «Declaró que al sector le faltaban 60.000 millones de euros y en ese momento las acciones de los bancos empezaron a caer. Tras exigir mi dimisión que se hizo efectiva el 9 de mayo, la acción de Bankia se desplomó». De este modo Rato vinculó su caída a los meses críticos vividos por la economía española en el verano de 2012, «cuando salieron 250.000 millones de euros, la prima de riesgo se disparó y hubo que pedir un rescate por 100.000 millones de euros».
Con un tono de piel mucho más pálido de lo habitual en él pero con el carácter que siempre le ha definido, Rato inició la comparecencia encajando con flema las preguntas de los diputados, que en las réplicas se transformaron en dardos. El ex vicepresidente desautorizaba a sus interrogadores aleccionándoles sobre las leyes de oferta y demanda, la curva de tipos, lo que es y no es una burbuja, los deberes de un representante de la soberanía nacional…
Pero la tensión creció a medida que Alberto Garzón (IU) le indicaba que lo mejor para este país es que acabe en la cárcel; que Antonio Roldán (Ciudadanos), le acusara de ser responsable de un sistema de saqueo institucional; que Pedro Saura (PSOE) le llamara a la cara «presunto delincuente compulsivo» y lo ratificara a pregunta de Ana Oramas para el registro del Congreso.
En una comisión que trata de explicarse la mayor crisis económica sufrida por España, Rato es un personaje central: fue ministro de Economía de la España que acometió las grandes privatizaciones, adoptó el euro y gestó la burbuja inmobiliaria. Fue director del FMI hasta que estalló la recesión mundial. Y fue presidente de la mayor entidad quebrada en el sistema bancario español.
Inmerso en tres causas penales (delito fiscal, tarjetas black y salida a Bolsa de Bankia), tenía mucho que decir. El formato de la intervención acabó debilitando su defensa, que consistió en achacar cualquier responsabilidad previa a su dimisión de Bankia a las condiciones macroeconómicas y descargar cualquier responsabilidad posterior, es decir, la quiebra de la entidad, a Guindos.
Pero las réplicas debilitaron su aplomo y acabó contradiciendo sus propias tesis. Como cuando utilizó la la independencia del Banco de España para justificar el aval recibido por Bankia para salir a Bolsa y después señaló al supervisor en sentido contrario, como una herramienta política. Así, devolvió al PSOE la responsabilidad de gestar la burbuja crediticia que minó las cajas de ahorros al obligar al BdE a suavizar sus exigencias a partir de 2004, con Pedro Solbes como ministro de Economía.
«El Gobernador entonces era Jaime Caruana, que no es sospechoso de ser socialista», contestó Saura. «Las decisiones del Banco de España no se toman sin que el Gobierno intervenga», aclaró Rato como quien desvela un secreto a un niño.