10 febrero 1992
La querella del periodista del diario EL MUNDO será rechazada por considerarse que lo dicho en el artículo era verdad
Jesús Cacho (EL MUNDO) se querella contra Juan Tomás de Salas (CAMBIO16) por desvelar que cobra por asesorar a financieros
Hechos
- Los artículos ‘De Mala Fuente’ publicados en ejemplares de la revista CAMBIO16 de febrero de 1992 motivaron que el periodista D. Jesús Cachó se querellara contra la revista y su editor y director, D. Juan Tomás de Salas, por considerarlo un delito de injurias.
Lecturas
Los artículos ‘De Mala Fuente’ publicados en ejemplares de la revista CAMBIO16 de febrero de 1992, en los números correspondientes a los días 10 y 17 de febrero de 1992 presentaban al periodista Jesús Cacho como un mercenario que, como periodista criticaba a figuras empresariales y a través de una sociedad personal denominada Asesores 200 S. A., cobraba de ellos. CAMBIO16 es propiedad de D. Juan Tomás de Salas Castellano, a quien se considera autor personal de esos artículos, y que es amigo y socio de Manuel de la Concha y Mariano Rubio, figuras criticas por Jesús Cacho en el periódico EL MUNDO.
Jesús Cacho no contestará desde EL MUNDO a Juan Tomás de Salas, pero el 28 de febrero de 1992 sí lo hará desde una intervención en ‘La Clave’ de Antena 3 TV, calificando al editor de CAMBIO16 de ‘bellaco’.
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LO DICHO EN EL ARTÍCULO DE CAMBIO16:
«Al constatar que el periodista que dirige el ataque [Jesús Cacho] es pluma mercenaria, o lo fue, pues ha simultaneado trabajos de periodista con trabajos más discretos en una empresa de imagen de grandes grupos financieros, natural es sospechar…»
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LOS HECHOS:
D. Jesús Cacho había simultaneado su trabajo como periodista de investigación del diario EL MUNDO con su trabajo ocomo Administrador de la empresa de imagen «Asesores 2000», cuyos socios, a través de la empresa Imagen y Comunicación, suscribió un contrato de promoción de imagen con la empresa Ibercorp.
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10 Febrero 1992
DE MALA FUENTE (I)
Denuncia escándalos en la prensa y en privado sucumbe a la tentación
Fuentes registrales han revelado a esta sección datos que demuestran que el gran periodista Jesús Cacho, debelados infatigable de escándalos, sucumbió a la tentación capitalista y se convirtió en accionista y administrador de una empresa asesora de imagen. Se trata concretamente de la firma totoya Asesores 200 S A, que obtuvo grandes contratos discretos para llevar la imagen de empresas públicas y bancarias. Las mismas fuentes se escandalizan al recordar que el accionista de Asesores S A escribía libros muy vendidos sobre señores que presidían las empresas clientes de Asesores 2000. Y también escribía – y escribe – en la prensa violentos artículos denunciando escándalos de todo tipo, sin especificar si los buenos de las historias son clientes o si los malos se niegan a contratar los servicios de Asesores 2000 S A. ¿Conflicto de intereses? ¿Corrupción periodística? ¿Casualidad inefable? Vaya usted a saber. En cualquier caso las fuentes respiraron mejor al advertir que Jesús Cacho cesó como administrador de Asesores 2000 S A, aunque no se sabe si cesó o no como accionista. Se sabe que el diario italoespañol EL MUNDO, donde trabaja Jesús Cacho, ha iniciado investigación sobre este asunto. Y se sabe también que políticos acusados de corruptelas diversas respiraron mejor al conocer los curiosos afanes empresariales del escandalista Cacho. Ya no están tan solitos.
Como hacer periodismo y apuñalar a la vez
Siendo socio de Asesores 2000 S A y con un paralelo trabajo de periodista, se puede pasar por este país como una plaga de langosta. Ejemplo: se lanzan ataques desusados por ‘escándalo’ contra un ciudadano y, cuando este no sabe qué hacer ni por qué le ataca el periodista del diario italioespañol aparece Asesores 2000 S. A. y explica, como empresa neutral, que los males de la víctima se deben a su amistad con el Grupo16. Abandone al Grupo y ya no se le atacará Pizca, aseguran los expertos Asesores 2000 S A. Ocurre sólo que Pizca está en ambos lados, de periodista agresor y de asesor neutral. ¡Ele, juego limpio!
17 Febrero 1992
DE MALA FUENTE (II)
EL MUNDO confirma que Cacho tenía negocios ‘Non Sanctos’
El diario italiano, que ha logrado ya la inédita hazaña de anunciar que vende el doble de sí mismo, confirmó con malos modos la semana pasada que el escandalista Jesús Cacho trabajó en la firma de intoxicación de imagen Asesores 2000, mientras seguía escribiendo en la prensa. Fuentes cada vez más preocupadas por los vientos de corrupción que soplan en ciertas áreas de la prensa española, insisten en que el pítome de la corrupción periodística consiste en compatibilizar un trabajo en prensa con acciones y poder en empresas de imagen, cuyo objetivo principal es publicar artículos en los periódicos, previo sustancioso pago. Vender noticias en cadena, se llama esta fórmula.
Jesús Cacho fue administrador de Asesores 2000 S. A. y no solo accionista
Afirman los italoespañoles que es radicalmente falso que Cacho tenga interés económico alguno en ninguna empresa de imagen, aunque reconocen que ‘hace cuatro años, durante un muy breve periodo… Cacho aceptó figurar como accionista en… un mero proyecto…’. La verdad fue que Jesús Cacho suscribió un 20% de las acciones de Asesores 2000 S. A. y fue nombrado administrador solidario de la empresa – no sólo fue accionista, sino administrador solidario – en junta general extraordinaria del 22 de agosto de 1988. Y allí siguió hasta el 25 de julio de 1989, cuando en otra junta cesó de su cargo de administrador solidario. No se sabe si vendió o no sus acciones en Asesores 2000 al cesar en su cargo. Pero sí se sabe que sigue muy unido a su vieja empresa, aunque ya no la administre.
Cacho salió malamente de EL PAÍS
En junio de 1988, justo antes de entrar en Asesores 2000 S. A., Jesús Cacho tuvo un gravísimo problema con la dirección de EL PAÍS, en cuya sección económica trabajaba, por haber dado noticias, filtradas según él por Javier de la Rosa, que perjudicaba gravemente a los Albertos en su batalla por el Banco Central. Jesús Cacho fue despedido de EL PAÍS por esta inquietante andanza. Y paso entonces a la clandestinidad periodística de Asesores 2000 S. A.
Mientras administraba Asesores 2000 escribía en el diario ABC
Pero el trabajo discreto de Asesores 2000 S. A. lo simultaneó con su trabajo público en el diario ABC. Y ahí sí se plantea el problema ético. Sin conocer la lista de clientes de Asesores 2000, es difícil saber lo que su administrador escribía por libre y lo que escribía para sus clientes de pago. Imposible saber con certeza, pero si es posible sospechar. El lector tiene derecho a saber, por ejemplo, si el sesudo artículo que escribió Jesús Cacho en el ABC defendiendo a ciertas empresas frente a otras para suministrar 24 trenes al TAV, el verdadero ‘negocio del siglo’, era artículo de pago o simple liberalidad de Jesús Cacho. El lector tiene derecho a saber. ¿Los artículos sobre KIO y Torras Hostench eran liberales o de pago? El lector tiene derecho a saber.
Y además publicaba libros polémicos sobre grandes batallas empresariales
En septiembre de 1988, cuando ya administraba Asesores 2000, Jesús Cacho publica su libro ‘Asalto al poder’ y a fines de 1989 publica ‘Duelo de Titanes’. Son libros sobre la fulgurante ascensión de Mario Conde y demás descomunales batallas bancarias de la época, que suscitaron críticas de parcialidad en ciertos medios. El lector tiene derecho a saber cuáles protagonistas de esos libros eran clientes de Asesores 2000 y cuáles no. En caso contrario, la credibilidad de libros y opiniones queda totalmente bajo sospecha.
16 Marzo 1992
¡OH, QUE BONITA ES LA MAFIA!
LES ves ahí con sus curas de adelgazamiento, o con sus mujeres nuevas, o con sus sonrisas educadas y elegantes, claveteando las dos filas centrales del anfiteatro del Auditorio Nacional de Música, y te das cuenta de lo mucho que les has admirado siempre. Tras el hundimiento de UCD eran, de hecho, tu gran esperanza blanca para ese proyecto de modernización liberal y kennediana que, a modo de revolución desde arriba, llevas veinte años propugnando para España. De Harvard a la London School, de Popper a Bertrand Russell, todo el saber contemporáneo parecía concentrarse en sus cráneos privilegiados. Desayunabas con Mariano en la biblioteca del Banco o te tomabas un whisky a media tarde con Miguel y ya tenías la página del domingo encarrilada. Nunca salías de vacío. Hablar con ellos ampliaba tus horizontes mentales, te hacía cargar las baterías, más que una semana en Boston, más que una mañana en Foyles. Frente al fraguismo altitronante y al guerrismo navajero, eran ellos los que de verdad llevaban el Estado en la cabeza. Y dices el Estado, no ya la Economía, porque tú eras de los que en pleno bienio golpista te creías a pie juntillas aquello de que la movida militar se arreglaría el día que nombraran a Mariano ministro de Defensa; y porque tú fuiste el que levantó acta periodística de aquella comida en la Menéndez en la que Miguel explicó su proyecto de política interior, exterior y mediopensionista ante la mirada atónita de un ninguneado Enrique Barón cuyo tamaño iba menguando por momentos. Lo que más te subyugaba era su estilo, ese toque Servan-Schreiber de frialdad y distinción. Diez años después, aún les recuerdas mano a mano en el saloncito de Asga 1, mes y medio antes de que el PSOE ganara las elecciones, maquinando sobre cómo levantarle el imperio de la abeja a Ruiz Mateos y sobre cómo levantarle la chica al dueño de la casa. Enseguida leías que los Bancos de Rumasa se negaban a pasar por el aro de la «Autoridad Monetaria» -ése ha sido durante década y media el alias de Mariano, antes de que empezara a utilizar el de «M. Jiménez»- o te enterabas de que Griñón había invitado a Miguel a pasar el fin de semana en Malpica, y sentías la simpatía y emoción que siempre suscita ver a dos timadores de guante blanco detrás de las líneas enemigas, a punto ya de lograr sus objetivos. Tal vez sea un síntoma definitivo de esnobismo, pero hace quince días volviste a sentir y a disfrutar de la magia del personaje incluso cuando te diste cuenta de que Mariano te había llamado allí, con toda urgencia, después de dos años de paréntesis, tan sólo para mentirte. Y aunque detrás de esa mentira había existido una maniobra indigna contra el más limpio de los mundos, la fineza con que él la fue desplegando te cautivó de nuevo, te hizo desear futuros y más prolongados encuentros. Al margen de las dos deidades mayores, siempre tuviste buena opinión de García Díez con su bigote de menestral republicano, a quien sus colaboradores llamaban «Karpojo», y por eso te dejó de piedra el otro día Antonio Herrero cuando te contó lo de que tiene un chalet en Gstaad de no sé cuántos cientos de millones, que a ver cómo sale eso de un sueldo de ministro, o de un despacho que no sea algo más que despacho. Desde el principio recelaste, en cambio, de Bustelo, cuya mirada de Iscariote revirado siempre presagió grandes traiciones: de ahí que no te extrañara nada encontrártelo en misa y repicando, representando a la vez el interés público en el Consejo del Banco de España y el muy privado y espúreo como intermediario del BCCI, cobrando, claro está, de los dos lados. Sólo la falta de punch de la oposición explica, por cierto, que Mariano sobreviviera a ese primer round, cuando, como ahora, su irresponsabilidad «in vigilando» lo descalifica para continuar al frente de una institución de la que por encima de todo debe emanar credibilidad y confianza. En todo caso tu preferido era y sigue siendo Concha. El leal, el siempre animoso, el bueno de Concha. Un rostro franco y abierto, extraído de «iQué bello es vivir!» o cualquiera de esas películas de Frank Capra que irradian optimismo y fe en el ser humano. El agente de bolsa, hijo de agente de bolsa, que dedicó tantos esfuerzos e ilusiones a la reforma del Mercado de Valores. El príncipe constante que después de muchos amagos, meandros y altibajos, más allá de los dimes y diretes, logra vestir de blanco, o más bien del color que fuera, a costa de muchos cientos, tal vez miles de millones, a la mujer a la que quiere. 0 sea, para que te entiendan, exactamente el tipo de persona a la que cualquiera confiaría su dinero. Cuando el otro día te explicaba, tierna criatura, cómo para «evitar el morbo» se le ocurrió no falsificar, sino alterar; no engañar, sino despistar; no delinquir, sino hacer algo «que sé que no está bien», la verdad es que te dieron ganas de pasarle la mano por la espalda y decirle: «Venga, Manolo, no te preocupes, que tu intención ha sido buena, que esto son gajes del oficio, que nadie te podrá decir que no hayas demostrado ser amigo de tus amigos». Y desde entonces estás preocupado, inquieto, no dejas de darle vueltas a la cabeza. No por las teoríastonterías que circulan sin parar: que si esto es el dossier que ya denunció De la Rosa; que si esto es el dossier que ya pillaron haciendo a De la Rosa; que si Mario Conde -a quien por cierto no hay quien mueva de su nuevo rol de apagafuegos de la serenidad- esto o que si los guerristas lo otro; que si la «vendetta» del torpemente difamado Jesús Cacho («No me defiendas, que me hundes», rogaba no hace mucho Concha al amigo paranoico). En el fondo resulta fascinante que el ladrón crea que todos son de su condición hasta el extremo de no entender que detrás de un periódico no haya sino periodistas disfrutando en la persecución de la verdad. No. Lo que te desasosiega, lo que te altera el sueño, lo que te da taquicardia ética es la cochambre de bosque en que se ha transformado la suma de tan egregios árboles. Se te ocurren propuestas como la reforma del Estatuto del Banco de España, a fin de proteger al gobernador de sus propias imprudencias. Aplaudes con una mezcla de ansia y alivio que el nuevo Código tipifique penalmente conductas idénticas a algunas de las que al parecer han dado pie a este turbio «affaire». Hablas de cambiar tal o cual ley, las reglas del juego, el marco jurídico, de llenar el vacío legal… Pero enseguida dudas de que nada sea ya bastante. De que esta España de Felipe González, en la que gente tan guapa hace cosas tan feas, tenga ya remedio alguno.
14 Septiembre 1992
Jesús Cacho, asesor de imagen y periodista
El magistrado juez del Juzgado de Instrucción número 5 de Madrid, José Alberto Gallego Laguna, ha rechazado de nuevo la querella por injurias y calumnias del periodista de EL MUNDO, Jesús Cacho contra el editor y presidente del Grupo16 y director de CAMBIO16, Juan Tomás de Salas, , en un auto en el que se sobresee definitivamente el sumario. En la nueva resolución, el magistrado argumenta que las alegaciones de Jesús Cacho ya se tuvieron en cuenta en su día, cuando se desestimó la querella presentada por el periodista. El magistrado rechazó también la diligencias que solicitó Jesús Cacho así como el recurso de apelación interpuesto, por su improcedencia procesal.
El director de CAMBIO16 había denunciado en la revista a Cacho por simultanear su puesto de administrador de la empresa de imagen Asesores 2.000 con su trabajo como periodista. Gregorio Arroyo, abogado de Juan Tomás de Salas, se opuso al recurso de Jesús Cacho y presentó la documentación que acredita la participación del periódico de EL MUNDO en varias sociedades cuyo objeto social era la promoción de imagen y venta de información. También se presentaron los datos registrales de la empresa Imagen y Comunicación, fundada por dos socios de Cacho en Asesores 2.000, y que suscribió un contrato de promoción de imagen con Ibercorp, empresa de la que posteriormente Jesús Cacho dio cumplida cuenta. Jesús Cacho, que no negó los hechos, consideró que Juan Tomás de Salas había cometido delitos de calumnias e injurias contra él al publicarlos en CAMBIO16.
Jesús Cacho, por otra parte, está citado a declarar ante el juzgado de instrucción de Alcobendas el 18 de septiembre por la querella que ha presentado contra él Juan Tomás de Salas, a quien insultó gravemente en el programa de televisión de José Luis Balbín, ‘La Clave’.
El Análisis
Era un poco absurdo que Juan Tomás de Salas se metiera con Jesús Cacho por tener vínculos con poderes financieros como Mario Conde o Javier de la Rosa, cuando precisamente el motivo por el que Salas estaba tan furioso con Cacho era porque se había metido con otro poder financiero, el de Manuel de la Concha y Mariano Rubio, que eran con quienes tenía vínculos Salas, luego aquí más que una historia de héroes libres y villanos con intereses económicos, era un enfrentamiento entre dos grupos de comunicadores a través de los ‘amigos’ financieros que tenían el uno y el otro.
La ventaja de Cacho es que era él quien había encontrado un punto débil contundente y del que todo el esfuerzo que pudiera poner Salas no iba a impedir que el barco se hundiera.
J. F. Lamata