28 diciembre 1935
Considera que la democracia parlamentaria ha fracasado en España
José Calvo Sotelo constituye el Bloque Nacional, su propia plataforma política para competir con la CEDA por el liderazgo de la derecha en España
Hechos
El 28 de diciembre de 1935 se constituye la Junta General del Bloque Nacional.
Lecturas
El 28 de diciembre de 1935 se constituye la Junta General del Bloque Nacional, la alianza política entre los monárquicos de Renovación Española y los Tradicionalistas (carlistas) que tiene como líderes a D. José Calvo Sotelo, D. Manuel Fal Conde y D. Antonio Goicoechea.
De esta alianza no formarán parte ni la CEDA ni Falange Española. Las derechas, por tanto, no concurrirán aliadas a las elecciones de febrero de 1936 aunque se asume que gobernarán juntas si suman mayoría.
El Análisis
La reciente constitución del Bloque Nacional marca la irrupción definitiva de José Calvo Sotelo como figura central de la derecha española que rechaza todo pacto con la legalidad republicana. A diferencia de la CEDA de Gil Robles, que aún se esfuerza en vestir su acción política de acatamiento institucional, Calvo Sotelo no disimula su desprecio por el régimen salido de 1931. Su discurso es directo, vehemente, y ajeno a las cautelas jurídicas: no viene a convivir con la República, sino a sustituirla. No sorprende, por tanto, que en amplios sectores monárquicos, tradicionalistas (carlistas) y militares se le observe con admiración creciente, como el único con el coraje y la claridad suficientes para decir lo que otros apenas insinúan.
Antiguo ministro de Hacienda bajo la dictadura de Primo de Rivera, su oratoria de tribuno y su tenacidad en la denuncia del sistema republicano le otorgan un protagonismo que va más allá de las previsiones electorales. Aunque su Bloque Nacional probablemente obtendrá menos escaños que la CEDA en las inminentes elecciones, para muchos —especialmente entre los descontentos con el moderantismo de Gil Robles— Calvo Sotelo representa el liderazgo moral y combativo que encarna con mayor fidelidad el sentimiento contrarrevolucionario. En esta nueva configuración de la derecha, tres banderas ondean: la institucional y católica de Gil Robles, la monárquica y desafiante de Calvo Sotelo —con ABC como altavoz— y la juvenil, minoritaria pero violenta de José Antonio Primo de Rivera y su Arriba.
Frente a una izquierda cada vez más movilizada, la derecha no es un bloque homogéneo sino un campo de tensiones entre aceptación y ruptura. Y en ese campo, José Calvo Sotelo se perfila no como un aspirante a gobernar bajo la República, sino como su más decidido sepulturero.
J. F. Lamata