14 noviembre 1918

Josef Pilsudski se convierte en el Dictador de la nueva Polonia independiente formada por territorios provenientes de Rusia y Alemania

Hechos

El 14 de noviembre de 1918 Pilsudski asumió la jefatura del Estado de Polonia.

Lecturas

Josef Pilsudski [Pitsudski] se ha convertido en el jefe de Estado de Polonia con poderes dictatoriales tras la renuncia y transmisión de mando por el Consejo de regencia. Hace apenas cinco días que había sido liberado de la prisión por orden del canciller alemán Max de Bade. Apoyado en Varsovia por la POW, organización secreta militar polaca, izo creer a los soldados alemanes que disponía de un ejército, con lo que logró que evacuarán la capital. El gobernador alemán Beseler ya había huido de Varsovia.

Para consolidar sus fronteras Pilsusdki tendría que afrontar una guerra contra la Rusia Bolchevique, en proceso de convertirse en URSS.

El Análisis

Polonia: el renacer de una nación

JF Lamata

Tras más de un siglo borrada de los mapas por los repartos entre Rusia, Prusia y Austria, Polonia ha resurgido como Estado independiente, y lo ha hecho en uno de los momentos más convulsos de la historia europea. La figura de Josef Pilsudski, recién liberado por los alemanes y recibido con fervor en Varsovia, se ha erigido en símbolo de esta restauración nacional. Apoyado por la POW —la organización clandestina que mantuvo vivo el espíritu polaco durante la guerra—, Pilsudski ha asumido con plenos poderes la jefatura del Estado, tras la renuncia del Consejo de Regencia establecido por los ocupantes. Sin disparar un solo tiro, ha logrado que las tropas alemanas abandonen la capital, creyendo enfrentarse a un ejército invisible que solo existía en la astucia política de quien ahora lidera Polonia.

La creación de Polonia no es solo un acto geopolítico: es el retorno de una identidad que durante más de cien años resistió a la desaparición por medio de la lengua, la cultura y el recuerdo. La proclamación de su independencia, aunque aún necesitada de reconocimiento internacional y definición territorial, es un acto de justicia histórica. Sin embargo, este renacimiento no estará exento de desafíos: las potencias vencedoras de la Gran Guerra deberán acordar sus fronteras, y dentro del país conviven distintas visiones de su futuro. Pero por ahora, Polonia ha hablado con voz propia —y su voz suena como la de Pilsudski, el militar convertido en estadista, que ha sabido transformar el vacío del poder en afirmación nacional.

J. F. Lamata