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Es la segunda vez que el directivo mediático de EL PAÍS, La SER y CANAL PLUS airea el apodo que la revista EL SIGLO creó para referirse a los directivos de ABC, EL MUNDO, DIARIO16, la COPE y ONDA CERO

Juan Luis Cebrián (CEO del Grupo PRISA) descalifica en una Asamblea del IPI a sus competidores llamándoles ‘El Sindicato del Crímen’

HECHOS

El 18.05.1993 el periódico DIARIO16 publicó el editorial «Prensa y Libertad» sobre las palabras de D. Juan Luis Cebrián en Venecia.

18 Mayo 1993

Prensa y libertad

DIARIO16 (Director: José Luis Gutiérrez)

Inesperadamente, en plena campaña electoral, la vida periodística se ha visto sorprendida por un desagradable incidente protagonizado por el ex director de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián, en la Asamblea veneciana del Instituto Internacional de la Prensa (IPI). Los inadmisibles – en su literalidad e intención – juicios críticos vendidos contra el resto de la Prensa madrileña de difusión estatal, a excepción de EL PAÍS, la restrictiva filosofía subyacente en todo su discurso, el foro en el que se produce y la personalidad de quien lo emite, nos advierte que no estamos ante una de esas recurrentes polémicas entre los medios informativos – en este caso, una disparatada y megalomaniaca agresión de un medio contra todos los demás – sino ante un episodio de mayor calado que obliga a preguntarnos, a la vista de las amenazas que sobrevuelan sobre tan inequívoco derecho como es la libertad de expresión, si no estamos en presencia de una misma campaña que se proyecta en diversos frentes y utiliza e instrumenta a distintos personajes.

El lenguaje, el tono y el contenido de estas inadmisibles acusaciones apuntan a la misma línea de flotación de la libertad de Prensa. Pensamos que lo que importa no es tanto desclasificar a la persona que así se conduce como hacerlo con el mensaje que transmite. Con la excusa de los excesos que, según Cebrián, cometen todos los periódicos madrileños, a excepción de EL PAÍS y con la siempre salvable apelación a la responsabilidad en el ejercicio de una bella profesión como es la periodística, sataniza a importantes medios y a muy cualificados periodistas – el Sindicato del Crimen, una expresión derogatoria que hubiera hecho las delicias de cualquier recopilador de consignas nazis o falangistas –en nombre de no se sabe muy bien qué, aunque sí puede intuirse en nombre de quién. Es evidente que este grupo periodístico se caracteriza por ser una subrepticia prolongación de algunas de las agresiones que desde el poder socialista se perpetran contra la libertad de expresión en nuestro país y, lo que es más preocupante, donde se ha tratado de dar soporte doctrinal a tales iniciativas restrictivas, con artículos en una de sus publicaciones cuyos contenidos teóricos – alimentados principalmente de irrelevancias académicas y descalificaciones ad hominem – han provocado la alarma y la preocupada reacción de muy distintos medios. Y aún hace escasas horas, uno de sus columnistas arremetía contra la única cadena de radio no alineada con la unanimidad existente. Nada nuevo, ni en el lenguaje, ni en los tonos, ni en la intención.

Nada nuevo bajo el sol y nada nuevo en la música del discurso de Cebrián, convertido en un mero apéndice del poder socialista. Lo que sí es todavía reciente, nuevo en el panorama político es la expresión libre, la prensa libre, como prius a defender entre el conjunto de valores fundantes de nuestra democracia. ¿Qué la libertad de expresión conlleva a veces, algunos excesos? Sí, y para esot están los tribunales. Pero el riesgo de los excesos cede ante el riesgo de que, para evitarlos, se cometa el exceso antidemocrático de limitar la libertad. Una libertad de expreisón que, en palabras de Gladstone, ‘es la válvula de seguridad de las pasiones. El silbido del vapor al escapar precipitadamente alarma a los tímidos, pero es la señal de nuestra seguridad’. De nuestra seguridad democrática. No la toquen, ni el Gobierno, ni los socialistas, ni sus instrumentos recaderos.

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