24 mayo 2005
Juan María Atutxa Mendiola derribado como Presidente del Parlamento Vasco por la ‘pinza’ del PP y el PSE con los pro-batasunos de EHAK
Hechos
En mayo de 2005 Dña. Izaskun Bilbao (PNV) fue elegida nueva Presidenta del Parlamento Vasco.
22 Mayo 2005
La decisión de Atutxa
El Parlamento vasco intentará mañana, y ya por décima vez, elegir a su presidente. En las nueve anteriores ha sido imposible ante el pertinaz empate registrado entre el nacionalista Atutxa y el socialista Buen. Si la situación se mantiene, es posible que Atutxa no tenga más remedio que renunciar, aunque su partido se oponga. Pues a estas alturas es evidente que, efectivamente, como dice el PNV, hay un veto personal contra Atutxa, y en esas condiciones, carecería de la autoridad y el reconocimiento necesario para desempeñar un cargo de naturaleza arbitral.
La elección del presidente de una cámara parlamentaria es, por definición, muy personalizada. No se elige al representante de un partido, como ocurre en otro tipo de votaciones, sino a una persona en particular: a alguien de quien quepa esperar un comportamiento no puramente partidista. Atutxa reunía esa característica cuando fue elegido por primera vez hace ocho años, tras siete como consejero de Interior. Pero su actuación como presidente se ha caracterizado por todo lo contrario, sobre todo en los últimos cuatro años: por cambios de interpretación del reglamento para favorecer a su partido y por una llamativa falta de ecuanimidad.
Volver a presentarle ha sido una temeridad del PNV, que, sin mayoría absoluta, estaba obligado a negociar una candidatura de consenso; pero era evidente que los dos principales grupos de oposición, PP y PSOE, no podían aceptar una fórmula que le incluyera. Socialistas y populares han dicho claramente que aceptarían otro candidato del PNV, pero esa posibilidad ha sido desechada por éste, que ofrece negociar todo menos eso. La situación tiene difícil salida porque ceder ante el empecinamiento del PNV sería convalidar comportamientos inaceptables. Pero también es difícil que éste renuncie ahora, porque interpreta que hacerlo sería desautorizar a Atutxa, dando la razón a quienes le vetan.
Como consejero de Interior, Atutxa cumplió con su deber y ello le valió cinco intentos de asesinato por parte de ETA y alguna seca advertencia del ala más radical de su partido. Ahora se exhibe ese pasado como argumento para desautorizar el veto de socialistas y populares, diciendo que coinciden «objetivamente» con los de las tierras vascas. Sin embargo, lo que la situación pone de manifiesto es la falta de escrúpulos de quienes le forzaron a jugar un papel partidista que le hizo perder el prestigio ganado entre los demócratas. Nada le ayudaría tanto a recuperarlo como un gesto de renuncia que permitiera desbloquear este lío.
24 Mayo 2005
Renunciar para ganar
La diputada del PNV Izaskun Bilbao (44 años) presidirá el Parlamento vasco tras la renuncia de Juan María Atutxa, cuya candidatura había encallado en un permanente empate que amenazaba a los nacionalistas con la pérdida del cargo. La primera mujer que presidirá la Cámara vasca, donde se sientan 40 mujeres y 35 hombres, contó con 42 votos, al sumar los nueve de EHAK (la lista que apoyó Batasuna) a los 33 que ya tenía Atutxa. El laborioso proceso que en última instancia ha obligado al PNV a sacrificar a su candidato para evitar males mayores es un síntoma de los cambios producidos en la situación política vasca en las elecciones del 17 de abril.
El tripartito que gobernó durante la anterior legislatura tenía el respaldo de 36 parlamentarios: ahora, aun contando con el previsible refuerzo de la única diputada de Aralar, tendría 33, a cinco de la mayoría absoluta. Ello significa que Ibarretxe tendrá que negociar con la oposición. Su resistencia a hacerlo condujo en las dos anteriores legislaturas a que algunos presupuestos anuales fueran aprobados bien por casualidades sobrevenidas, bien merced a interpretaciones sui géneris del reglamento auspiciadas por Atutxa. Ése fue uno de los motivos del veto personal de socialistas y populares, que hicieron saber que no se opondrían a otro candidato del PNV. Así se verificó ayer. Los de EHAK, que habían vetado a Atutxa por otros motivos, votaron a favor de la nueva candidata del PNV.
El desenlace se precipitó porque algunos de los socios efectivos o potenciales del PNV advirtieron que tomarían medidas si se mantenía el bloqueo. La advertencia más efectiva fue la de Aralar, que amagó con una abstención que diera la mayoría al candidato socialista. Se trataba sin duda de gestos destinados a que el PNV se diera por aludido. Antes de negociar nada prefirió presentar otra candidatura, lo que se vio favorecido por la decisión personal del afectado.
La idea de Ibarretxe-Atutxa según la cual es responsabilidad de la oposición facilitar las cosas al partido «vencedor» -aunque no tenga mayoría suficiente- es una falacia ajena a la lógica del sistema parlamentario. Es el Gobierno quien tiene que demostrar que dispone de los respaldos necesarios para gobernar. Y si no los tiene, está obligado a negociar. El episodio de la fallida candidatura de Atutxa proporciona al PNV una prueba empírica. Y ha servido además para que una mujer presida una Cámara en la que ellas son mayoría.
24 Mayo 2005
Atucha, fuera
ESTA gente de Batasuna serán cómplices y recaderos de asesinos, representantes políticos de la banda terrorista y todo lo que se quiera, pero desde luego son agradecidos, y ya se sabe que quien no es agradecido no es bien nacido. Ya habrá aprendido Juan María Atucha o Atutxa en qué consiste la gratitud de los batasunos, sustituidos hoy en sus escaños del Parlamento vasco por los comunistas de las Tierras Vasca, o sea, el EHAK.
Atucha, desde la presidencia de la asamblea de Vitoria, se negó tercamente a expulsar de la cámara a Herri Batasuna tal y como había ordenado el Tribunal Supremo. Arriesgó así un proceso por desobediencia al órgano supremo de la justicia y soportó toda clase de presiones. Un héroe. El comportamiento de Atucha en aquel comprometido trance fue verdaderamente heroico. Y los batasunos se mantuvieron en la cámara y pudieron votar, mitad que sí y mitad que no, el Plan Ibarreche, que de esta manera alcanzó la gloria de ser presentado al Congreso de los Diputados y debatido y votado allí.
Aquel esforzado y sacrificado servicio a los batasunos ha sido pagado ahora por sus disimulados herederos. Durante nueve votaciones se han mantenido al margen de la lucha entre Atucha y el candidato socialista, permitiendo así un empate continuado y la congelación de la elección de presidente de la Cámara. Los comunistas de las Tierras Vascas, batasunos camuflados, han evitado que Atucha tuviera que sufrir de nuevo situaciones tan incómodas y difíciles como la que padeció en el compromiso de su desobediencia al Supremo. Ya lo he dicho: quien no es agradecido no es bien nacido.
Juan María Atucha, impulsado por los tercos votos nulos de los nuevos batasunos, se ha decidido por fin a elegir la comodidad, ha renunciado al sacrificio y ha dimitido como candidato a presidir otra vez el incómodo sillón de la presidencia del Parlamento vasco. Bravo, Atucha, así queda usted tranquilito y descansado, y además puede recrearse en la satisfacción de la gratitud de Batasuna. Liberada la presidencia de la amenaza de caer de nuevo sobre los hombros de Atucha, la han descargado sobre los de Izaskun Bilbao, vizcaína, licenciada en Derecho y peneuvista, que ha sido votada, ésta sí, por EHAK (el Partido Comunista de las Tierras Vascas) y por todo el elenco nacionalista, PNV, Eusko Alkartasuna, Ezker Batua y Aralar.
O sea, la Cámara vasca ya está constituida y preparada para elegir lehendakari. No sabemos si los batasunos de guardia estarán dispuestos a elegir a Ibarreche o tendrán con él la misma consideración que han tenido con Atucha. Con esta gente tan política nunca se sabe por dónde van a salir. Ahora nos cuenta Fernando Savater que los que propusieron hace un año al Gobierno una negociación fueron precisamente los etarras. Yo creo que todo lo tienen programado, el Plan Ibarreche, la negociación con Zapatero, la elección de lehendakari y la gratitud a Atucha.