3 febrero 1992

Juan Tomás de Salas replica a un reportaje de José Oneto (TIEMPO) en EL MUNDO donde se definía como «Director de CAMBIO16 por antonomasia»

Hechos

El 3 de febrero de 1992 la revista CAMBIO16 incluyó en la sección ‘De mala fuente’ que realiza su editor, D. Juan Tomás de Salas Castellano una respuesta las declaraciones de José Oneto Revuelta en EL MUNDO.

Lecturas

El 3 de febrero de 1992 la revista CAMBIO16 incluyó en la sección ‘De mala fuente’ que realiza su editor, D. Juan Tomás de Salas Castellano una respuesta las declaraciones de José Oneto Revuelta en EL MUNDO.

Oneto fue director de CAMBIO16 nombrado por Juan Tomás de Salas desde 1975 a 1985.

En 1986 rompió con el Grupo16 en medio de duras acusaciones contra Salas, acusándole de haber vulnerado su libertad de expresión y apelando a la cláusula de conciencia.

En 1987 se convirtió en director de TIEMPO del Grupo Zeta, revista competidora de CAMBIO16 a la que ya superaba en ventas. Desde entonces ambos eran enemigos de manera pública.

24 Enero 1992

José Oneto. Un cambio a tiempo

Javier Goñi

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Director de CAMBIO16 por antonomasia aunque lleva ya 5 años en TIEMPO y allí permanecerá, dice, mientras quiera la empresa.

Si uno es actor, modelo, siempre se le pregunta lo mismo: y qué pensaban tus padres de tu vocación, y ellos, al principio mal, no lo acababan de ver, pero bueno, con el tiempo se dieron cuenta de que era un trabajo como otro cualquiera. Ser periodista, durante años, ha tenido mucho que ver, por lo que se ve, con esta mala imagen que tiene el cómico de la legua, a los que ya se sabe que tradicionalmente se les enterraba fuera del camposanto. Preguntas en esta cofradía, y lo mismo. José Oneto, de San Fernando/Cádiz, del 42, no es la excepción; «se empeñó en que hiciera Económicas, y lo hice, y simultáneamente Periodismo». Aterrizó, a mediados de los años 60, en Signo, un semanario de Acción Católica, de la HOAC, o así, cantera de muchos de los periodistas que en este mundo son («lo cerró Fraga, fue la primera revista que cerró la Ley Fraga»). Allí Oneto haría crónicas, reportajes, un poco de todo. Su primera puesta de largo fue en 1969 al entrar en el Madrid, en Economía, para pasar, enseguida, a Nacional con Federico Ysart. Y allí estuvo hasta que Sánchez Bella, otro ministro (Oneto, a título personal, luchó con la pluma y sus contactos para cambiar de régimen, más que nada para que nunca más hubiera un ministro-segador), cerró el periódico. Ya antes de entrar en el Madrid, había conectado con la agencia France Presse, quien le pagaba cinco duros por informaciones universitarias que él levantaba. Cuando en julio del 69 el dictador cambió de postura y eligió sucesor al Príncipe, France Presse dio la noticia en primer lugar. El delegado de la agencia en Madrid no se podía creer la noticia que le llevó Oneto y éste se apostó su estabilidad laboral: si resultaba cierta, le hacían colaborador fijo. Y ganó, cómo no, si la noticia se la había pasado Antonio Fontán, Fontán, del Entorno de Don Juan, de los Correveidiles de Estoril. En France Presse, reconoce Oneto, aprendió todo lo que sabe en este oficio, así que cuando cerró Madrid, y se convirtió en un proscrito («los del Madrid fuimos un tiempo los proscritos, durante un año firmé en La Vanguardia con mis iniciales»), anduvo dando palos de ciego, para acabar, al año, entrando en la agencia Colpisa a hacer una crónica política, de las primeras crónicas políticas diferentes que se hacían en el tardofranquismo («había una relativa tolerancia, dado que se publicaban en provincias, no en Madrid»). Una de estas crónicas políticas, en junio del 74, le acarrearía problemas a Don Juan, el padre del Rey. Oneto fue a Estoril al cumpleaños del Conde de Barcelona y se enteró del importante contenido político que tenía el discurso que iba a pronunciar; discurso que se iba a dar a conocer cuando ya los periódicos de Colpisa habían cerrado sus ediciones. Así que logró toparse casualmente con la cartera del conde de los Gaytanes, padre de Alfonso Ussía, en donde estaba el discurso, se lo agenció y envió su crónica, que publicaron La Vanguardia y Diario de Mallorca. El efecto fue fulminante; Carlos Arias Navarro, futura plañidera del régimen, (a) «Carnicerito de Málaga», montó en cólera y se prohibió, al padre del futuro Rey, pisar tierra (y aguas, que esto, en Don Juan, es peor) española. Fue a Cambio 16, requerido por Juan Tomás de Salas, que quería cambiar el semanario económico en el semanario político que fue en la transición (Agonía, Victoria, Camacho/Ya salen, Montejurra, Atocha: todo lo hemos visto desde las inolvidables portadas de Cambio 16). Y allí se fue Oneto, para ser director, desde 1975 a 1985; convirtiéndose, le guste o no (más bien, no) en el director de Cambio 16 por antonomasia. Desde su despacho de director de Tiempo, en el que lleva cinco años, recuerda con despego aquella etapa, una más en su actividad profesional, asegura, y prefiere descarnar su salida del Grupo 16. Oneto se ha especializado en semanarios. «Es ésta», dice, «una profesión en la que no se enveceje inútilmente». Lo suyo son los semanarios, como podían haber sido los periódicos («pude dirigir Diario 16, pero Salas no quiso que dejara Cambio 16 y apoyé que fuera Pedro Jota quien se hiciera cargo de Diario 16») o las agencias («Julio Feo, en diciembre del 82, me ofreció dirigir Efe, pero me dijo que iba a depender de Alfonso Guerra y entonces dije que nones»). De Cambio 16, regresa a aquella etapa, se fue cuando Salas se empeñó en aquel desatino que a él le pareció la Operación Roca. «Salas ha dejado ir siempre a los mejores profesionales, que los ha tenido con él. El problema de Salas es que no acaba de encontrarse, no sabe si quiere ser editor o periodista o político, y en eso está». Oneto se fue apelando a la cláusula de conciencia y cuando Antonio Asensio, el patrón de Zeta, le llamó para dirigir Tiempo, aceptó y aquí está, en mayo hará cinco años de ello (y dentro de unas semanas, el semanario cumple diez años; los cinco primeros son de Julián Lago), y estará, en Tiempo, dice, lo que quiera la empresa. Niega suavemente que se vaya a ir a empresas de más envergadura; que sea real o no esto, ya se verá. «¿Marcharme, yo? No, no creo», asegura sin alterar su célebre flequillo, que es como la cortina de una barbería del sur, que protege de la luz y de la calor el interior.

03 Enero 1992

Oneto dice en EL MUNDO que CAMBIO16 lo inventó él. ¡Ele, otro más!

Juan Tomás de Salas

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Oneto dice en EL MUNDO que CAMBIO16 lo inventó él. ¡Ele, otro más!

El director de ZZ de la revista TIEMPO, más conocido por sus discretas relaciones con Julio Feo y la Moncloa afirmó en el diario italo-español EL MUNDO que él es el director de CAMBIO16 por antonomasia, aunque llevo ya cinco años en TIEMPO (y lo que te rondaré, morena). Oneto, que profesaba cerril inquina contra Pedro J. Ramírez cuando ambos trabajaban en el Grupo16, uno director de DIARIO16 y otro casi director de CAMBIO16, ha iniciado hace semanas acercamientos al diario italiano en busca de posibles trabajos que le liberen de la dictadura del Zar ZZ, José Luis Erviti, inaguantable según afirma el mismo Oneto. Y allí se inventó que CAMBIO16 lo inventó él (con ello hace el número 132 de los inventores autonombrados de CAMBIO16) olvidando que de CAMBIO16 lo echaron las malas artes o buenas artes del actual presidente de EL MUNDO. Cómo cambia la vida.

Por qué Oneto quiere volver a CAMBIO16 y Salas dice que ni muerto (Seguirá)

Por qué Oneto se inventó que CAMBIO16 se había vendido a Roca y ocultó lo de Feo (continuará)