28 enero 1964

Julián Gorkin, ex secretario del POUM, acusa desde el exilio a José Bergamín de seguir consignas del PCE

Hechos

El 28 de enero de 1964 la agencia EFE difundió unas declaraciones de D. Julián Gorkin sobre D. José Bergamín.

Lecturas

En diciembre de 1963 José Bergamín Gutiérrez abandonó España para pasar a residir en Uruguay. En enero el diario ABC difundió unas declaraciones del troskista exiliado Julián Gómez García, “Julián Gorkin” en las que este aseguraba que Bergamín Gutiérrez continuaba obedeciendo al PCE.

El conocido dirigente troskista español en el exilio Julián Gorkin ataca, a través de varios artículos publicados en la prensa italiana, la aureola de intelectual católico con que han pretendido presentar ciertos órganos de la extrema izquierda a José Bergamín, al que acusa claramente de ser un agente pagado por Moscú desde los tiempos de la guerra civil española.

Refuerza su acusación Julián Gorkin, quien, junto con Salvador de Madariaga, dirige en París la publicación de los cuaderno del ‘Congreso para la Libertad de la Cultura’, declarando que el texto de la famosa petición presentada al ministro de Información y Turismo, veinte días antes de llegar a su destinatario, había sido difundido por Radio Praga y por los diarios comunistas de todo el mundo.

Tras recordar los elogios de Bergamín en junio de 1937 a los rojos que asesinaron a los elementos del POUM, organización de inspiración troskista y su posterior libelo de propaganda titulado ‘Espionaje de España’, destinado a justificar ante los ojos de España y del mundo las carnicerías consumadas por los comunistas en el ámbito de las mismas fuerzas republicanas, llega a la conclusión de cuánto de comedia organizada tiene lo que el propio Bergamín calificó de ‘persecución’ para justificar su salida hacia América del Sur. (Efe)

Nota de la Redacción del diario ABC.

Gorkin ha enviado a Pierre Emmanuel intelectual liberal de izquierdas, no comunista y personalidad muy prestigiosa de Francia, una carta fechada el 8 de octubre del año pasado con motivo del Congreso para la Libertad de la Cultura. De ese Congreso es actualmente secretario general Julián Gorkin. Al Congreso han sido invitados numerosos intelectuales no comunistas de distintas nacionalidades, entre ellos José Bergamín, que es exactamente de lo que se asombra Julián Gorkin.

Dice el corresponsal que ‘la feroz campaña de represión contra el POUM’, desencadenada por la NKVD “por orden expresa de Stalin y de Beria”, la cual produjo un ‘escándalo nacional e internacional’, fue justificada mediante un libro editado en varias lenguas y titulado ‘Espionaje de España’. Y sigue Gorkin: ‘El libro tenía necesidad de un prefacio que le sirviera de fiador ante la opinión; fue le escritor católico José Bergamín, quien firmó ese prefacio. Para ayudar a mi país a curar sus heridas y evitarle otras nuevas, estoy dispuesto por completo a ir muy lejos, todos los lejos que haga falta. Sin embargo, en el caso de Bergamín tengo el derecho a preguntarme: “¿Qué obligó a este hombre a encubrir aquella infamia? ¿Puedo olvidar el martirio de mi amigo Nin? ¿Los rostros de tanto camaradas asesinados?

Dice Gorkin en otro: “Manifestando mi asombro con relación a este asunto ante personas que parecen estar al tanto de su comportamiento, recibo esta respuesta: Es que Bergamín continúa obedeciendo al Partido Comunista”.

En lo que toca a la llamada ‘carta de los intelectuales’, Gorkin afirma que fue una operación montada por los comunistas, que utilizaron a Bergamín y que veinte días antes de recibirla su destinatario, se servían de ella como propaganda los periódicos PRAVDA, RUDE PRAVO, L´UNITA y HUMANITE, además de RADIO PRAGA.

Regreso a España

Con la Transición D. José Bergamín volvería a vivir en España, aunque en posiciones radicales, residiendo en Euskadi y escribiendo artículos de desprecio hacia la Corona española que motivarían una querella contra él de la Fiscalía General del Estado en 1978.

El Análisis

Luca de Tena no perdona

JF Lamata

El principal accionista del diario ABC, Juan Ignacio Luca de Tena ya había dejado claro en 1961 lo que opinaba de ‘Pepito Bergamín’. Y tres año después,  incluso después de que Bergamín hubiera decidido volver a exiliarse después de su reyerta pública con el gobierno franquista en la persona de su ministro de Información el periódico de Prensa Española sólo aludía al escritor si era para meterse con él y acusarle de nuevas horripilancias. Luca de Tena era un superviviente de la Guerra Civil, como Bergamín y como tantos y tantos españoles. Es comprensible que Luca de Tena no quisiera perdonar a Bergamín por haber dejado tirados a coleguillas suyos en el ‘Madrid rojo’. Pero ¿acaso no cree Luca de Tena que una acusación similar no podría hacerse desde el otro bando contra el marqués o algunos de sus colegas? Los españoles que habían vivido la guerra civil tenían derecho a no perdonar, pero, eso sí, perdiendo el reconocimiento que sí merecieron los que apostaron por la reconciliación.

J. F. Lamata