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Durante le conejo el periodista reconoció haber cometido 'ligereza' al hablar de las 'meubles' de Barcelona, pero asegura que no quiso ofender al Ejército

La condena en Consejo de Guerra al periodista Josep María Huertas Claveria causa la movilización de la prensa catalana

HECHOS

  • El 22.07.1975 El periodista D. Josep María Huertas Clavería fue encarcelado.
  • El 26.08.1975 se celebró el Consejo de Guerra al periodista D. Josep María Huertas Clavería

EL ARTÍCULO QUE MOTIVÓ EL PLEITO

caso_huertas El 7.06.1973 el periódico TELE-EXPRES publicó el artículo ‘Vida Erótica Subterránea’ que incluía un párrafo que desde sectores militares fue considerado un insulto directo a los familiares de los miembros del ejército. Durante el juicio el autor del texto negó haber pretendido ofender a la institución castrense, aunque reconoció haber podido cometer una ligereza.

 El director de TELE-EXPRES, D. Manuel Ibáñez Escofet, único testigo del Consejo de Guerra, se desvinculó del artículo al reconocer que no lo había leído antes de publicarlo y que, tras hacerlo, no compartía su contenido.

COMUNICADO OFICIAL DE CAPITANÍA GENERAL

En relación con las notas publicadas en los periódicos LA VANGUARDIA y SOLIDARIDAD NACIONAL, del día 23 de los corrientes, esta oficina de prensa hace público lo siguiente:

El procesamiento del periodista don José María Huertas Clavería, tiene como fundamento de hecho, los términos contenidos en el artículo firmado por él mismo y publicado en el periódico TELE/EXPRES el día 7 del pasado mes de junio y donde bajo el título ‘Vida erótica subterránea’ y en el epígrafe A la derecha, el peccdo, textualmente decía lo siguiente:

“Un buen número de meubles estaban regentados por viudas de militares, al parecer por las dificultades que para obtener permiso para abrir alguno hubo después de la guerra”.

La mencionada frase pudiera constituir un presunto delito de injuria de los que por cualquier medio de publicidad, ofenden clara o encubiertamente a los Ejércitos o Instituciones Militares, Armas, Clases o Cuerpos determinados de las mismas, previsto y sancionado en el artículo 317 del Código de Justicia Militar.

La situación actual del procesado es la prisión preventivo de acuerdo con el artículo 673-2 y atendiendo a las circunstancias del supuesto delito y de las facultades que otorga el artículo 680 ambos del citado Cuerpo Legal.

General Salvador Bañuls

HUELGA DE LA PRENSA CATALANA, MENOS DE LA VANGUARDIA

 El Conde de Godó, Presidente-Editor del diario LA VANGUARDIA Española.

Como protesta por la detención del periodista de TELE-EXPRES el 22 de julio, los periódicos editados en Barcelona decidieron una huelga conjunta de solidaridad. La huelga causó que por un día dejaran de repartirse los diarios TELE-EXPRES, DIARIO DE BARCELONA, MUNDO DEPORTIVO, EL NOTICIERO UNIVERSAL y EL CORREO CATALÁN. Por lo que el periódico LA VANGUARDIA Española, editado por el Conde de Godó, fue el único diario catalán que salió a los kioskos aquel día.

07 Junio 1975

VIDA ERÓTICA SUBTERRÁNEA

Josep María Huertas Clavería

De los burdeles históricos a las pocas ‘habitaciones que persisten, pasando por los meubles de fantasía.

“El xofer del taxi va parar davant del meuble que aleshores tenía mes request. Després de tirar les cortinetes, els obri la porta un homenet, baixetó, gris, tronat, amb la jaqueta blanca de la casa”.

Esta descripción, encogida de otras muchas que figuran en la excelente novela de Josep M. de Sagarra ‘Vida privada’ corresponde al escenario que durante tantos años tuvo fama de ser el meuble de más categoría de Barcelona, el meuble Diagonal, chalet que estaba situado junto a la Diagonal entre las calles Fray Luis de Granada y Loreto. Hace ya más de quince años que aquel meublé que anunciaba su condición con todo descaro incluso en la guía telefónica, cerró sus puertas, pero su cita es indispensable en cualquier referencia a la vida erótica barcelonesa.

Como en todos los meubles de una cierta categoría que ya disponían de garaje en tiempos en que el automóvil no era tan usado como en la actualidad, los coches de los visitantes estaban protegidos de cualquier posible indiscreción mediante unas cortinas que tapaban el vehículo apenas entraba. Si había más coches que plazas en el garaje y era menester disponer del patio, se tapaban las placas con toallas pequeñas dispuestas a tal efecto.

No hace muchos años, se dio el caso rigurosamente cierto de un caballero que visitó el meuble en sábado y al día siguiente, cuando salía de paseo con su familia, se cruzó con un amigo que le hacía señales acústicas incesantes desde su coche, señalándole una rueda. Pararon y el amigo aprovechó para indicarle que se habían olvidado de quitar la toallita de una de las matrículas.

Como en Belle de Jour

Para ir a una meuble solía suceder una de estas tres cosas: que se tratase de una pareja que acudiese directamente allí porque no disponía de otro lugar: que fuese una cita convenida por dos personas que perseguían el secreto y que llegaba cada una por separado: y que se tratase de un hombre y una prostituta recogida en un bar o en la calle.

Hasta los primeros años cincuenta funcionaron los prostíbulos basados en un gran salón por el que circulaban las sonoras y los aspirantes. De esa época es el excelente retrato que hace Carlos Barral en sus ‘Años de penitencia’.

Todavía había burdeles de inolvidables características, supervivientes de la época aurea de la Exposición Universal que consagró a Barcelona como una gran metrópoli del pecado. Los había que conservaban, en medio de una decadencia que había degradado a pupilas y público hasta los últimos escalones de la fauna urbana, una decoración fastuosa casi increíble.

Y recuerda el salón de Madame Petit, en la calle Arco del Teatro donde incluso existía una pizarra con la cotización de las monedas extranjeras o los salnes de Casa La Emilia o Casa La Rita. Y habla de lugares que conservaban intacta la estructura de casa de familia de barrio, con unas mujeres que recibían alrededor de una mesa de comedor bajo una lámpara central aderezada con unas sayas rojas. La mesa influía en las costumbres; la de comedor eran casas de p… a las que podía ir a jugar a las cartas a la tercera o la cuarta visita. Un ambiente parecido al de Belle de Jour.

Aquellas casas desaparecieron y una cierta discreción sustituyó la increíble Barcelona que recrean Sagarra y Barral. Los meubles eran mucho más recatados y su frecuentación disimulaba el mantenimiento de una alta vida erótica en la ciudad.

Aparte del Diagonal y de otro situado en Pedralbes de gran categoría, en Barcelona empezaron a proliferar otros más contemporáneos.

A la derecha, El Pecado

Los muchachos que estudiaban bachillerato en los primeros años sesenta en Can Culpai (los escolapios) de la calle Balmes, se encontraban con que de vez en cuanto el padre que les enseñaba religión, al referirse al pecado, señalaba invariablemente en dirección a una azotea de la calle Regás, en la que sábana y toallas se agitaban al viento.

Con el misterio que causa lo prohibido en la adolescencia, algunos muchachos se atrevían a entrar en el garaje o en la puerta del meuble de la calle Regás, detrás del edificio hoy de Autopistas. En una ocasión uno de esos muchachos, más atrevido, tiró un trueno que debió sobresaltar alguna escena íntima. Y otro siguió a una mujer que había salido del meuble y al detenerse ésta en un bar empezó a tomar apuntes describiéndola, con todo descaro, mientras la miraba de frente, hasta que la mujer, se le acercó y le preguntó:Pero, m´estas fent un retrato, maco? El chico enrojeció hasta la raíz del pelo y marchó con sus inacabados apuntes.

Un buen número de meubles estaban regentados por viudas de militares, al parecer por las dificultades que para obtener permiso para abrir alguno hubo después de la guerra.

Los edificios que se utilizaban habían sido adaptados en casas de vecinos, de lo más corriente, o disponían de edificio propio construido al efecto y que contaba con elementos especiales, dispuesto a satisfacer al cliente, como espejos en el techo o piscinas al estilo de termas romanas.

En la calle Sicilia, donde se alza un bonito edificio modernista de Josep M. Pujol, unos arquitectos que lo visitaron para conocer sus características se encontraron con que en cada habitación había un bidet, incluso en la diseñada por su autor como comedor, señal inequívoca del destino que había tenido hasta no hacía mucho tiempo el edificio.

Otros edificios que consiguieron su fama en otro tiempo y que hoy han sido cerrados, con la ola de moralidad de los primeros años setenta, fueron los meubles cercanos a la Ronda de San Antonio – Miami en la calle de la Virgen, Niu d´Or en la plaza del Peso de la Paja – y la Casita Blanca detrás de la plaza Lesseps. Pero la lista de los que cerraron es larga.

De la afirmación de que casas vecinos sirvieron como meubles está la prueba de que una recién casada se encontró un día, al salir a abrir en bata a la puerta con un antiguo cliente que insistía en que allí él una vez se lo había pasado chanchi y que no se pusiera tonía en ella, que él sabía. Total, hasta que salió el recién casado y lo largo con viento fresco.

En otra casa de la calle. Acabar los vecinos se quejaban del mucho ruido en un piso utilizado a estos efectos.

La clausura

El gobernador civil, don Rodolfo Martín Villa, ha comunicado al concejal presidente del distrito V, señor Abellán, que, atendiendo a la petición formulada por dicha junta ha dispuesto el cierre inmediato de los dos meubles situados en la calle de la Unión

Había sido preciso que pasasen muchas cosas y que se escribiese a menudo sobre el problema, pero sorprendió tanta diligencia y todavía más tanta eficacia.

Una lista de clausulas sería interminable, pero si que están taptados los de la calle de la Virgen – nombre más que chocante para un meuble – Peso de la Paja San Vicente la manzana formada por las calles de la Duda. Cendra. Príncipe de Viana y Riera Alta otro en Riera Alta Ronda (un bar situado junto al teatro Calderón se negó a vender el local cuando se construyó el teatro porque su modus vivendi era la clientela de esos cercanos meubles y luego tuvo que cerrar) otro en Ferlandina…

Digo que sorprende la cleeridad porque años atrás había habido escándalos tan sonados como el de una corsetería donde se dijo desaparecerían cara a una supuesta trata de blancas, las clientes y aunque el hecho no trascendió a una prensa anterior a la ley de 1966, la tienda fue cambiada incluso de nombre.

Los meubles y los bares de camareras clausurados supusieron un bajon de la vida erótica subterránea aunque ayudó también a los supervivientes a incrementar el negocio y también a extremar la vigilancia de sus normas.

Una pareja casada que tenía ganas de conocer uno por dentro, pero que no contaba con la edad reglamentaria exigida en algunos meubles – 23 años – se encontó con que de nada les valió llevar ni siquiera el libro de familia.

Subirán los precios en Julio

En la actualidad funcionan menos, pero funcionan. En uno de ellos, cuyas paredes han sido empapeladas de nuevo debido a la buena marcha del negocio, se trabaja cada noche de ocho y media a una los días laborables y hasta la una y media los sábados y domingos. Hasta hace poco era hasta las tres, pero con las medidas de austeridad para ahorrar energía que se adopta en todo tipo de establecimiento público ha sido recortada la jornada.

Así y todo funciona continuamente y hay días en que se entregan más de 300 tickets supone un servicio. Se cobra 150 pesetas por habitación y en julio la cuota aumentará a 200. Si se tiene en cuenta que se trata de una casa de tres pisos con diez habitaciones por planta, habrá uqe reconocer que es un negocio más que saneado.

Entre los habituales de estos establecimientos figuran mujeres que no pueden calificarse como ‘de la vida’, sino esposas de obreros que así ganan un sueldo extra, que sirve para que el hijo pueda hacer de una manera más lúcida la primera comunión o para salir adelante en tiempo de crisis o para aumentar sus gastos. Esta circunstancia ha motivado que en alguna ocasión haya habido alguna escena delante del meuble a la salida de la esposa infiel (El esposo infiel, ya se sabe que en un país machista tiene derecho a hacer lo que le plazca…).

Algún otro escándalo lo provoca el dinero. No hace muchos días, a un muchacho le voló la semanada y al descubrirlo cuando estaba vistiéndose, montó en cólera y llegó a sacar una navaja, hasta que se solventó el incidente con la devolución del dinero.

La tarifa de un profesional va desde 300 pesetas una callejera a 500 e incluso mil uan de bar. Son, naturalmente, precios orientativos y de barrios bajos…

No siempre el meuble oculta parejas furtivas o compuesta por hombre y profesional de lamor, sino que se han dado casos de parejas que viven en una barraca y no disponiendo de espacio para ocasiones por la presencia permanente de hijos en el mismo dormitorio de haber una piezas.

Petición insólita y chantaje

Los tiempos han cambiado y los burdeles depravados descritos por Mandiargues (La Margo) y Sagarra (Vida Privada) son ya un recuerdo lejano, así como la destrucción de un burdel en plena guerra civil que motivó la curiosidad infantil de chicos, que iban a la fosa común a ver como habían quedado los muertos, que se decían cosas terribles de en qué posiciones los habrá sorprendido la muerte. Al menos así lo explica Candel en ‘Han matado un hombre, han roto un paisaje”. Igualmente que en un burdel próximo a una parroquia se diera el caso de que los objetos más olvidados en domingo fuesen mantillas, es ya historia para el recuerdo.

Pero hay meubles- algunos en el distrito V, uno en Hostafranos, otro en Poble Sec, etc, que persisten y otros se han desplazado con el boom del automóvil, fuera de la ciudad.

La Asociación de Vecinos, Poble Sec ante el cierre de una meuble en la calle La Fransa, piensa reclamar el edificio como centro social, ya que está tapiado y resulta absurdo que en el barrio se carezca por completo de locaies públicos donde ruenirse.

Esta noticia ciertamente insólita, corre pareja con otra que ya dimos en este diario sobre la aproaición por un desaprensivo de ficheros de clientes de una meuble clausurado que se dedicaba chantajear a personas que deseaban que no fuese revelada su actividad en aquel lugar. En definitiva, una historia semejante al a de Guillem de Lloberola y el baron de Falset en ‘Vida privada’, muchos años después.

Entre historia y actualidad, anécdotas y fondo de la cuestión – poco rozado en este trabajo epidérmico acerca del tema – algunos elementos de la historia erótica de Barcelona han quedaod aquí ligeramente esbozados.

J. M. Huertas Clavería

24 Julio 1975

Las razones de una actitud

MUNDO DIARIO (Editor: Sebastián Auger)

Protesta de Periodistas

Cinco periódicos no salieron ayer por la actitud de paro de su personal.

Ayer MUNDO DIARIO no acudió a su cita habitual con sus lectores. Estos son los hechos que determinaron tal situación.

Ayer MUNDO DIARIO no acudió a su cita habitual con sus lectores. Estos son los hechos que determinaron tal situación.

En la mañana del martes fue detenido e ingresado en prisión el periodista Josep María Huertas Claveria, redactor de TELE-EXPRÉS y ex director de la revista ‘Ofiflama’. La detención se produjo a consecuencia de un artículo publicado por el Sr. Huertas el pasado 7 de junio en aquel periódico, titulado ‘Vida erótica subterránea’. El periodista había acudido a declarar por segunda vez sobre este caso ante el Juzgado Militar, desde donde fue trasladado por la Policía Militar a la cárcel modelo.

Las razones de una actitud

El resonante paro de ayer en cinco periódicos de Barcelona contiene suficientes elementos para que su trascendencia no debe ser minimizada por ningún concepto. Ha sido consecuencia de la reacción compacta de una clase profesional – salvo tristes excepciones – que ha reflejado una vez más la responsabilidad del servicio que rinde la prensa hacia el ciudadano. Servicio que en estos últimos años, con ciertas posibilidades de mejor información y una mayor preparación intelectual y técnica, ha dado oportunidad a una prensa más consciente y exigente con su misión.

No podemos olvidar que en una sociedad cada vez más preocupada por la convivencia, pero con evidentes limitaciones en sus derechos de expresión, la prensa ha recibido unas responsabilidades que posiblemente en situaciones más abiertas no le hubieran afectado tanto. Pero consciente esa prensa de su papel de avanzada en el desarrollo político – como incluso la ha calificado el ministro de información – no ha rehusado el compromiso, y a favor de esta función de informar y opinar ha querido siempre mostrarse objetiva y ecuánime ante situaciones difíciles, cualquiera que fuera su procedencia. Sin embargo, esto no ha sido sin sacrificio. Y así se entenderá con sólo recordar la relación de incidentes que últimamente se han registrado en torno a publicaciones y periodistas. Aunque la prensa no crea los conflictos; su misión en sencillamente informar de lo que ocurre en la sociedad, en la España real. Si esta España tiene una determinada carga conflictiva no es la prensa la culpable, ni la inductora. Al contrario, sería profesionalmente culpable si renunciara a su función.

Es dentro de este contexto cuando se produce el hecho, del que ampliamente informamos en otras páginas, que ha desembocado en la detención inmediata de un periodista por entender que debía mantener el secreto profesional. Sabemos que el secreto profesional y la misma cláusula de conciencia no están todavía reglamentados en nuestro derecho positivo; y sabemos también que legalmente y dentro de la jurisdicción militar la actuación del juez puede – en términos estrictamente jurídicos – considerarse reglamentaria. Pero entendemos – y querríamos llevar al ánimo del lector de manera muy clara este pensamiento – que el periodista no puede ser considerado como un delincuente habitual ni merecer trato tan infamante como es siempre una detención inmediata, verse esposado y conducido a la Cárcel Modelo sin otros trámites ni audiencias. Conceptuar así nuestra profesión desdice de los altos valores que en ocasiones han mostrado destacados miembros del propio Ejército hacia los profesionales de los medios informativos, hasta el punto que cabe pensar que la citada detención ha sido resultado de una decisión que requiere urgente y necesaria reconsideración. En ningún momento mediatizara la autoridad que el Ejército tiene como esencia de su vocación, modificar una orden que lesiona a los periodistas en su compromiso público del secreto profesional, esencia de nuestro servicio.

Por esa situación – que de ninguna manera debe considerarse de quiebra – confiamos se entienda la unánime reacción de los periodistas – salvo las excepcionales de siempre – que se ha expresado a través de lo que es ante todo nuestra misma razón de ser: el periódico.

Estamos seguros que nuestros lectores habrán valorado en su justa medida la razón de nuestro silencio de ayer, del silencio de cinco periódicos de Barcelona, y quizás esa protesta sirva como un dato más de comunicación.

Mundo Diario

24 Julio 1975

Patente de corso

ARRIBA (Director: Cristobal Páez)

Recientemente, la Prensa de todo el mundo publicó la noticia de que – creemos recordar – once periodistas norteamericanos se hallaban en la cárcel cumpliendo condena por negarse a revelar sus fuentes de información.

Hay algunos países respetuosos con esa modalidad del secreto profesional, en determinadas circunstancias atenuantes y que no incurran en libelo, por ejemplo. Pero es un hecho que la mayoría de las naciones, incluyendo a las de más ejemplares tradiciones periodísticas, sancionan con severidad a los periodistas que, requeridos a hacerlo por la autoridad judicial, se niegan a revelar sus fuentes informativas, cuando la información divulgada es contraria a la ley que protege las instituciones, los derechos de la persona o la seguridad nacional.

Ayer un periodista barcelonés, don José María Huertas Claveria fue detenido por orden del Juzgado Militar, al negarse – al parecer por segunda vez – a revelar las fuentes de información de que se valió para escribir un reportaje sobre ciertos aspectos de la vida nocturna barcelonesa, en el que quedaban gravemente en entredicho no solamente personas, sino, indirectamente, instituciones del máximo respeto. Si eso fuera verdad, lo saludable es decirlo. Donde haya, o haya habido porquería hay que denunciarla, pero ampararse en el secreto profesional no es posible. O se denuncia y se prueba; o se calla. Esa es la conducta.

Nada más lejos de nuestra propósito que perjudicar a don José María Huertas Clavería, ni juzgar a quienes se ha solidarizado con él, ni referirnos concretamente a su caso. Pero nosotros aun doliéndonos en nuestra condición profesional, entendemos que es esta una ocasión propicia para reflexionar seriamente sobre la amplitud de las responsabilidades que asumimos los periodistas, exigiéndonos a nosotros mismos o que con frecuencia exigimos a los otros estamentos profesionales del país, rechazando toda petición de privilegio, patente de corso o indulgencia para cualquier tipo de transgresión. Al fin y a la postre, nadie reclama con tanta energía, como nosotros los periodistas, la crítica y la autocrítica. Ejerzámosla, valientemente, sin tratar de ganar ocncurso de popularidad.

Por supuesto, un periodista puede negarse a revelar sus fuentes de información, haciendo uso – por subjetivo que sea – de su libertad. Pero es compresible que la sociedades y sus autoridades judiciales no toleran semejante privilegio cuando no ha sido expresamente reconocido; de no ser así, el periodista disfrutaría de una cierta inmunidad que el derecho moderno reserva muy restrictivamente para altos esferas del Estado.

En posesión de tal inmunidad, un periodista – por más o menos hipotético que sea el caso – podría poner en peligro la seguridad nacional e incluso la internacional, como ya ha ocurrido en alguna ocasión; podría deslizar en la comunidad factores de incertidumbre o temor; podría poner en entredicho reputaciones, sembrar rumores perniciosos y, en fin, servirse de la poderosa arma de la información con fines personales no siempre lícitos.

Naturalmente, no hay derecho – no el nuestro desde luego – que contemple semejante figura de inviolabilidad penal, invocable en nombre de la libertad de información. Habría que creerle al periodista, bajo palabra de honor, que no haría indebido uso de lo que en definitiva vendría a ser un patente de corso y una sociedad de derecho es por lo general escéptica en materia de palabras de honor. Esto comprendemos todos y en especial los periodistas, cuando fríamente nos ponemos a aislar nuestra deontología profesional de las irritaciones de las frustraciones y de las solidaridades concitadas por eso tan deseable como es el compañerismo, que nosotros ponemos muy alto en nuestra escala de prioridades. Pero no más alto que la Justicia.

24 Julio 1975

Periodistas en huelga

EL ALCÁZAR (Director: Antonio Gibello)

Hay virtudes que ennoblecen la conducta humana. Por ejemplo, la solidaridad. Pero la solidaridad es concepto muy exigente: sólo es ejercitable en defensa del bien. Porque cuando la solidaridad se sustancia en apoyo a una actitud incorrecta o escandalosa, en respaldo de quien ha cometido una falta, lejos de constituir una virtud ensalzable, una actitud que dignifica, se convierte en una degradación, en una complicidad más o menos indirecta respecto de la falta cometida.

El procesamiento de un determinado periodista barcelonés ha dado lugar a que diversos diarios de la Ciudad Condal no salieran ayer a la calle a causa de la huelga de sus redactores. La ‘solidaridad’ con el procesado ha pesado más ens su ánimo que la solidaridad con los lectores, como si, en definitiva, importara más el escándalo que otra cosa.

No juzgamos – no es nuestra misión – la razón o sinrazón que pueda asistir al colega barcelonés sometido a proceso. En cualquier caso, está asistido por la defensa que la ley concede y, sobre todo, por la justicia que el Tribunal impartirá más allá de cualquier apreciación personal o colectiva.

Pero sí queremos juzgar el hecho huelguístico, evidentemente ilegal, de acuerdo con la normativa vigente, como síntoma de una instrumentación política que nada tiene que ver con la solidaridad profesional. En este mismo número, en relación con la desarticulación del comando del FRAP, autor de los últimos atentados perpetrados en Madrid y que costaron la vida a un policia armada, aparece complicado, en grado de grave responsabilidad, según las investigaciones policiales y la prosa declaración de los apresados, un individuo que ostenta la profesión de periodista.

Al conocer la noticia, ¿prolongarán su huelga los colegas barceloneses, para manifestar su ‘solidaridad profesional’ con el detenido en Madrid?

Con frecuencia que empieza a colmar la paciencia de los más, determinados grupúsculos activistas vienen intrumentando como supuesta solidaridad profesional lo que sólo es compadrazgo político complicidad subversiva a veces. Y esto a nivel de periodistas y a nivel de otro muchos colegios profesionales.

Es hora de poner fin a este juego.

Solidaridad no es complicidad.

09 Agosto 1975

Las viudas de los militares

BLANCO Y NEGRO (Director: Luis María Anson)

Hacemos votos porque José María Huertas Clavería sea puesto lo más pronto posible en libertad. Nos sumamos a cuantos, por compañerismo, han hecho gestiones para aliviar la situación de este periodista. Tenemos la esperanza de que su abogado defensor acierte en su tarea. Propugnamos que el vacío legislativo que existe con relación al secreto profesional se cubra para que nuestra profesión pueda ejercerse con las mayores garantías y dentro siempre de la grave responsabilidad que a ella concierne.

Afirmado todo esto, conviene hacerse algunas reflexiones sobre el párrafo escrito por Huertas Clavería: “Un buen número de ‘meubles’ (casas de citas u hoteles por horas) estaban regentados por viudas de militares, al parecer por las dificultades que para obtener permiso para abrir alguno hubo después de la guerra”. ¿Habrá alguien en su sano juicio que no comprenda la indignación de los militares ante este párrafo y de los hijos de las viudas de militares, entre los que se encuentran, por cierto, algunos compañeros nuestros, periodistas? Vamos a suponer que un militar escribiera en una revista de su especialidad: ‘Un buen número de casas de citas en Madrid estaban regentado por madres de periodistas’. ¿Cómo hubiéramos reaccionado los profesionales del periodismo ante una imputación de este tipo? ¿Y cómo los mineros asturianos si alguien hubiera publicado: ‘Las madres de los mineros regentaron un buen número de los burdeles ovetenses`? En todo caso queremos quitar leña al fuego y la Justicia deberá tener siempre en cuenta la servidumbre que supone la urgencia periodística, que induce muchas veces a torpezas de forma donde no hay voluntad de injuriar.

Hemos empezado diciendo que todas cuantas gestiones se han hecho por razones profesionales de compañerismo a favor del señor Huertas Clavería cuentan con nuestro apoyo. Pero la cobardía moral hoy al uso no nos paraliza y carecemos de pelos en la pluma para añadir que no nos sumaremos, en cambio, a la posible politización del hecho. Ni favorecería al señor Huertas Clavería ni a nuestra profesión. En éste un caso en el que debe actuar la Justicia, sin presiones políticas que sólo beneficiarían a los agitadores y politizadores y no al proceso. Queremos ayudar a nuestro compañero y no ser instrumentalizado por los que suelen aprovechar estos percances profesionales para llevar las aguas a sus molinos políticos, unas veces a la extrema derecha, otras veces a la extrema izquierda. El señor Huertas es un compañero al que hay que ayudar; no debe ser un pretexto para la agitación política. Por eso nos ha parecido inteligente y digno de elogio este párrafo publicado en TELE-EXPRES, el periódico donde vio la luz el artículo de Huertas Clavería: “Nuestro respeto por la Justicia es proverbial y no queremos anticiparnos al posible juicio, pero al mismo tiempo que en la Justicia creemos en la generosidad. Una de las condiciones que engrandecen al hombre. La bondad, al derramarse perfuma las manos de quien la prodiga (…). Nuestra sociedad necesita sosiego, un sosiego al que todos debemos colaborar intensamente, sin cansancio. Estamos contentos de que el periódico aparezca nuevamente hoy con esta esperanza. Los errores – y nosotros no estamos libres de cometerlos – siempre son reparables, pero hemos de ayudar al hombre que sufre a superar su dolor. Y la palabra clave es generosidad. Ser generoso puede ser a veces más difícil que ser justo pero es más bello, más profundo más grande. A la grandeza de corazón elevamos nuestra invocación del hoy”.

Finalmente queremos proclamar nuestra admiración por las viudas de militares, mujeres abnegadas y ejemplares donde las haya. Mujeres buenas discretas, sencillas, austeras, religiosas y entrañables. Viudas de militares, madres de obreros manuales de abogados, de arquitectos, de periodistas; viudas mucha veces jóvenes que al término de la guerra y realizando los más admirables sacrificios, sacaron adelante a sus hogares y a sus hijos. España debe un homenaje a las viudas de militares. En este país donde tantos monumentos existen en honor de los caídos y tantas loas se les dirigen debería organizarse un acto de admiración y público homenaje – ¿Y en qué mejor lugar que Barcelona? – a las viudas de los caídos, mujeres ejemplares que sufrieron en silencio los dolores más amargos de la guerra y la posguerra. La Federación Nacional de Asociaciones de la Prensa debería promover ese acto de homenaje, porque es de justicia y porque la generosidad que pide TELE-EXPRÉS, y a la que no unimos, debe partir, tal vez primero en este caso, de la propia profesión periodística.

23 Julio 1975

Editorial sobre la huelga

LA VANGUARDIA (Director: Horacio Sáenz Guerrero)

Creemos que el lector, a través de la información que antecede, tendrá ocasión de comprender un problema que se planteó ayer a la profesión periodística de Barcelona y también el proceso, limpiamente democrático, a través del cual este periódico llega hoy a sus manos, con la información y los comentarios de la actualidad en los diversos campos, comprendido el que es objeto de especialísima atención en este lugar del diario.

Respetamos la función de la justicia en el ámbito que le es propio. No pretendemos de ningún modo prejuzgar. Queremos simplemente dar lo que consideramos que por nuestra parte es propio y específico de los medios de comunicación: darle al lector, darle al ciudadano, el conocimiento de los hechos que pueden tener alguna significación y alguna trascendencia en el campo de la convivencia y en el ámbito de la opinión pública. Y añadir, con modestia y con firmeza, la opinión que lealmente , y con la vista puesta en el bien general, nos merecen los hecho que acontecen.

Y nuestra opinión, lisa y llana, es que no es necesario – no ha de ser necesario – que un periodista ingreso en la cárcel para que responda de sus actos, de sus escritos, ante quien sea, ante quien deba. ¿Para qué esperar tres, seis, diez días a poner en su casa a quien siempre y en todas partes estará sujeto al juicio de quien pueda juzgarle? Estamos seguros de que la autoridad militar competente se hará cargo de los sentimientos y de los deseos de la profesión periodística, que hoy el presidente de la Asociación de la Prensa de Barcelona, don Carlos Sentís, espera poder expresar al capitán general de la cuarta región militar, teniente general Bañuls.

Respetamos todas las actitudes y comprendemos todas las razones. Por nuestra parte nos atenemos a las nuestras, que queremos pensar que son también las de muchos que podrán reconocerse en ellas. Nosotros hemos querido informar públicamente de los hechos y pedir, con todo respeto y con toda firmeza, que la justicia se haga hermana de la comprensión y la grandeza de ánimo, y nuestro compañero pueda esperar en la paz de su casa o en el trabajo de su periódico el juicio que de sus actos y de sus escritos haga quien tenga potestad para hacerlo. Nada más, nada menos.

27 Agosto 1975

EL FISCAL PIDIÓ TRES AÑOS DE PRISIÓN PARA EL PERIODISTAHUERTAS CLAVERÍA

TELE / EXPRES

Ayer en el salón de actos del Gobierno Militar de nuestra ciudad se celebró el Consejo de Guerra contra el periodista Josep María Huertas Clavería, acusado de un presunto delito de injurias al Ejército. Las injurias – según el fiscal – se habían vertido en un escrito publicado en el vespertino TELE /EXPRES el pasado 7 de junio.

Desde primera hora de la mañana la Policía Armada y la Policía Militar habían establecido, en la Plaza Colón, y en la mismas puertas de acceso al edificio del Gobierno Militar un estricto control. A las ocho y media de la mañana un grupo de periodistas había tenido acceso al edificio del Gobierno Militar y esperaban cumplimentar los últimos requisitos para entrar en la sala de la visita.

Miembros de la Brigada Político Social cachearon a todos cuantos entraron en la mañana de ayer en el interior del edificio. Mientras dentro cumplíamos estos trámites fuera se nos aseguraba que un nutrido de personas – entre los que se encontraban profesionales de la información, abogados, vecinos de Poble Nou – hacían gestiones para acceder a la vista pública.

Cerca de un centenar de personas entraron, por fin, en la sala, pocos minutos después de las nueve de la mañana. Entre el público constatamos la presencia de diversos periodistas, del presidente de la Asociación de la Prensa, de dos miembros de la Junta Directiva, miembros de la Asociación de Vecinos de Poble Nou, militares… y en el primer banco, a la derecha de la sala, los familiares de Josep María Huertas.

Exactamente 14 minutos duró el apuntamiento de la causa, que fue leída por el mismo juez instructor. Uno a uno y a través de sucintas referencias del sumario – más de 105 folios – se fueron concretando las diligencias judiciales llevadas a términos desde la fecha de publicación del mencionado artículos.

Josep María Huertas, desde el principio de la vista, había permanecido sentado frente a los miembros componentes del Consejo de Guerra, sus manos libres de esposas y flanqueado por dos policías armados.

Para los que escuchábamos detenidamente el apuntamiento, quizás lo que más nos sorprendió fue la lectura de un informe policial sobre la personalidad del periodista procesado. Se hablaba en el citado informe del secuestro de la revista ORIFLAMA – de la cual fue director – de un determinado artículo escrito en CUADERNOS PARA EL DIÁLOGO – Conflictos que dejan huella – de firma de adhesiones pidiendo a las primeras autoridades del país, en un caso muy determinado, la conmutación de la pena de muerte a Salvador Puig Antich…

La declaración

De pie, frente al Tribunal, fue posteriormente, Josep María contestando al interrogatorio, primero del fiscal, posteriormente de la defensa – doctor Octavio Pérez Vitoria – y posteriormente del comandante auditor Francisco Muro Giménez.

Ante la alternativa planteada por el fiscal de lo honroso o deshonroso de la frase supuestamente injuriosa, contestó el procesado:

  • Depende, para mí, en el párrafo que yo he reconocido que es desgraciado, no constituye honor o deshonor, pues hay que tenerlo en cuenta dentro del contexto de la postguerra española… En este contexto, determinados actos de deshonor podrían tener una justificación.

Prosigue su declaración haciendo referencia a la manera de cómo había surgido la idea del reportaje…

  • Tuve conocimiento de que la Asociación de Vecinos de POble See iba a solicitar la apertura de un meuble cerrado el año 72 o el año 73, para convertirlo en local cívico o social. A raíz de esta información me propuso el jefe de la Sección de Local que hiciese un artículo sobre la historia de los meubles barceloneses…

Así nació ‘Vida erótica subterránea’ y aquel párrafo que una y otra vez Huerta ha calificado de desgraciado.

  • No tenía intención de ofender con aquel escrito, así se lo dije al juez militar en mis declaraciones y así lo recalqué en una carta dirigida al presidente de la Asociación de la Prensa el 28 de julio.

Huertas ha hecho, también referencia a un determinado escrito dirigido el pasado fin de semana al capitán general y a las viudas de militares, en el que señala su consternación hacia aquellos que se puedan sentir ofendidas, en el que se piden disculpas.

  • Y hago hincapié en que tengo a gala no haber ofendido jamás a ninguna institución y mucho menos a una institución como el Ejército que es clave en la vida del país.

El interrogatorio de Josep María Huertas se completó con una serie de preguntas realizadas por el comandante ponerte. Se refirieron estas preguntas al proceso técnico de elaboración del escrito, y a la actitud del director y redactor jefe de Local con el mencionado reportaje…

  • ¿Lo corrigió?
  • Siempre corrijo mis escritos pero en este caso fue muy por encima.

Lo que quedó patente a lo largo del interrogatorio de Josep María Huertas, fueron las tensiones, la rapidez y presiones a que se ve sometido un redactor cuando escribe un reportaje. Tensiones que no sólo vinene dadas por el tema abordado en el citado reportaje, sino por el tiempo Huertas recalcó una y otra vez como el factor tiempo abía sido el causante muy directo de ese párrafo desgraciado.

Manuel Ibañez Escofet, director de TELE / EXPRES fue el único testigo de aquella vista.

  • ¿Se le encargó el reportaje?
  • Sí, se le encargó.
  • ¿Lo leyó después con atención?
  • Le eché una ojeada.
  • ¿Durante cuánto tiempo
  • Dos o tres minutos – y puntualizó Ibañez Escofet – el director de un periódico entre otras virtudes tiene la de leer a una velocidad vertiginosa.

Petición fiscal.

Las diez y diez minutos de la mañana. EL fiscal inició la lectura de las conclusiones definitivas.

  • Es un delito de injurias al Ejército según el artículo 317 del Código de Justicia Militar.

Tras una introducción histórica haciendo referencia a la situación concreta que originó la creación del artículo 317 del Código de Justicia Militar – tratamiento despectivo del Ejército y la Armada durante la Guerra de Africa – se habló de los elementos objetivos que configuran la supuesta injuria.

Recalcó el fiscal a lo largo de su parlamento que existía ‘animus injuriandi’ y que por ello procedía imponerle la pena de tres años de prisión…

La petición del fiscal fue escucharla en silencio, mientras los componentes del Consejo se ponía en pie. Josep María Huertas había seguido algo más nervioso, el parlamento de la acusación.

Eran las 10.25 cuando el letrado Pérez Vitoria inició su parlamento.

Habla la defensa

Pérez Vitoria señaló la inexistencia de animus injuriandi en el periodista.

  • El artículo tenía un animus narrandi.

Y prosiguió el catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Barcelona haciendo hincapié en la poca fortuna no solo de aquella afirmación ‘sino de otras afirmaciones que se hacen a lo largo del escrito’.

  • Yo me pregunto ¿es que el proceso tenía intención de ofender a los obreros? ¿Ha querido ofender a las amas de casa del mercado? ¿Ha querido ofender al Ejército? No, es evidente que no ha querido injuriar, y así lo declara desde el primer momento de las diligencias. Ante el juez en el primer interrogatorio.

Pérez Vitoria recalcó posteriormente, que según dictamen del doctor Badia Margara – dictamen que no se ha podido aportar como prueba – a injuria debe ser explícita y concreta… Habló del artículo y del sentido general del mismo. EL letrado en el trámite de respuesta al fiscal señaló que Huertas Clavería es hijo de ex cautivo.

  • Su padre fue condenado en dos ocasiones a muerte por los orjos.

Y esta afirmación provocó cuchicheo entre los militares que presidían el Consejo.

Tras haber solicitado la libre absolución, los componentes del Tribunal se retiraron a deliberar.

Durante unos minutos Josep María Huerta permaneció en pie en la sala Mientras el público iba abandonando el recinto, la madre y la esposa del periodista se acercaron a él.

Luego, cuando bajábamos la escalera del Gobierno Militar un policía nos detuvo. Nos dijo que esperásemos. Se oyó el ‘elle’ nervioso del arma de un policía. Y pocos segundos después, el periodista, Josep María Huertas, esposado y vigilado por dos policías atravesó silenciosamente el patio del Gobierno Militar. No hizo ni un gesto.

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