21 julio 2010

El director de PERIODISTA DIGITAL le acusa de haberle colado - a través de su productora El Mundo-TV - un documental manipulado a TELECINCO

La entrevista a Melchor Miralles en ‘La Noria’ tras su despido de VEO7 se convirtió en un enfrentamiento contra Alfonso Rojo

Hechos

  • El 24.07.2010 en el programa ‘La Noria’ de TELECINCO fue entrevistado D. Melchor Miralles por los periodistas D. Jordi González, D. Alfonso Rojo y Dña. Pilar Rahola.

30 Julio 2010

Periodistas en la lona

Víctor-M. Amela

Leer

“La Noria” de Jordi González (TELECINCO, sábado noche) está probando lo que ya ha probado con éxito “Sálvame” de Jorge Javier Vázquez, a saber: convertir a los propios contertulios y colaboradores del programa en los actores protagonistas del espectáculo, para prescindir así de la sobada lista de invitados famosos de turno.

Del panel de colaboradores de ‘La Noria’ han ido ya descollando los que han protagonizado las suficientes zapatiestas como para ser ungidos como estrellas del show, desde María Antonia Iglesias hasta Alfonso Rojo, desde Pilar Rahola hasta Isabel Durán, desde Paloma Zorrilla hasta Enric Sopena, desde Jesús Infiesta hasta Jorge Verstrynge. Estos periodistas de raza han ido catando la miel y la hiel del espectáculo televisivo, que pasa por el desplante y el grito, el sofisma y el insulto (‘no te insulto, sólo te describo’, es el tópico autoexculpatorio), y yo diría que les está gustando y excitando.

‘La Noria’, con astuncia, explota la divergencia y trincheras del espectro periodístico para provocar entre estos colegas discusiones a colmillo descubierto y adrenalina bullente: es lo mismo que ha hecho ‘Sálvame’ con su colaboradores rosa, a favor y en contra de la Pantoja, a favor y en contra de este o aquel famoso… En ‘La Noria’ la polémica se desata a cuento de la políticas del gobierno o de la oposición, de tensiones sociales e identitarias, de banderías de empresa periodística: que si Luis del Olmo contra Federico Jiménez Losantos, que si Melchor Miralles contra Pedro J. Ramírez… Al telespectador quizá se le escape la mitad de las claves de fondo de estas controversias, pero goza del encono del choque, de la crudeza del topetazo (“es miserable lo que está haciendo esta noche, Alfonso”, le espeta Miralles a Rojo), y se deja llevar por la furia de los belicosos polemistas.

El secreto está, sobre todo, en personalizar las peleas, en que restallen nombres y apellidos, en que destaquen personalidades fuertes y clembuterólicas, como en cualquier ring bajo los focos: es así como periodistas veteranos, tras tres o cuatro décadas de anónimo y esforzado trabajo, apuestan por lanzarse a la lona y convertirse en rutilantes luchadores de pressing catch, con su mallas prietas en las ingles, sus trajes de lamé y su máscaras multicolores, prestos a aplicarle al rival su llave más letal. Iré buscándoles apodos a estos tigres y panteras.