Search
Jordi González se defendió en el programa siguiente recordando que los programas 'Tal Cual' de ANTENA 3 y 'Las Mañanas de Cuatro' del Grupo PRISA habían entrevistado antes a la misma sra.

La entrevista pagada a la madre de un asesino en ‘La Noria’ desata una crisis de anunciantes que pone al programa en situación límite

HECHOS

  • El 29.10.2011 el programa ‘La Noria’ (La Fábrica de la Tele) de TELECINCO entrevistó a una sra. identificada como ‘la madre de El Cuco’, el joven menor de edad condenado por su participación en el asesinato de Dña. Marta del Castillo.

FRAGMENTO DE LA ENTREVISTA A LA MADRE DEL CUCO

Después de la entrevista a la madre de ‘El Cuco’ en ‘La Noria’ desde las redes sociales se filtró la lista de anunciantes de ‘La Noria’ motivando que desde las redes sociales se animara a hacer campaña contra todo aquel que se anunciara en ‘La Noria’, en seguida varias de estas marcas anunciaron su propósito de dejar de anunciarse en ‘La Noria’.

ALEGRÍA EN ‘ESPEJO PÚBLICO’ AL BOICOT PUBLICITARIO CONTRA ‘LA NORIA’

ALEGRÍA EN ‘EL GATO AL AGUA’ AL BOICOT PUBLICITARIO CONTRA ‘LA NORIA’

‘LA NORIA’ RESPONDE A LA CAMPAÑA EN SU CONTRA RECORDANDO QUE PRISA Y ANTENA 3 TAMBIÉN ENTREVISTARON A LA MADRE DEL CUCO

RECORDANDO LAS ENTREVISTA A LA MADRE DEL CUCO EN ANTENA 3 EN 2009

—-

 

GIUSEPPE TRINGALI (DIRECTIVO MEDIASET) SE NIEGA A HABLAR DEL CASO ‘LA NORIA’ – CUCO

06 Noviembre 2011

Ay... la pasta'

Carlos Boyero

Vi en ‘La Noria’ a una señora con el rostro oculto y expresividad limitada, muy en la onda de la folclórica claque de la que se rodean los circos de la tele, a la que animaban (¿tal vez el popular izquierdismo de María Antonia Iglesias ?) a dar la cara. La señora argumentaba que la condición que le había puesto su familia para acudir allí es que no apareciera su rostro, ya que debido a las circunstancias que vive su hijo, es frecuente que tengan problemas en la calle y con los vecinos. La mujer aclara que la única causa de su presencia en La noria es la defensa pública de su acusado cachorro. Un argumento tan humano como irrenunciable. No menciona que el vil metal también recompensará su valiente testimonio. Y durante los minutos en los que soy testigo de este tampoco le escucho eso tan racial que repiten los venerados frikis del vertedero hepático: «Que toda España sepa…», acompañado de su nombre en enfática tercera persona, como los reyes y los dioses.

Días más tarde me entero de que aquella madre coraje era la mujer que engendró a El Cuco, el menor acusado de haber participado en una renovada historia de la infamia.

No me sorprende que debido a su interés informativo, como no, los responsables de ese espectáculo tan estético, ético y didáctico de La noria, plataforma expresiva de tanto campechano dirigente de la cosa pública (creo haber visto en su entrañable foro a Blanco, Montilla, Bono, Trinidad Jiménez, Tomás Gómez, etc., gente así, todos ellos obsesionados con el bien común), mezcla inefable de debates trascendentes sobre la rabiosa actualidad y cosas lúdicas que son buenas para el espíritu, jamás en nombre del morbo fácil, también se empeñaran en ofrecer el desgarro y las razones de la madre del presunto monstruo. Pero la farisaica publicidad y su doble moral han decidido retirarse de ese escaparate social que tanto amaban.

Y yo, que soy bellaco, divirtiéndome con el sobresalto del tal Jordi González, un ser melifluo, afectado y cursi en el que todo me provoca estricta grima. Algo que no me ocurre con otros villanos, ya que siempre he respetado el talento. Me parece abyecto Sálvame. Pero no logro detestar a ese Vázquez tan listo, ágil, cínico, perverso y cabrón. También me inquietaban el presentador del circo en Lola Montes y el animador de Danzad, danzad, malditos.

13 Noviembre 2011

El caso 'La Noria'

David Gistau

En ocasiones, he echado un vistazo a ‘La Noria’, para comprobar cómo salvaba la dignidad algún periodista amigo implicado por dinero en una reyerta de gritos insufribles y bajezas. No sé cómo acaba todo sin desafíos a un duelo. Me recuerda cuánto sorprendía a Pascual Duarte que en las calles de Madrid la gente se profiriera insultos terribles sin llegar al contacto físico. Es todo teatral, claro. Pero impresiona el desdoblamiento de personalidad de quienes son lúcidos y serenos en el trato personal, pero en esa tele se aseguran de que les volverán a llamar transformándose en el histrión de baja estofa intelectual en que están basadas las expectativas de su personaje.

Aparte de estos vistazos zapping centrados en la mesa política, nada más veo de La Noria. Los sábados en que no he salido ni me han hecho ningún requerimiento sexual -o éste ha sido ya satisfecho aprovechando uno de esos raros momentos en que ningún niño llora, ni caga, ni vomita, ni gira la cabeza sobre el cuello diciendo en arameo «mira lo que ha hecho la guarra de tu hija»-, los dedico a los capítulos grabados para ponerme al día con las series que, por el trabajo, no he podido ver durante la semana, o con las que voy comprando en Amazon.

Lo que quiero decir es que no sufro ningún tipo de presión o amenaza para ver La Noria. Que ese tal Vasile no me ha atado a una silla y puesto papel celo en los párpados como a Alex en La naranja mecánica. Que elijo desdeñar ese programa con la misma libertad con que otros escogen seguirlo, y sin sentir ningún tipo de superioridad moral o cultural que me obligue a reprocharles hacerlo o, aún peor, orientar sus gustos con prohibiciones o sabotajes para salvarles de sí mismos. La Noria es un programa de entretenimiento sin escrúpulos, no un aspirante al Pulitzer. Los programas de entretenimiento prolon-gan nuestro retrato colectivo, pues ninguno sobreviviría sin crear complicidades con al menos una porción de la sociedad. Los escandalizados por los contenidos del programa a los que no hayan pedido sexo esa noche o que ya hayan cumplido con el coito pueden hacer lo mismo que yo: consumir cualquier otra cosa, leer a Rimbaud, o salir a comprobar si de verdad la playa está debajo de los adoquines, o ver Centauros del desierto, o alguno de esos documentales de animales que, como bien sabemos, son de lo que luego se habla en el Metro. Pero no decidamos qué tiene que ver la portera de Gide. Ni nos pongamos estupendos, como diría Carmen Rigalt, como esas marcas que han retirado la publicidad. Ya ha observado Arcadi Espada que tan solo han visto una oportunidad de entregarse a un exhibicionismo de pureza que es publicidad por otros medios. Por cierto, a veces pongo el porno.

David Gistau

13 Noviembre 2011

Algo huele raro en 'La Noria'

Carmen Rigalt

Yo también quiero hablar de ‘La Noria’ y el plante de sus anunciantes. No me gusta la explotación de los sucesos en televisión, algo a lo que algunas cadenas privadas, empezando por TELECINCO, son bastante aficionadas. No es una novedad que los protagonistas de las noticias escabrosas dan mucha audiencia. El morbo gusta en todas las casas. Esta vez, sin embargo, la causa del escándalo no ha sido el protagonista de la noticia, sino un personaje colateral: su madre, una mujer que no ha matado a nadie ni tiene cuentas pendientes con la justicia. La Noria entrevistó a la madre del famoso ‘Cuco’ y le pagó los servicios prestados. La chispa del escándalo estalló en Twitter. Poco después, ardía la Red. La mujer cobró la centésima parte de lo que cobra una folklórica imputada en el caso Malaya por fabular sobre sí misma y lavar su imagen en los mismos platós. La entrevista con la madre de Cuco fue tachada de obscena. De la otra nadie ha dicho nada. A lo mejor es que la obscenidad es una cuestión de estatus. La televisiones privadas pagan burradas por entrevistar a personajes famosos. Hubo un tiempo en que lo hacían también algunas televisiones públicas (CANAL 9, con ‘Tómbola’) y nadie se quejaba. La lucha por la audiencia es encarnizada y vale todo para conseguir la victoria. El planteamiento, pues, está viciado de entrada. Los anunciantes son libres de elegir una cadena modosita, pero que no vengan exigiendo audiencia. Existe mucho cinismo a la hora de valorar la moralidad de ciertos programas de televisión. Tengo mi opinión (y mis reparos) sobre ‘La Noria’ y sus contenidos. Aquí y ahora, pregunto: ¿hay más ejemplaridad en Mario Conde que en la madre de El Cuco? ¿Por qué aplaudimos los dinerales que cobra Pantoja y, en cambio, le negamos su parte a la madre de un delincuente? Algo huele raro. No es casualidad el linchamiento a ‘La Noria’.

Carmen Rigalt

13 Noviembre 2011

Has triunfado, y de forma arrolladora, en La Noria

Luis María Anson

Querido Jordi…

Son muchos los que no han alcanzado éxito al presentar un programa del corazón en los medios audiovisuales. Desde el punto de vista profesional, a mí me parece que tiene extrema dificultad triunfar en esos formatos, y no solo por la competencia que se ha desencadenado en todos los canales. En el periodismo impreso decenas de revistas cardíacas han fracasado en su pelea por un lugar en el sol. Y se da la circunstancia de que la única muestra del periodismo español que, en su especialidad, está a la cabeza en el mundo es la revista ¡Hola! Enhorabuena a la familia que durante tres generaciones mantiene el éxito.

Tu trabajo en La Noria es, en líneas generales, excelente. Me parece una manipulación pretender juzgarte por algún error aislado porque todos nos equivocamos. Has abierto, además, en tu programa, que diriges junto a Roberto Ortiz, espacio para la política responsable y la cultura seria, y algunas de tus entrevistas a intelectuales y políticos han sido magistrales. La agilidad de tu espacio, la pluralidad en el debate, la realización moderna, la certera iluminación, la maestría con que te mueves en la presentación del formato, han convertido a La Noria en un extraordinario éxito.

Me dicen que se te han presentado algunas dificultades, que superarás, entre otras razones porque Paolo Vasile es un hombre cabal que sabe estar al lado de sus colaboradores. Sé que mis palabras significan bien poco pero son las de un profesional que ha entregado su vida entera al periodismo, renunciando a las tentaciones de la empresa y la política. Siempre he estado al lado de mis compañeros, sobre todo cuando se les trata de forma injusta. Tú, querido Jordi, eres un trabajador tenaz, un gran triunfador en un medio especialmente difícil y La Noria es buena muestra de tu aliento profesional y de tu maestría.

El Análisis

CUANDO LA "ESCANDALIZACIÓN" ES SUBJETIVA

JF Lamata

Me sorprendió la campaña contra ‘La Noria’ tras la entrevista a la madre del Cuco y que algún bloguero internauta venido a mas defendiera una ley para prohibir la presencia de delincuentes en programas de televisión, en especial porque una ley así no impediría la presencia de la madre del Cuco en un ‘plató’, ella no era un criminal, era la madre de uno y, tengo la sospecha que lo que molestó no es que fuera la madre de un criminal, sino que fuera a defender a su hijo. Es decir, que si hubiera ido a ‘La Noria’ a poner a parir a su retoño y a llamarle ‘asesino miserable’, igual no hubiera habido tanta reacción. Todo es subjetivo.

En mi propia subjetividad me escandalizó la actitud de comentarista de ANTENA 3, Sr. Egea, que guardó un oportuno silencio cuando en ‘Espejo Público’ ponían a parir a ‘La Noria’ por entrevistar a ‘la madre del Cuco’. ¿Acaso el Sr. Egea no había entrevistado también a ‘la madre del Cuco’? El hombre guardó un oportuno silencio sabiendo que jugaba con la ventaja de que su entrevista no la recordaba nadie en aquel momento, pero si lo que cuenta para que las cosas estén mal o bien, no es el hecho, sino el quién los hace, es que hemos convertido la ‘escandalización’ en un término subjetivo. Buag.

En lo que se refiere a ‘La Noria’. Su suerte estaba echada, TELECINCO optaría por un ‘lavado de cara’ para la subsistencia del programa, sería el nacimiento del programa ‘El Gran Debate’.

J. F. Lamata

by BeHappy Co.