26 noviembre 1987

Kubati asesinó personalmente a 'Yoyes' por intentar abandonar ETA

La Guardia Civil logra detener a ‘Kubati’ jefe del ‘comando Goyerri Costa’ en una operación dirigida por el coronel Rodríguez Galindo

Hechos

El 26.11.1987 una operación de la Guardia Civil en Guipuzcoa arrestó al jefe del comando asesino ‘Goyerri Costa’, López Ruiz ‘Kubati’ en una operación coordinada por el coronel Enrique Rodríguez Galindo.

Lecturas

EL 26 de noviembre de 1987 las fuerzas de seguridad del Estado comunican la detención del asesino de ETA D. José Antonio López Ruiz ‘Kubati’, jefe del comando Goyerri Costa y autor material de asesinatos como el de Dña. Dolores González Catarain ‘Yoyes’, el de D. José Larrañaga Arenas ‘José Txiki’ o el de la familia Garrido.

El 26 de noviembre de 1987, Guipúzcoa amaneció bajo un despliegue sin precedentes de la Guardia Civil. Unas 600 cabinas telefónicas —algunas fuentes elevan la cifra hacia el millar— quedaron bajo estrecha vigilancia por parte de cerca de 1.480 a 1.600 agentes, la mayoría de paisano. Una llamada interceptada a un colaborador de ETA había revelado que José Antonio López Ruiz, alias Kubati, miembro del comando Goierri-Costa, realizaría una comunicación a las doce del mediodía desde alguna de ellas. A la hora señalada, cualquier varón que se aproximaba a un teléfono público era interceptado. En el casco viejo de Tolosa, el terrorista entró primero en un bar, pero el ruido le hizo desistir; salió y se dirigió a una cabina. Nada más descolgar el auricular, varios agebtes de la Guardia Civil le rodearon. Kubati intentó hacerse el sorprendido, pero un agente notó el bulto de la pistola que llevaba y confirmó la identidad. Así finalizó la operación Akaitz —bautizada en referencia al hijo de una de sus víctimas—, que además permitió desarticular la infraestructura del comando y detener a una decena de colaboradores, con localización de varios pisos francos en localidades de la provincia.

MUJERES Y NIÑOS ENTRE SUS VÍCTIMAS

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López Ruiz ‘Kubati’ famoso por disparar a la cabeza a la ex dirigente de ETA, María Dolores González ‘Yoyes’, disparando a la cabeza y delante de su hija, también tenia en su historial el asesinato del General Garrido su esposa y su hijo de 16 años, una ciudadana portuguesa a la que asesinó por accidente.

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El Coronel Enrique Rodríguez Galindo, jefe de Intxaurrondo, enterado de que el jefe del comando Goyerri Costa iba hacer una llamada telefónica en una cabina de Guipúzcoa a una hora determinada, movilizó a todas las unidades en cada una de las cabinas para apresar al etarra.

 

28 Noviembre 1987

Pasos hacia la paz

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

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La detención en Guipúzcoa de una docena de personas acusadas de estar vinculadas a ETA, entre ellas el presunto autor material del asesinato de Dolores González Cataráin, Yoyes, así como el descubrimiento de abundante material y de varios pisos utilizados por uno de los más sangrientos comandos de la banda terrorista, constituye un importante éxito de las fuerzas de seguridad. Con éste son 15 los comandos operativos de ETA desmantelados en lo que va de año. Entre ellos, los que actuaban en Madrid y Barcelona, los cuales, junto con el de Guipúzcoa, habían constituido el núcleo central de la activídad terrorista en el último período.Si a esos éxitos policiales se unen los frutos de la colaboración internacional, que de momento ha servido para desmontar las principales bases logísticas de ETA en el sur de Francia -incluyendo el aparato recaudador del llamado impuesto revolucionario,vital para la supervivencia de la banda terrorista-, y se consideran los avances producidos en la sociedad vasca en el sentido de deslindar la acción criminal de ETA de las aspiraciones de los ciudadanos de Euskadi al autogobierno, parece justificado el moderado optimismo de quienes piensan que el fin de esta locura puede estar, si no a la vuelta de la esquina, relativamente próximo.

Pero esperanza no equivale a certeza, y no faltan motivos para la preocupación. La búsqueda de un consenso de las fuerzas vascas sobre los principios democráticos que habrán de orientar cualquier iniciativa de pacificación ha puesto de relieve que la tentación de in strumentaliz ación de los efectos de laviolencia para obtener beneficios políticos no ha desaparecido totalmente. Ello ha sido aprovechado por Herri Batasuna para intentar deslegitimar los avances logrados con el argumento de que gran parte del pueblo vasco rechaza cualquier pacto como el que ahora se intenta. Los representantes de la coaliciónabertzale que se entrevistaron el jueves con el lehendakar! Ardanza han podido apoyarse en la ausencia del partido de Garaikoetxea del acuerdo recientemente suscrito en Madrid para considerar que se trata de un pacto «antivasco», justificando así su abandono de las conversaciones iniciadas por Ardanza en Vitoria. Al actuar de esa manera intentan, ante todo, trazar una línea divisoria entre las fuerzas políticas vascas que manifiestamente falsea la realidad política de la Euskadi actual.

En Euskadi hay partidos que rechazan que una minoría, grande o pequeña, pueda imponerse por la fuerza, y partidos que consideran que sus particulares puntos de vista deben prevalecer por el hecho de que lo que demandan es también exigido por los vioJentos. Esa línea de demarcación es la misma que separa a quienes aceptan el marco estatutario como instrumento de autogobierno de quienes rechazan frontalmente ese marco que los vascos se han dado a sí mismos. Pretender que la forma de convencer a los segundos y atraerlos al campo de los primeros consiste en aceptar el punto de vista del radicalismo, aunque se afirme rechazar sus métodos, revela ceguera política. No es a base de halagos y guiños de complicidad como se va a ayudar a romper amarras con el militarismo a los sectores de Herri Batasuna que han comprendido la trampa en que se encuentran pero no se deciden, o no se atreven, a pensar con su propia cabeza.

Los representantes de Herri Batasuna han insultado al lehendakari, y asu Gobierno, al que han motejado de «colaboracionista y sumiso a los enemigos históricos y actuales del pueblo vasco». Pero al hacerlo han insultado también a los ciudadanos vascos que, con sus votos, dieron legitimidad a ese Gobierno. Armado de esa legitimidad que no proviene de las armas, sino de la voluntad popular, Ardanza está en condiciones de liderar sin vacilaciones el proceso de pacificación de Euskadi, que ahora tiene más oportunidades que – nunca en los últimos años de plasmarse en un acuerdo en positivo. Ese acuerdo es indispensable para posibilitar un armisticio que dé paso a la reconciliación.

El Análisis

Justicia

JF Lamata
La detención de José Antonio López Ruiz Kubati representa un golpe contundente y justo contra el terrorismo de ETA gracias al equipo dirigido por Enrique Rodríguez Galindo. Este individuo, responsable entre otros crímenes del asesinato a sangre fría de María Dolores González Catarain Yoyes —ejecutada delante de su hijo pequeño por haberse alejado de la banda—, de ‘José Txiki’  y del atentado que segó las vidas del gobernador militar de Guipúzcoa Rafael Garrido Gil, de su esposa y de su hijo menor, además de una ciudadana portuguesa, ha sido puesto fuera de circulación gracias a una operación de inteligencia y despliegue impecable. Que un asesino tan sanguinario, autor o partícipe de más de una decena de muertes, acabe entre rejas no solo alivia el dolor de las víctimas y sus familias, sino que demuestra la eficacia de las fuerzas de seguridad cuando actúan con rigor, coordinación y perseverancia. Cada día que Kubati pase en prisión es una victoria de la democracia y de la memoria de quienes pagaron con su vida la barbarie etarra.
J. F. Lamata