5 marzo 2009
Tomás y el veterano torero Paco Camino anuncian que devuelven sus dos medallas
La medalla de Bellas Artes concedido al torero Fran Rivera, provoca la indignación de José Tomás que renuncia a la suya
Hechos
- El 27.10.2009 D. Francisco Rivera recibió la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes que concedía el ministerio de Cultura anunciada en marzo y que provocó que el 5.03.2009 D. Francisco Camino Sánchez y D. José Tomás Román Martín renunciaran a las sullas.
Lecturas
–
REACCIONES:
05 Marzo 2009
Por Vergüenza Torera
Ilmo. Sr. D. César Antonio Molina
Ministro de Cultura
Madrid
Por vergüenza torera y desde el convencimiento de que velando por el prestigio de lo que amamos y respetamos le hacemos un bien al arte de torear, hemos decidido devolver las Medallas de oro al Mérito en las Bellas Artes que como toreros en su día nos fueron concedidas.
Las devolvemos porque no merecen el lugar de honor que en nuestros recuerdos ocupan tantos otros reconocimientos que nos han sido otorgados y que sí son muestra de comprensión hacia nuestro quehacer artístico. Conservarlas sería menospreciar el valor de aquellos.
Atentamente.
- Francisco Camino Sánchez, “Paco Camino”
- José Tomás Román Martín, “José Tomás”
11 Marzo 2009
Culpan a Bono de la medalla a Rivera
«A mí que me registren», parecía decir Bono con ese gesto siempre jovial y ahora más rejuvenecido aún. Por cierto, ¡los implantes o trasplantes de cabello han aumentado un 145% desde el milagro del político! Lo hacía en la entrega de los premiso de arquitectura, diseño e interiorismo de la mejor publicación del género que hace en España dirigida por Montse Cuesta. No se le escapó nada en la última noche gélida – al menos de momento – del invierno madrileño. Allí vimos el gorro casquete de Bárbara Suárez, orgullosa de las felicitaciones a David Delfín por su primera colección para la joyería, que primero llenó de perdones y luego de diamantes. El diseñador impactó con su jersey en lana del que sobresalían dos enormes ciervos y que entusiasmó a la madre de Güiza. Todo fue un jubileo para animar los premios AD, que reconocieron la valía de Tomás Alía, íntimo de Bono, quien le entregó el galardón con gesto pimpante ante el rumor de que la polémica distinción al hijo mayor de Carmen Ordóñez fue gestionada por él. Bajo su ‘blazer’ azul noche acentuaba su cara de inocencia ante una Bibiana Fernández defensora de Loles León, que en la remozada versión de ‘La Gran Vía’ – actualizada con citas hasta a Gallardón – no tenía dónde lucirse y tampoco se esforzó demasiado. Merece mejores oportunidades, aunque, a veces, desoriente con sus cambios de carácter.
31 Marzo 2009
Diosito se cae del cartel
DE LA plaza de Barcelona dice José Tomás que es muy importante para él. Y por ello donará el dinero cuando se encierre allí con seis toros, sintiéndose pagado por la oportunidad de expresar en Cataluña un remedo de lo que Kennedy dijo en Berlín Oeste: «Yo también soy taurino». Si algún día es necesario que la Barcelona taurófila quede enlazada con España mediante un puente aéreo como el de los aliados en Berlín, José Tomás se presentará voluntario para ser arrojado en paracaídas sin miedo a las lanzas jíbaras de Carod: toreros infiltrados para romper el bloqueo, y no Coca-Colas como proponía Billy Wilder para corromper el espíritu del sector soviético.
La plaza de Las Ventas no ha de ser tan importante para José Tomás, pues ha consentido que los carteles de la isidrada queden desmochados sin él precisamente por una cuestión de dinero. Y eso que nadie le pidió que toreara gratis. Pero Madrid no sale en el GPS de Dios. José Tomás no vendrá a San Isidro porque hizo una oferta que nadie podía aceptar, sólo para perpetuar su aureola singular de hombre que se niega a existir en los mismos términos que cualquier torero profesional como si ello le degradara. Después de las dos tardes del pasado junio en Madrid, cuando reventó la plaza, parecía que José Tomás acortaría la distancia que iba convirtiéndole en una suerte de culto particular, a la medida de aficionados entregados de forma preventiva a los que un criterio jamás arruinará una fiesta de orejas y de rapsodas que le tuvieron un capricho de flor en el ojal. Parecía, por tanto, que José Tomás rompería por fin en torero de ley, dispuesto a torear en plazas tan poco complacientes como las de Bilbao y Madrid, y también a aceptar toros duros y carteles de rivalidad donde importen argumentos más hondos que el artificio poético. Es decir, exámenes más exigentes que los planteados por un público contagiado del fervor.
Es verdad que las futuras tardes de Madrid se quedan sin una expectativa, que la feria será algo más rasante sin José Tomás.Pero no lo es menos que, perdidas las coartadas del primer año de reaparición triunfal, José Tomás necesitaba Madrid para volver a cuajar una carrera que no le apartara la cara a nada y que aspirara a algo más que a constituir un apenas un chispazo sublime en la memoria colectiva de los taurinos. Sería una lástima que acabara como torero de guiris y de vates antojadizos, más allá de las plazas, de los toros y de los públicos, a veces broncos, que sostienen el criterio y cincelan los nombres definitivos.