Search
El programa está dirigido por Nacho Mostazo y el propio Cintora y producido por José Miguel Contreras

La TVE programa la tertulia ‘Las Cosas Claras’ presentada por el izquierdista Jesús Cintora para que vuelva a competir con ‘Al Rojo Vivo’ de Antonio García Ferreras (Atresmedia)

HECHOS

El 16 de noviembre de 2020 se estrenó el programa ‘Las Cosas Claras’ en TVE.

20 Diciembre 2020

RTVE, PROGRESISMO ‘PRIVATIZADO’

Víctor de la Serna Arenillas

La transformación de las tertulias televisivas en sucedáneos sesgados y partidistas de los telediarios es un fenómeno ya muy antiguo, desde la aparición de las cadenas de televisión privadas de ámbito nacional, y su éxito ha sido indudable. Varios estudios y sondeos han ido comprobando que una parte creciente del público se informaba tanto o más con esos programas, animados por las polémicas, que a través de los informativos clásicos. Hasta tal punto, que cuando en las redes sociales se habla hoy de información y de periodistas queda patente que en la mayoría de los casos se refieren a esas tertulias y a sus tertulianos. Para bien o para mal.

El polémico regreso de Jesús Cintora a la conducción de uno de esos programas, y además en la pública RTVE, está ilustrando hasta qué punto es valorado hoy por quienes controlan las cadenas el sesgo polémico e ideológico de esos programas. Y quizá esté demostrando también sus límites: como ha informado en estas páginas David Sanz Ezquerro, la gran apuesta por Las cosas claras de Cintora se ha traducido en la pérdida de cerca de 200.000 espectadores desde su primera emisión hace menos de dos meses. Y cada uno de esos programas, subcontratados a una productora ajena, le está costando a RTVE más aún de lo que se había publicado: 60.000 euros diarios.

La búsqueda fuera de la casa de nuevas soluciones informativas es una de las curiosidades de la gestión de su nuevo responsable, Enric Hernàndez, el ex director de El Periódico, reclutado por Rosa María Mateo, la administradora «provisional única» del ente (provisional pero al parecer inamovible, desde 2018) para sacar a TVE-1 de su atonía y declive de audiencia. Y es una curiosidad porque fue patente, con aquellos viernes negros, la irritación de los redactores de RTVE con la «censura derechista» que se les imponía cuando gobernaba el PP de Mariano Rajoy, y su proclividad a un nuevo Gobierno de izquierdas no ofrecía dudas.

Pero llegó Mateo y descubrieron que era aún peor.

En octubre pasado, los consejos de informativos de la casa (radio, televisión e internet), en un manifiesto conjunto, denunciaban que una empresa pública como RTVE «siga gobernada desde hace más de dos años por una administradora provisional única ajena a cualquier tipo de control interno, debido a la ausencia de un consejo de administración».

Con Hernàndez al rescate, la solución fue la subcontratación de la franja matutina a favor de las empresas privadas que realizan Las cosas claras y otros programas de tertulia. Eso parecía ilegal según el estatuto del ente público y provocó más protestas airadas de la Redacción, pero desde que Mateo descubrió el infoentretenimiento (del inglés infotainment, claro), defiende que esos magacines están en una categoría diferente de la de los informativos, y sí se pueden externalizar. Y, perversamente, quizá sea cierto, vistos sus contenidos.

Dentro de ese esquema, Cintora era la baza soñada por Mateo y Hernàndez. Este presentador que se dice independiente pero es viejo amigo de Pablo Iglesias -había que ver su admiración mutua expresada en el plató de La Vuelta de Tuerka, programa en el que el periodista fue entrevistado en 2014 por el hoy vicepresidente- dirigió con ímpetu progresista Las mañanas de Cuatro entre 2013 y 2015, y arañó terreno a Antonio García Ferreras, cuyo Al rojo vivo, igualmente izquierdista, siempre pareció intocable en esa franja horaria. Y como arma letal contra García Ferreras llegó triunfalmente Cintora en noviembre.

.

EN 2020, MUCHO HA CAMBIADO

En TVE-1 Cintora escogió contertulios de perfil moderado como representación de la derecha y a personajes más radicalizados en la izquierda, y retomó el estilo de su época en Cuatro. Uno de los ‘purgados’ por Mateo, Miguel Ángel Idígoras, ex corresponsal en Londres, escribía en Twitter: «Por lo visto el servicio público es que el programa de Cintora se emita sin interrupción para hablar del rey emérito, de Vox y neonazis». Pero esta vez no ha herido, sino enriquecido, a Ferreras: su audiencia ha caído de 780.000 en el primer programa a 600.000 este jueves. ¿Por qué? Ya no es 2014, y hoy choca su sosa entrevista a Irene Montero, ministra de Igualdad y pareja de su admirado Iglesias: ni una pregunta comprometida sobre las polémicas de Podemos y del Gobierno.

.

UN DESPIDO CONTROVERTIDO

En Mediaset estaban sufriendo el éxito de audiencia de Ferreras cuando en 2013 lanzaron a Cintora, que desde que dejó la SER en 2011 había participado ya en muchas tertulias televisivas. Y su partidismo, así como el de muchos de sus colaboradores, funcionó muy bien en el clima político de hace siete años. Terminó la sangría de audiencia hacia la Sexta. Todo iba bien… pero Mediaset lo despidió al cabo de dos años, afirmando en un comunicado: «La línea editorial de Mediaset España es coherente en toda su programación y tiene el claro objetivo de informar, que no de formar, a los espectadores con unos presentadores que traten la información de manera objetiva». Es decir: que Cintora adoctrinaba, no informaba. Él protestó que fue el PP el que presionó para que lo echasen.

by BeHappy Co.