30 agosto 1989

La rana Gustavo, la cerdita Peggy, Gonzo y el resto de personajes pasarán a formar parte de la familia de Mickey Mouse

La Walt Disney Company de Michael Eisner compra el estudio de Jim Henson y pasa ser propietario de todas sus célebres marionetas

Hechos

El 29.08.1989 se hizo público que Walt Disney Co. había adquirido la Henson Associates Inc.

Lecturas

La Walt Disney Company ha comprado los famosos ‘Muppets’, los muñecos creados para televisión por Jim Henson. Conocidos en España como los teleñecos, cuentan con personajes tan tan populares como la rana Kermitt (en España ‘René la Rana’ o ‘la Rana Gustavo’) o la cerdita Peggi entre tantos otros.

Los Muppets, las populares marionetas de Jim Henson, se hermanarán así con Mickey Mouse y los demás hijos artísticos de Disney. Henson dijo que siempre le había gustado Mickey y que ‘he crecido viendo sus películas, de que «nuestros personajes se unan ahora a los parques de Disney».

Henson y Michael Eisner, presidente de la Walt Disney Company, firmaron un acuerdo mediante el cual, en principio, la Henson Associates Inc, y toda su biblioteca filmica y televisión pasarían a manos de la empresa Walt Disney.

Jim Henson ha obtenido varias veces el premio Emmy (considerado como el Oscar de la televisión), gracias a sus creadores. Tiene en su archivo espectáculo televisivos tan populares como ‘The Muppet Show’, ‘Fragle Rock’ (también emitido en España por TVE) y ‘Muppets babies’, además de las películas ‘The Muppet Movie’, ‘The Great Muppet Caper’ o ‘The Dark Crystal’, entre muchos otros.

En todas estas producciones Henson ha hecho gala de su ingenio para crear personajes, así como de un particular sentido del humor que satisface tanto a un público infantil como al adulto.

Los representantes de las dos empresas rehusaron hablar del monto de esta operación pero se cree oscila en torno a los 16.000 millones de pesetas. Ambas partes han expresado su satisfacción por ‘esta asociación comercial de la familia del mundo del entretenimiento».

La muerte de Jim Henson en 1990 complicó el proceso de fusión que no culminaría definitivamente hasta 2004.

El Análisis

Eisner añade los Teleñecos al nuevo imperio Disney

JF Lamata

La rana Gustavo —Kermit para los norteamericanos—, la cerdita Peggy, Fozzie, Gonzo y compañía parecen destinados a cambiar de casa: Jim Henson ha acordado vender a Walt Disney su compañía y los derechos de sus Muppets, los popularísimos Teleñecos españoles, en una operación estimada entonces entre 100 y 150 millones de dólares y que incluirá películas, programas de televisión, explotación comercial y presencia de los personajes en los parques Disney; quedan fuera los personajes de Barrio Sésamo cuyos derechos no pertenecen enteramente a Henson. Y quizá la noticia diga tanto de los Teleñecos como del hombre que los compra. Desde la muerte de Walt Disney en 1966, y posteriormente la de su hermano Roy, la compañía había atravesado una larga etapa en la que conservó parques, personajes y prestigio pero pareció perder buena parte de aquella formidable capacidad creadora que había hecho de Disney un nombre universal; a comienzos de los ochenta llegó incluso a convertirse en objetivo de operaciones financieras hostiles. La llegada en 1984 del emprendedor judío Michael Eisner, antiguo ejecutivo de ABC y Paramount, acompañado por Frank Wells y con Jeffrey Katzenberg, también judío, al frente del estudio, está cambiándolo todo: Touchstone ha permitido producir cine para adultos, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? ha demostrado que Disney todavía puede fabricar acontecimientos cinematográficos y ahora La sirenita anuncia una posible resurrección de la animación de la casa. Eisner, contratado por los accionistas de Disney para gestionar su compañía, parece haber comprendido perfectamente cuál es el verdadero petróleo de esta compañía: personajes capaces de convertirse simultáneamente en películas, televisión, juguetes, vídeos y atracciones. Los Teleñecos encajan como un guante porque aportan algo que Disney necesitaba: personajes modernos, irreverentes, enormemente populares entre niños pero capaces de hacer reír también a los adultos y, sobre todo, todavía ligados a su creador, pues Henson debía continuar trabajando durante años para Disney. Si Walt construyó el imperio inventando a Mickey, Donald o Goofy, Eisner parece dispuesto a demostrar que su Disney puede crecer también comprando e incorporando los Mickeys creados por otros. Después de veinte años preguntándose qué podía hacer Disney sin Walt Disney, quizá la compañía esté empezando finalmente a encontrar la respuesta: dejar de administrar el museo del fundador y volver a comportarse como una fábrica de entretenimiento.

J. F.