1 mayo 1977
En total doce ministros franquistas estarán en las listas electorales, puesto que a los seis fundadores se han sumado Arias Navarro, Utrera, López Bravo, Antonio Carro, Allende y García Hernández
Listas Alianza Popular 1977 – ‘Los Siete Magníficos’ se distribuyen por provincias, Fraga encabezará la lista por Madrid
Hechos
En mayo de 1977 se hicieron públicas las listas electorales para las elecciones de 1977
Lecturas
El primer congreso de Alianza Popular se celebró en marzo de 1977.
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LOS PRIMEROS EN LA LISTA DE ALIANZA POPULAR POR MADRID
- D. Manuel Fraga Iribarne
- D. José Martínez Emperador
- D. Gregorio López Bravo
- D. José María Ruiz Gallardón
- D. Enrique Villoria Martínez
- D. Ramón Hermosilla Martín
- D. Vicente Bosque Hita
- D. Luis Emilio Calvo Sotelo
- D. José Bañales Novella.
- D. Gabriel Elorriaga Fernández
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LOS CABEZAS DE LISTA DE ALIANZA POPULAR AL CONGRESO
Nutrida presencia de ex ministros franquistas en las listas de la Federación de Alianza Popular
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CANDIDATOS DE AP AL SENADO
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EL PAÍS ATACA A ALIANZA POPULAR
El periódico EL PAÍS fue uno de los que con más dureza atacó a Alianza Popular durante la campaña electoral de junio de 1976, algo sorprendente dado que el Sr. Fraga era accionista minoritario del citado periódico, pero estaba claro que no contaba con la afinidad de su redacción.
Memorias de un maldito
1999
Aprendí a valorar a Federico Silva, a Laureano López Rodó y a Licinio de la Fuente – el cual, por cierto, harto de chocar con Fraga, se eclipso él solito muy pronto – mientras me di cuenta de la perfecta inutilidad de un Martínez Esteruelas y de la fatuidad intelectual de un Fernández de la Mora. Federico Silva – aunque no así la parte que yo conocía de su entorno – era un hombre moderado e inteligente, aunque, como veremos, le faltaba correa en el tema constitucional y era también el más difícil de eliminar. En cuanto a Laureano, era sorprendentemente liberal, también muy inteligente y extremadamente prudente y educado. Aún recuerdo su protesta de que el himno de AP se refiriese a la ‘verdadera libertad’ alegado con razón que eso era limitativo, que no había por qué limitar la libertad y que aquello le recordaba la nefasta distinción entre libertad y libertinaje, tan claramente reaccionaria. Los demás ‘magníficos’ se obcecaron en el adjetivo verdadera y no se aceptó la propuesta de Laureano, pero a mí me gustó. Lástima que Laureano fuese del Opus.
En el Comité Ejecutivo se introdujeron hombres fieles a los demás magníficos. Julio Iranzo, no recuerdo por qué partido, Ramón Hermosilla por ADE de Sila Muñoz, José María Ruiz Gallardón por Acción Regional Española de Laureano López Rodó (o sea, el Opus), Martínez Emperador y José Cholbi por Unión del Pueblo Español de Martínez Esteruelas, el partido al que había pertenecido el mismo Adolfo Suárez; Gonzalo Fernández de la Mora mandó ahí a una especie de enloquecido requeté ultraconservador. Elevamos a Navascués al cargo de tesorero e incorporamos a un fiscal Roberto García Calvo, que cubría el asesoramiento jurídico.
Monté una estructura territorial mínima de Juventudes y coloqué a su frente a Loyola de Palacio. Descarté a Alberto Ruiz Gallardón por venir propuesto por los hombres de Laureano López Rodó, es decir, por el Opus Dei. Me encargaron montar una plataforma de mujeres de AP a la que intenté dar un tinte progresista metiendo en ella a Carmen Llorca, a mi entonces mujer María Vidaurreta.
El Análisis
Manuel Fraga no había creado Alianza Popular para representar una corriente de opinión o un pequeño grupo parlamentario en el Congreso, la había creado para que liderara la Transición en España, porque aspiraba ser la fuerza más votaba tras unos comicios que le llevaran a ocupar la presidencia del Gobierno. Por eso rodeo de la gente que juzgó que tenía más valía entre los sectores de la derecha franquista aperturista que estaban dispuestos a someterse a su liderazgo.
Pero, sin darse cuenta, lo que Fraga estaba haciendo era ayudar a su gran enemigo Adolfo Suárez. La trayectoria de Suárez y una gran parte de los que le acompañaban en UCD (Martín Villa, Cisneros, Rosón…) no era menos franquista que la de Fraga y sus amigos, pero gracias a que apareció Fraga para liderar la derecha neofranquista, eso permitió a Adolfo Suárez poder presentarse como ‘centro’, entre medias de Fraga y de los socialistas, tenía que estar el centrismo. Sin Fraga, el grupo de Suárez sólo podía ser la herencia de la derecha franquista, pero con Fraga y su exministro franquistas, quedaba ubicado en el centro.
J. F. Lamata