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Luis Bello reemplaza a Félix Lorenzo como director de LUZ

Luis Miquel compra LUZ a Nicolá Mª de Urgoiti para crear un Trust de periódicos azañistas con AHORA, EL SOL y LA VOZ

HECHOS

El 14.09.1932 D. Luis Miquel confirmó la adquisición de la mayoría de las acciones de la editorial Fulmen, titular del periódico LUZ.

03 Septiembre 1932

¿Un nuevo trust periodístico?

LA LIBERTAD (Director: Joaquín Aznar)

En los diálogos políticos y periodísticos madrileños viene hablándose mucho estos días de la ejecución de cierto plan financiero y de Prensa que puede tener gran trascendencia en un porvenir inmediato.

Se sabe que el Sr. Miquel acaudalado hombre de negocios comanditario de AHORA, dispone hace algunas semanas de un contrato de opción de compra de LUZ, para cuya ejecución esperaba a la realización de otro aspecto de su plan, que quedó ayer, según parece, ultimado.

Refiérese a la adquisición de la mayoría de las acciones de la Sociedad editora de EL SOL y LA VOZ que poseían los señores Marqués de Aledo, conde de Barbate y otros importantes hombres de negocios.

Por virtud, pues, de esta combinación tan amplia, el grupo que dirige el Sr. Miquel tendría en su mano el control de los cuatro periódicos, dos de la mañana, EL SOL y AHORA y dos de la noche, LA VOZ y LUZ.

El grupo actuará bajo la inspiración política de un Comité ejecutivo que preside el propio don Manuel Azaña, cuya íntima colaboración en algunos de los diarios citados era ya un hecho bien conocido. Se cuenta con la cooperación financiera del Sr. Carner y de su grupo de negocios de Cataluña.

Será director general de la nueva Sociedad nuestro ilustre compañero D. Manuel Aznar, director dimisionario de EL SOL, quien para ello renuncia al alto cargo diplomático que le había ofrecido el Gobierno.

Para secretario general con la función anexa de director literario de las publicaciones se cita el nombre de D: Cipriano Rivas Cherif.

Acogemos todas estas noticias de fuente autorizada y no hay que decir cuanto anhelamos que ellas determinen un progreso tal como lo imaginamos en la vida de la Prensa madrileña y en la defensa de las ideas republicanas.

14 Septiembre 1932

Un nuevo trust

EL SOCIALISTA (Director: Cayetano Redondo)

Anoche se confirmó de una manera categórica la noticia tan discutida desde hace unos días, acerca de la fusión de los órganos de la prensa diaria EL SOL, LA VOZ y LUZ. Estos tres rotativos han pasado a ser propiedad del Sr. Miquel, gerente, como se sabe, de la Empresa editora de AHORA y ESTAMPA. Por lo tanto, es totalmente cierta la noticia anticipada hace unas semanas por el colega LA LIBERTAD acerca de la formación de un trust periodístico a base de los cuatro citados periódicos.

Naturalmente que la información publicada por LA LIBERTAD no se ha confirmado más que en lo referido a la orientación financiera de los aludidos diarios. En cuanto a la orientación política, que se dijo habría de inspirar el actual jefe del Gobierno [Manuel Azaña] al trust formado por el Sr. Miquel, nada sabemos en el sentido de que ello sea cierto, aunque todo hace suponer que no.

LUZ en su número de anoche publicaba la convocatoria de la junta general de sus accionistas que se celebrará hoy. De la dirección de este colega ha sido encargado don Luis Bello.

Don Félix Lorenzo ‘Heliófilo’ ha recibido una indemnización de la Empresa anterior, y la actual hace gestiones para que continúe como colaborador del periódico.

Parece ser que también cesará en su cargo de director de LA VOZ D. Enrique Fajardo ‘Fabián Vidal’ y, desde luego, D. Manuel Aznar deja de dirigir EL SOL para ocupar el cargo de gerente general de la nueva Empresa.

14 Septiembre 1932

Carta de Luis Miquel a EL SOCIALISTA

Luis Miquel

Muy señor mío: Leo en el número de EL SOCIALISTA de esta mañana una información sobre asuntos periodísticos, y en ella, por lo que personalmente me afecta, me interesa hacer algunas rectificaciones.

He adquirido, en efecto, la mayoría de las acciones de Editorial Fulmen S. A., y, por tanto, del diario de la noche LUZ. Se trata, sin embargo, de una operación exclusivamente financiera y exclusivamente mía, que en ningún modo tiene nada que ver con cualquier otra Empresa editorial en la que yo tenga participación. Al entrar en la Empresa de LUZ he asegurado ante todo la independencia del gran diario republicano, cuya orientación política está determinada, tanto por su origen como por sus estatutos. Si esto no fuera bastante, la presencia en la dirección de un periodista de tan alta significación y relieve como don Luis Bello asegura el respeto más acendrado de las ideas y a la historia del periódico.

En cuanto se refiere a otras Empresas, ignoro lo que la información aludida pueda tener de exactitud y lo que desde luego puedo comunicar es que jamás ha estado en mi ánimo la creación de un ‘trust’ periodístico ni cosa que se le parezca.

Agradeciendo la publicación de esas líneas, tiene el gusto de ofrecerse a sus órdenes y s. s. q. c. s. m.

Luis Miquel

15 Septiembre 1932

LUZ, su política, su redacción y su propiedad

LUZ (Director: Luis Bello)

Habíamos ofrecido a los lectores de LUZ y a cuantos con su entusiasmo y su generosa aportación nos ayudan a crear este diario explicación cabal y noticia circunstanciada de cualquier mudanza que afectara a su constitución íntima. Hoy podemos hacerlo con la mayor alegría, con el júbilo de quien ve asegurada la empresa en que pudo toda su pasión cuando ya la creía malograda en sus comienzos por dificultades materiales. LUZ sigue su camino, con absoluta liberal, sin otro límite ni otro control que el de su criterio y su conciencia. Ese camino está marcado desde sus orígenes. Antes de aparecer LUZ y antes de aparecer su precursor, CRISOL, hay una etapa de la Historia de España en que un periódico dio contra la Monarquía el empuje más eficaz que podía esperarse de la letra de molde. Aquella tarea, decisiva, la realizó EL SOL y a ella colaboramos todos los que escribíamos aquí. EL SOL sufrió entonces un terrible golpe: el último coletazo del caimán; pero como los periódicos son duros, ni murió el cuerpo ni murió el alma. Tan aprisa marchan las cosas en tiempos revolucionarios que hoy no queremos volver la vista atrás. Aquí estamos los redactores de EL SOL, de CRISOL y de LUZ, con escasas aunque sensibles mermas, pero encarnado todo el espíritu y resueltos a mantener una palabra: continuidad.

Estos días se habla de cambios en la propiedad de los periódicos y de compra de acciones. Juegan nombres y títulos. Lo único que puede afectarnos es lo siguiente: LUZ, diario de la República, mantiene su personalidad, su independencia, su Redacción y la característica de su política, más firme que nunca. Conviene afrontar desde el primer momento estas cuestiones con toda claridad. El concurso del capital nuevo que viene a vigorizar la economía de LUZ no supone para el ideario de nuestro periódico el más mínimo sacrificio. Tenemos todas las garantías que aseguran la continuación en la política iniciada, y si es conveniente y aun necesario al comienzo de nueva etapa fijar la interpretación que damos al sentido de continuidad en esa política, lo haremos con toda claridad y en pocas palabras. Tiempo tenemos para ir desarrollando la doctrina en la lucha de cada día; pero ahora es cuando debe fijarse la línea esencial.

¿Qué hizo aquel diario EL SOL, cuando era nuestro, en los últimos meses del viejo régimen? Ayudar a hundirlo. Declararle la guerra. Buscarle brecha, grieta o juntura por donde hundirle el cuchillo, si era posible hasta el corazón. ¿Por gusto de matar? No. Porque lo veíamos caduco, podrido a fuerza de siglos. Porque le faltaba virtualidad y, cuando más discreto, aspiraba a mantenerse de sangre joven con psicología de vampiro anémico. Todas las ideas nuevas, las organizaciones sociales del porvenir, los intentos de reforma, trataba de absorberlos. Empresa inútil. No hacía más que matarlos. No le daban sangre a él. Era preciso, cuestión de vida o muerte, acabar con la Monarquía, al mismo tiempo que con la dictadura.

Y luego, cuando ganamos la gran batalla, cuando cayó la Monarquía – que entre todos derribamos – cuando la República empezó a caminar con pasos enérgicos, ¿qué debíamos hacer nosotros para continuar la obra emprendida en la oposición? Ayudar a la República. Defenderla. Buscarla apoyos y dárselos; primero por sostenerla a ella y también por no dejar resquicio por donde pudiera volver a entrar otra vez el régimen expulsado. Conducta lógica para la política de LUZ: extremar tanto la defensa de la República como se extremó el ataque a la Monarquía. Sn adulación a sus hombres, sin entrega absoluta del propio criterio, guardando la reserva digna que obliga a examen, observación y crítica; pero no colocándonos ante un régimen nuevo, recién nacido, en la misma actitud de espíritu que adoptamos ante el régimen secular, harto de experiencias y de consejos.

Política del mismo filo para el hermano y para el enemigo, no. Política de igual severidad para la intención noble, el generoso tanteo y para la contumacia en el error interesado, tampoco. Ni aun proporcionando y midiendo mucho el castigo puede asegurarse que no se va a causar un daño irreparable. Así entendemos que se continúa el alto propósito de nuestra acción revolucionaria iniciada intensamente a finales del 1930, pero enlazada con raíces lejanas a lo más valioso y a lo más hondo del pensamiento español. Confiamos en que así lo entienden, con mayor evidencia a partir del 10 de agosto de este año todos los españoles que nos asisten con su ayuda; esto ha de considerarse como la mejor lección de realidad que nos ha dado el tiempo, el rápido y fructuoso tiempo de esta República.

Pocas palabras más debemos agregar al entrar en lo que para nosotros no es ni siquiera una nueva etapa, sino más bien prosecución.

Alrededor de la propiedad de LUZ empieza a tejerse, como siempre, con hilos más o menos verídicos y reales, una leyenda. La Redacción quiere hacer desde aquí declaración pública terminante de que el capital aportado en esta nueva etapa no supone vinculación directa ni indirecta con ningún partid político, ni con ningún negocio capaz de desvirtuar en su esencia tan motivaciones de orden ideológico y moral que dieron origen, honroso, a la fundación de este periódico.

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