22 septiembre 2022

Olona anunció su deseo de volver a Vox y ocupar un puesto directivo de relevancia como 'portavoz nacional', propuesta que fue rechazada por la cúpula del partido

Macarena Olona hace pública su ruptura con Vox y realiza un maratón de entrevistas en distintos medios para despotricar contra la dirección de su expartido

Hechos

El 22 de septiembre de 2022 tras una entrevista de Dña. Macarena Olona en el periódico ABC, Vox notificó que daba por finalizada cualquier relación con la exdiputada.

Lecturas

Dña. Macarena Olona, que había pasado de ser una de las diputadas más populares de Vox en el periodo 2019-2022 a la candidata fallida a la presidencia de Andalucía en las elecciones de junio de 2022, anunció en julio de 2022 que se retiraba de la política, supuestamente por una prescripción médica que, según sus palabras, le obligaba a estar al margen de cualquier «exposición mediática».

Pero, a la vuelta de verano, en septiembre de 2022, trascendió la versión de que Dña. Macarena Olona se había dado de baja del partido Vox, y que había intentado que, como diputada en el parlamento autonómico andaluz, Vox la promocionara como senadora (dentro de los senadores en representación andaluza) para poder seguir teniendo voz en Madrid y que, ante la negativa del partido, se había producido la ruptura.

Verdad o no el hecho es que a partir del 22 de septiembre la Sra. Olona inició un maratón de entrevistas mediáticas dedicadas a atacar y desprestigiar a la dirección del que hasta hacía poco había sido su partido. Desde Vox se limitaron a responder que la Sra. Olona que daban por finalizada cualquier relación con ella.

«Maratón» de entrevistas de Dña. Macarena Olona contra la dirección de Vox. 

El 22 de septiembre de 2022 Dña. Macarena Olona Choclán concede una entrevista al periódico ABC, afín al PP, en el que acusa a Vox de ser excluyente y desliza que para muchos dirigentes no hay democracia interna. Además culpa del fracaso de la campaña andaluza a la dirección nacional y al secretario general Sr. Ortega Smith.

El 7 de noviembre de 2022 Dña. Macarena Olona Choclán concede una entrevista al periódico EL PAÍS, considerado afín al PSOE y medio vetado por el equipo de prensa de Vox. En esa entrevista la Sra. Olona dice que Vox ya no es su proyecto y que para ella ‘es el pasado’.

El 8 de noviembre de 2022 Dña. Macarena Olona Choclán concede una entrevista al espacio ‘El Programa de Ana Rosa’ que Unicorn hace para Mediaset. En él la Sra. Olona manifiesta que se arrepiente de haber sido candidata a la presidencia de Andalucía y que sólo lo hizo porque el partido le pasó encuestas que aseguraban que sería la ganadora.

El 1 de diciembre de 2022 Dña. Macarena Olona Choclán concede una entrevista al programa ‘La Noche en 24 Horas’ de TVE de D. Xabier Fortes, en la que manifiesta que si le ofrecieran volver a Vox lo rechazaría porque ese ya no es su proyecto.

El 19 de febrero de 2023 Dña. Macarena Olona Choclán concede una entrevista al programa ‘Lo de Évole’ para La Sexta de Atresmedia. En un diálogo de casi dos horas grabado por D. Jordi Évole con la Sra. Olona, se presenta a Vox como un partido de extrema derecha en el que hay nazis y sospechas de financiación ilegal. Además divide el partido en dos sectores, uno liberal en el que sitúa al Sr. Espinosa de los Monteros y otro radical en el que sitúa a D. Jorge Buxadé.

Se dio la circunstancia que poco después de comenzara la escalada de ataques de la Sra. Olona contra Vox, el presidente destituyó al hasta entonces secretario general Sr. Ortega Smith y reemplazado por D. Ignacio Garriga, hombre afín al Sr. Buxadé.

Dña. Macarena Olona fundará su propio partido político, Caminando Juntos, con el que se presentará a las elecciones generales de julio de 2023 y que, a pesar de ser promocionado por TVE y La Sexta, tendrá unos resultados residuales.

19 Septiembre 2022

Romance de Macarena

Juan Manuel de Prada

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Aunque amarga es la verdad, quiero echarla por la boc: porque siento mucha pena de esa Macarena Olona, que hace un ridi tan tremendo creyendo que es muy señora. Empezó muy ponderada; pero halagos y lisonjas la aturdieron y ofuscaron, hasta dar pronto la nota. Jeribeques patrioteros, una labia muy chillona y un remango marujón adornaban la oratoria de quien, para los voxeros, era la hembra más molona. Pero de puertas adentro provocaba muchas ronchas, y pisaba muchos callos, pues aspiraba a la trona. Así hasta que le tendieron un cebo con mucha sorna: «¿No quieres, de Andalucía, ser tú sola reina mora?». Macarena entra al trapo, ni corta ni perezosa: se empadrona en Salobreña; y de Granada blasona más que Eugenia de Montijo, más que la Alhambra y que Lorca, con traje de faralaes y tipismos de pedorra. Los andaluces calaron su impostura tan notoria y sin piedad la mandaron a un limbo de mala sombra. Allí fue el crujir de dientes y el rosario de la aurora, allí Abascal, que es muy pillo, con palabras muy dulzonas, la dejó desterradita, librándose de tal joya.

Porque eres, Macarena, rabiosa y no te conformas, declararse estar enferme (¡de despecho, no seas sota!) para chillar a Abascal y marcharte fanfarrona del partido en que brillaste, del partido que convoca a tus fans y a los salidos que ardían como la estopa cuando en los baños de masas te paseabas fardona. Anunciaste que volvías a vestirte con la toga mientras curabas achaques, que más bien se nos antojan caprichos inexplicables de una diva veleidosa. Quieres que te hagan casito, quieres fama, quieres coba; y marchas a Compostela, cual peregrina devota, y te juntas y rodeas de pelotas que te doran esa pilodirta grande, esa pildorita hermosa que es tu ego, que es tu ansia de coger todas las rosas. Y así, mientras bordoneas, a Abascal lo encabronas montando varias charletas que atraigan a rojos y rojas de los que, al montar escraches, de paso arriman cebolla. Y así nuestra Macarena, cual inocente paloma, aparece zarandeada, martirial y medio rota, como suele aparecer cualquier yonqui de la gloria ante cámaras y focos, para nutrir su parroquia.

Pero el numerito sigue, Macarena es vanidosa: ahora reclama mimitos a Abascal, que se reporta y no la manda a la mierda por clemencia socarrona. Pero Macarena aprieta, amenaza y extorsiona, y le exige una entrevista con luces y alfombras para hablar de Andalucía, de España y también de Europa, pues de todas esas tierras se proclama redentora. Macarena esta ‘on fire’, Macarena se disloca, no controla lo que dice, no sabe dar pie con bola, es gallo descabezado, megalómana ruidosa con ribetes de delirio, como si fuera histriona a quien sacaron de escena… ¡Ay, Olona, pobre Olona! ¡Te creíste otra Meloni, que te da sopa con onda! De la derechista jaque tú pensaste ser reinona, porque querías que España te venerase a ti sola. Pero sólo has conseguido ser blanco de crueles coñas, de sainetes y esperpentos y de sátiras zumbonas. ¡Macarena, para el carro, se te está yendo la olla!

23 Septiembre 2022

El caso Olona debilita a Vox

EL MUNDO (Director: Joaquín Manso)

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EL ENFRENTAMIENTO desatado entre Macarena Olona y la dirección nacional de Vox ha sumido al partido en una importante crisis. No se trata de un asunto baladí. Primero, porque hablamos de la tercera formación con mayor representación en el Congreso, que cuenta con 52 escaños y cuya implantación territorial es clave para el sostenimiento de varios gobiernos de coalición y pactos de legislatura. Y segundo, no menos relevante, porque son los propios errores de Vox los que han desencadenado esta crisis. Tiene su origen en la toma de decisiones equivocadas y, sobre todo, en la falta de responsabilidad para asumirlas: la transparencia en las explicaciones ha brillado por su ausencia.

La primera muestra del desfondamiento del partido fueron las elecciones andaluzas, comicios que destaparon las desavenencias del aparato con Olona. Vox llevó a cabo una operación fallida, encabezada por una candidata «paracaidista» -como la propia Olona se ha definido-. En una campaña excéntrica, exacerbaron un andalucismo folclórico que desconcertó a buena parte de sus votantes y se apoyaron en padrinos de escasa idoneidad, como la líder radical Giorgia Meloni, de los ultraderechistas Hermanos de Italia. Muestra del nivel del fracaso es que, pese a crecer en dos diputados, no lograron lo que buscaban: ser determinantes en el Gobierno de la Junta.

Cierto es que Vox siempre ha apostado por perfiles controvertidos y de riesgo, tan propios de los partidos populistas. Basten como ejemplo los recientes exabruptos del vicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, que ha llamado «imbécil» y «presunto delincuente» a Francisco Igea en el Parlamento autonómico. La misma Olona ha asumido un comportamiento errático difícil de comprender: tras los comicios andaluces, decidió dejar el partido abruptamente aduciendo motivos de salud; al cabo de un mes, dejó entrever que quería regresar a Vox.

El punto fuerte de Vox es su capacidad para colocar mensajes en la sociedad. E incluso eso ha descuidado, perdido hoy en su incompetencia para salir del bucle de este conflicto intestino. Porque, aunque Olona lo desmienta, es innegable que ha optado por plantar un pulso de poder a Santiago Abascal, descontenta con la posición que el partido planificó para ella. Ayer acusó a la cúpula de ausencia de «democracia interna» y de anteponer los «egos» al partido. La respuesta fue automática: Iván Espinosa de los Monteros dio por rota la relación de Vox con su ex portavoz en el Congreso.

Ahora es Olona quien debe aclarar sus intenciones. Hoy impartirá en Murcia una conferencia rodeada de simpatizantes de Vox desencantados, un grupo crítico que pretende aglutinar. Si ello se traduce en la puesta en marcha de un proyecto propio, se presume como un problema más para Abascal, que como líder solo ha mostrado insolvencia en este caso, ofreciendo por toda explicación balbuceos indescifrables.

Ante un horizonte en sí mismo complicado para la formación -la irrupción de Feijóo como alternativa a Sánchez puede arrastrar a muchos electores hacia el voto útil del PP-, el caso Olona debilita aún más a Vox.

Abascal ha sido incapaz de ofrecer explicaciones sobre lo ocurrido

24 Septiembre 2022

Olona era esto

Xosé Hermida

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Vox prueba su propia medicina ante una dirigente jaleada cuando sus espectáculos incendiaban el Congreso

Cuánto se asombraron algunos en la última campaña electoral andaluza por la puesta en escena de Macarena Olona en los debates televisados. De repente, muchos descubrieron la retórica brutal y la argumentación onírica de la candidata de Vox, capaz de acusar al PP de fomentar la masturbación en las escuelas. Lo más sorprendente era que eso causase sorpresa, después de las performances que la ahora repudiada por su partido llevaba dos años y medio representando en el Congreso de los Diputados. Pero en estos tiempos ya se sabe que cuenta más lo que se dice en los platós de televisión que lo que se hace en la vetusta sede de la soberanía popular.

Desde que asomó por el palacio de las Cortes, la que se definía a sí misma como “diputada togada” —tiene plaza en la Abogacía del Estado— reunió una colección difícilmente igualable de espectáculos presididos por el exabrupto y el desplante. A la presidenta, Meritxell Batet, la comparó con el golpista Tejero y la acusó de “prostituir” la Cámara; a la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, le llamó “fea” y la trató de “Yoli”; sostuvo que los miembros del Ejecutivo son “auténticos delincuentes”; un día se presentó en el hemiciclo ataviada de paramilitar y sus últimas apariciones, ya investida candidata, fueron un continuo show electoral.

Macarena Olona hizo todas esas cosas con el enfervorizado aplauso de la bancada de Vox. Sus jefes le daban palmaditas en la espalda y las voces más autorizadas de la derecha tertuliana le reían las gracias. Un icono del antisanchismo había nacido. Un martillo lanzado como un cohete sobre Andalucía en la seguridad de que no habría objetivo que se le resistiese. Con todo su histriónico bagaje en el Congreso —reproducido y jaleado en las redes sociales de la derechaza valiente—, Olona era, por lo visto, una candidata irresistible, con un gancho popular al que no podían más que sucumbir los andaluces. Pasado por alto el pequeño detalle de que jamás había vivido en Andalucía, su candidatura se presentaba como un éxito garantizado.

Y llegó la campaña y Olona fue… Olona. Se disfrazó de andaluza, se transmutó en modelo de Julio Romero de Torres y soltó barbaridades en los debates. Nada que no se hubiese visto cada semana en el Congreso. Solo que ahora empezaba a suscitar murmullos de desaprobación en la galaxia de la derecha, que subieron hasta el ataque directo cuando las urnas frenaron las desaforadas expectativas de Vox.

Todo lo que vino después ha sido como un descubrimiento mutuo: Vox ha descubierto las maneras de Olona, y Olona ha descubierto que su partido se gobierna con reglas de cuartel militar.

18 Febrero 2023

Lo de Evolona

Juan Soto Ivars

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Domingo noche, en La Sexta, Jordi Évole entrevista a Macarena Olona. Esto significa que Jordi Évole entrevista a una (o varias) de las posibles Macarenas Olonas de entre las que en este y otros universos habitan simultáneamente. La que fuera portavoz y secretaria general de Vox y después candidata por Andalucía, ahora es portavoz y secretaria general de sí misma contra Vox. Jordi Évole ha querido darle espacio y dejarla hablar, en antena, para ver qué se cuenta, es decir, qué tigres lanza sobre sus viejos compañeros de fatigas. En Vox, muchos nervios. Ya os describí en estas páginas las batallas de Federico Jiménez Losantos contra Vox a cuenta del Yunque y sus tentáculos en el partido. Qué se contará Olona la noche de este domingo es un misterio, como lo será, después de la emisión, qué parte de sus palabras era verdad.

El hermetismo de Vox mantiene en la sombra su cuota de nazis, fundamentalistas cristianos, falangistas y homófobos. ¿Hasta qué punto son una fuerza poderosa dentro de la organización? ¿Qué lugar ocupa el antaño pepero Abascal? ¿Tiene el mando que se le supone, o lo tienen otros? En las promociones a la entrevista de Évole se intuye que habrá respuestas a estas preguntas. El problema será saber si Macarena Olona, que ha resultado ser un camaleón como pocos, es chivata creíble o no.

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Otra pregunta planeará por la entrevista y esta seguro que nadie puede responderla: quién es verdaderamente Macarena Olona, cuales son sus intenciones, qué pretende, qué trata de construir, cuáles son las causas de su intento por derribar el partido que la puso en el mapa. Y digo que será difícil averiguarlo porque Olona dice una cosa y la contraria, y defendía con la misma jactancia y el mismo amaneramiento las propuestas de Vox que ahora critica. Se la ha visto en TikTok bailando lo de Shakira contra Piqué y compartiendo mensajes a favor de la gente trans. Buf.

La política populista tiene la capacidad de quemar a sus muñecos a una velocidad vertiginosa. Cuando la autenticidad fanática, la pureza y la ortodoxia son tus pilares, el resultado siempre es la guerra civil, la rebelión de los herejes. Ocurre siempre en cuanto bajan las altísimas expectativas de conquista absoluta que les aúpan, lo vimos con el independentismo, Podemos y ahora con Vox. La ideología de cada grupo da igual porque comparten las certezas y el proyecto de redención. Los viajes al paraíso terminan así.

El Análisis

El tour de desamor de Olona

JF Lamata

Macarena Olona irrumpió en la política andaluza como una estrella fugaz, prometiendo quedarse a defender a sus votantes desde el Parlamento. Pero, tras el batacazo electoral y con la vicepresidencia fuera de alcance, su compromiso empezó a desvanecerse más rápido que un trending topic. En julio de 2022 se retiró alegando problemas de salud “incompatibles con la exposición mediática”. No tardó mucho en recuperar el habla y, para septiembre, ya estaba de gira por los platós criticando a Vox con más energía que en campaña.

¿Desde cuándo tenía Olona esas críticas? ¿Estaban bien guardadas en el botiquín de campaña junto a las encuestas optimistas que le vendió el partido? Y lo más intrigante: ¿habría encontrado los mismos defectos en Vox si hubiera terminado como vicepresidenta de Andalucía o portavoz en el Senado? Lo cierto es que, tras su derrota, Olona cambió las pancartas por los micrófonos para reinventarse como azote de sus antiguos jefes, mientras Vox pasaba página sin mirar atrás. Su aventura con un nuevo partido, Caminando Juntos, terminó más como un paseo solitario que como una marcha triunfal. Al final, su legado no fue el de vicepresidenta, sino el de tertuliana con sed de revancha.

J. F. Lamata