22 mayo 1979
Miguel Delibes desvela que el editor José Manuel Lara Hernández le ofreció amañar el premio Planeta a su favor por 8 millones
Hechos
El 22 de mayo de 1979 D. Miguel Delibes realizó unas declaraciones a D. Faustino F. Álvarez.
Lecturas
El 22 de mayo de 1979 D. Miguel Delibes realizó unas declaraciones a D. Faustino F. Álvarez en las que aludió al premio Planeta:
Faustino F. Álvarez – ¿Es cierto que Lara te ofreció el próximo premio Planeta?
Miguel Delibes – Sí. Cené con él y con su mujer y me ofrecían ocho millones del Planeta, cuatro ahora y cuatro dentro de un tiempo. Yo tuve que negarme. Lara decía que aceptase, que a fin de cuentas todo era positivo: él ganaba, yo ganaba y los lectores podían encontrarse con una novela aceptable. Yo le contesté que había unos perdedores claros: los 150 o 200 nuevos escritores que concurren al premio y esperan ganar para iniciar su carrera literaria. Al final de la reunión no fueron comprendidas totalmente mis razones morales. (…)
Faustino F. Álvarez – Umbral, Miguel, se declara un hijo literario tuyo y te mantiene una lealtad total aunque existan unas claras diferencias en vuestros planteamientos literarios y vitales…
Miguel Delibes – Paco Umbral es un gran escritor. Yo le quiero mucho y le defendí cuando comenzó a colaborar en EL NORTE DE CASTILLA. Le he visto escribir algunos de sus artículos diarios en menos de veinte minutos. Yo le esperaba para ir a comer juntos y él me decía que esperase un momento, que ojease el periódico, aprovechando él su tiempo para escribir su artículo diario. Es un joven maestro. Sé que en algunos sitios resulta antipático, como en EL CORREO ESPAÑOL de Bilbao, donde tuvo que publicar sus artículos con seudónimo. Lo curioso es que algunos lectores llamaban al director y le decían: “Ojo con ese muchacho que firma Juan de Bilbao porque lo que hace es plagiar a Francisco Umbral”.
El Análisis
El Grupo Planeta no era un premio público cuya cuantía saliera de los presupuestos del Estado. Era, por tanto, un premio privado de una empresario privado, José Manuel Lara Hernández, con el objetivo de promocionar la venta de los libros que editaba. Así pues, podía fijar las reglas que le diera la gana.
El hecho de que el propio editor se pusiera en contacto con escritores ofreciéndoles ganar el premio, ponía en duda todo el proceso de jurado y selección de la obra, una sospecha que ha acompañado a este premio durante toda su historia, pero aunque así fuera, el hecho era el que era. Su premio, sus reglas.
J. F. Lamata