21 febrero 2000

Fue entrenador de la Selección española durante desde 1965 hasta 1992

Muere Antonio Díaz-Miguel Sanz, el hombre que dirigió durante 27 años la selección española de baloncesto

Hechos

El 21 de febrero de 2000 fallece Antonio Díaz-Miguel Sanz. 

22 Febrero 2000

«La selección fue su obra»

Tomás Roncero

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Era el secreto mejor guardado del baloncesto, cuyo entorno se resistía a creer lo que todos sospechaban que iba a suceder de un día para otro. Hace dos meses llegaron las primeras noticias. Todas alarmantes, ninguna alentadora. Antonio Díaz Miguel, el seleccionador español por antonomasia, estaba gravemente enfermo. No se veía una luz que pudiera hacer creer en el milagro. Era irreversible.

La Federación Española de Baloncesto (FEB), a través de Ernesto Segura de Luna y José Luis Sáez, sus dos máximos responsables, habían planeado darle a Antonio Díaz Miguel un homenaje en vida, porque ese tipo de reconocimientos suelen llegar, desgraciadamente, cuando ya es demasiado tarde. El homenaje ya tenía fecha: el 22 de febrero.

Todos los estamentos del baloncesto español (jugadores, entrenadores, árbitros, Federación Española, ACB…) estaban volcados con un proyecto cuyo objetivo primordial pasaba por hacer justicia con un hombre que consiguió sacar de la clandestinidad a la selección española de un deporte que, allá por 1965, apenas era identificado y valorado por la gente de la calle.

Pero el cáncer que sufría estaba tan desarrollado que pronto se comprobó que difícilmente podría acudir personalmente Díaz Miguel a la que iba a ser su gran noche. El destino preparó una jugarreta más cruel todavía. La muerte se llevó al entrenador manchego justo en la víspera de su homenaje que, en cualquier caso, hoy le tributará todo el mundo del baloncesto en Madrid.

A partir de las 11 de la mañana estará instalada la capilla ardiente en el tanatorio de la M-30. Hasta allí serán trasladados sus restos mortales, procedentes de la clínica Ruber, situada en la calle Juan Bravo. Allí expiró poco antes de la medianoche, acompañado por Eva, su mujer, que apenas pudo hilvanar dos palabras seguidas en conversación telefónica mantenida con este periódico: «Antonio nos ha dejado mucho. Su recuerdo vale por todo. Estoy destrozada».

Pedro Ferrándiz.- Si alguien conocía bien la fuerte personalidad del fallecido era Pedro Ferrándiz, que anoche recibió impactado la noticia del fallecimiento de Antonio Díaz Miguel: «El fue un hombre que significó todo para el equipo nacional. Sería bueno recordarle a la gente que precisamente fui yo el antecesor de Díaz Miguel en la selección. Me destituyeron y no dudé en recomendar personalmente a Anselmo López, que era la máxima personalidad del deporte español en 1965, que contratara a Antonio. Sabía de su afán por perfeccionar sus conocimientos, de su capacidad para ser un emprendedor y de su intención de ver baloncesto en Estados Unidos. Muchos le criticaron al principio por eso, pero con el paso del tiempo todos fuimos teniendo claro que él se había convertido en un adelantado a su tiempo. Curiosamente, Antonio iba a ser seleccionador provisionalmente y su provisionalidad duró 27 años. Nadie podrá mejorar sus cifras. Era un cargo hecho a su medida. La selección fue su obra».

José Luis Sáez.- El vicepresidente de la Federación Española de Baloncesto fue de los primeros en conocer la grave enfermedad que quejaba a Antonio Díaz Miguel. Es más, hace un año y antes de saberse esta desgraciada contingencia, empezó a trazar un proyecto que incluía el homenaje nacional hacia la figura del entrenador manchego y el encargo de un libro en el que se glosaría la persona y la trayectoria del ex seleccionador nacional. José Luis Sáez asumía la importancia de esta pérdida para nuestro baloncesto.

«Antonio Díaz es la imagen del éxito y del camino que había que seguir. El nos enseñó a querer a la selección española y todos luchamos ahora por dignificarle dejándonos la vida por reeditar los logros que él consiguió con el equipo nacional».

Mariano Rajoy.- El ministro de Educación y Cultura, Mariano Rajoy, y el secretario de Estado para el Deporte, Francisco Villar, ya hicieron justicia con Antonio Díaz Miguel al entregarle personalmente en su domicilio, el pasado día 9, la Gran Cruz del Mérito Deportivo.

22 Febrero 2000

Un adelantado en el tiempo

Lolo Sainz

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Para cualquier enamorado del baloncesto, como es mi caso, enterarse de que Antonio Díaz Miguel nos ha dejado para siempre es como saber que uno de tus mitos se ha derrumbado sin que nadie pueda hacer nada para solucionarlo. Antonio era una personalidad en el más amplio sentido de la palabra. Esa mezcla de manchego, castizo madrileño y tío noble y fortachón, cualidades heredadas de su paso por Bilbao, le convirtieron en el hombre adecuado para hacer de la selección española algo más que un simple equipo de baloncesto.

Antonio fue una especie de pionero. Se adelantó a todos. Nos enseñó que Estados Unidos era la meca del basket. Nos quitó las anteojeras que nos impedían ver más allá de lo que había en nuestras fronteras.

Yo mismo debo agradecer que en su día me convocase para jugar con la selección. Todo hay que decirlo: como Antonio sabía mucho de baloncesto, tardó poco en dejar de llamarme, y lo digo con humildad. Yo no daba el nivel suficiente como jugador para un equipo que, de la mano de Díaz Miguel, fue creciendo año a año hasta alcanzar la cima en Los Angeles en 1984.

Aquello fue el no va más. Observar a toda España despierta de madrugada para ver los partidos de la selección fue una conquista que nos ayudó a todos los que estamos metidos en este deporte. Antonio sabía lo que quería y en California encontró cumplido su gran sueño. Pero lo bueno de Antonio Díaz Miguel es que me ayudó a no pensar tanto en el Real Madrid y convencerme de que la selección era el camino. De hecho, yo llevo siete en la selección, y él estuvo… ¡27! Me parece que llevo una eternidad y resulta que Antonio estuvo 20 años más. Ahí radica su mérito. En dejarse la vida por la selección de todos, en renunciar a ser grande con un equipo de campanillas, con un equipo de club.

Y no me puedo despedir de esta leyenda del baloncesto español sin rescatar de mi memoria una conversación que lo engrandece. Cuando en 1992 se supo que él no seguiría en el equipo nacional después de lo sucedido en los Juegos de Barcelona, salió mi nombre a la palestra. Antonio me telefoneó. Yo estaba en Badalona entrenando al Joventut. Me dijo que le habían quitado la ilusión que cada día le empujaba a seguir luchando por el basket pero que, ya puestos a asumir que tenía que dar el relevo, se alegraba de que fuera yo su sucesor. Eso, en boca de Antonio, era un bautismo de fuego.

Lolo Sainz es el actual seleccionador nacional de baloncesto.